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viernes, 19 de febrero de 2010

NARCISO R. COLMÁN (ROSICRAN) - ÑANDE ĬPĬ CUÉRA (NUESTROS ANTEPASADOS) POEMA ETNOGENÉTICO Y MITOLÓGICO

ÑANDE ĬPĬ CUÉRA
(NUESTROS ANTEPASADOS)
POEMA ETNOGENÉTICO
Y MITOLÓGICO
Autor:
NARCISO R. COLMÁN (ROSICRAN)
Protohistoria de la Raza Guaraní,
seguida de un estudio
Etimológico de los mitos, nombres y voces empleados.
Reedición
© de esta edición: Narciso R. Colmán (Rosicrán)
Con el apoyo de la Fundación Olimpia Enciso Velloso
Editorial El Lector,
Director Editorial: Pablo León Burián
Corrección: Narciso de los Reyes Colmán
Asunción-Paraguay, 2009

PRÓLOGO
** Me complazco en presentar a los amantes de la lengua guaraní la obra cumbre del poeta y escritor NARCISO R. COLMÁN, irás conocido bajo el seudónimo Rosicrán, Néstor de la poesía en guaraní, mereciendo el título de "ANACREONTE PARAGUAYO", luchador incansable por la lengua vernácula guaraní, que casi todos los paraguayos de alguna manera llevan dentro de su ser.
** Don Narciso R. Colmán nació en Ybytymí, noveno Departamento de Paraguarí, el 29 de octubre de 1878 y falleció en Asunción el 31 de agosto de 1954. Llegó a ocupar el cargo de Juez de Paz de San Bernardino.
** Después del impacto que dieran sus poemas "OCARA POTY", apareciendo el primer tomo en 1917 y luego en dos tomos juntos en 1921, accedió el entonces ya célebre Rosicrán a la propuesta del gran escritor y poeta Eloy Fariña Núñez, autor de "Canto Popular", en una carta del 15 de setiembre de 1920, que intentare escribir un canto épico autóctono. Y así, en menos de dos años, se gestó "Ñande Ypy Cuéra", poema etnocosmogónico que Rosicrán dio a luz en 1922. La traducción al castellano, hecha por el autor mismo, lleva el título "GÉNESIS DE LA RAZA GUARANÍ. NUESTROS ANTEPASADOS (ÑANDE YPY CUÉRA). Poema Etnogenético y Mitológico seguido de un estudio etimológico de los mitos, nombres y voces empleados", y fue editada por la imprenta y Editorial Guaraní en 1937.
** ÑANDE YPY CUÉRA luce como una obra de arte y de filosofía autóctona, un poema mitológico que presenta una cosmogonía colmada de divinidades y genios que dieron origen a la nación de los guaraníes, relatando la trayectoria desde la aparición de la primera pareja humana, RUPAVÉ Y SYPAVÉ, que fueron creados por TUPÃ (Dios supremo) y ARASY (Madre Celestial) plasmando la arcilla del LAGO TAPAYCUA (fuente divina), nombre antiguo del Lago Ypacaraí. Dieron a luz al hijo primogénito TUME ARANDU, padre de la sabiduría y profeta inspirado del cielo. Éste se salvó del diluvio universal con sus hermanas GUARASYAVA y TUPINAMBÁ. La primera casóse con el atlante KARIVE con el apodo PARAGUA dando origen a la raza Guaraní; la segunda se casó con MBA'E HORY, apodado AMARASO, hermano de Paragua. Son los padres de la RAZA TUPÍ.
** Desfila en el poema un sinnúmero de deidades, héroes y genios, con sus virtudes y defectos. A modo de ejemplo basta nombrar las deidades MARANGATU, el dios de la virtud, y su hermano YAPEUSA, convertido en cangrejo en castigo de haber envenenado a su hermana YRASEMA (murmullo de las aguas, diosa de los cantares). KERANA, diosa del sueño, la hija mimada de MARANGATU, hechizada y raptada por TAÚ, el genio maléfico, procreando juntos siete hijos que representan siete mitos: TEYU YAGUA, lagarto colosal con siete cabezas de perro, dominador de las cavernas y protector de las frutas; MBOY TU’Ĩ, enorme serpiente con pico de loro, protector de los animales acuáticos y de las flores; MOÑAY, genio protector de las picardías y del robo; YASY YATERE, enano rubio, señor de la siesta con su varilla mágica, protector de las abejas y de la yerba hechicera ka'a ruvicha; CURUPI, genio de la sexualidad, dominador de las selvas y animales salvajes; AO AO, genio de la fecundidad, dominador de cerros y montañas, perseguía sus víctimas que sólo se salvaban subiendo a las palmeras, y finalmente el JUISO O LUISON, señor de la noche y compañero de la muerte.
** No se podrá pasar por alto el mito o la leyenda del MBA'EVERAGUAZU, la misteriosa ciudad de las luces, una utopía guaraní, la Nueva Atlántica, que se deslumbra con la llegada de lejanos invasores convirtiéndose en un lago, el lago Ypacaraí. Y así se repite el fenómeno milenario del diluvio, y las aguas amenazadoras solo se han calmado, según una versión posterior, al conjuro de los rezos del ilustre misionero Fray Luis Bolaños, primer amante y propulsor de la lengua guaraní.
** Se puede afirmar con el científico DR. MOISÉS S. BERTONI que el poema de Rosicrán representa una notable contribución al folklore americano, con mucha más razón se puede decir que don Narciso R. Colmán, escribiendo en guaraní su poema trascendental, salvaguardó a su lengua vernácula en un tiempo en que este idioma tropezaba en la sociedad paraguaya con serias hostilidades. Rosicrán dio un ejemplo de lucha por la cultura autóctona sacando del olvido las leyendas guaraníes y aportando apasionadamente a un mejor conocimiento y uso de la lengua guaraní.
** Don Narciso R. Colmán no ha dado rienda suelta a su desbordante fantasía creando personajes mitológicos, él supo beber de la fuente cristalina y genuina de mitos y leyendas en el alma del pueblo. Rosicrán los ha explorado por sus andanzas lugareñas topando colinas y llanuras de Paraguarí, Carapeguá, Ybycuí, Acahai, Pirayú, Ypacaraí, Yaguarón y Ybytymí. Su poema ÑANDE YPY CUÉRA concluye con una canción que rememora a su pueblo natal Ybytymí. Nombra al yryvú Mombé, un montículo entre Ybytymí y Caballero, donde, al atardecer, se puede observar el fenómeno llamado espejismo: gigantescas ciudades se levantan al ocaso, procesiones de héroes ancestrales, desfiles de jinetes y convoyes larguísimos, imágenes que son encarnaciones de almas que disipándose llevan dentro los recuerdos que aún perviven en estos lugares.
** Como compatriota y compueblano, que en mi niñez tuve la oportunidad, allá por los años 1950, de encontrarme con el renombrado don Narciso R. Colmán, y de quien guardo vivos recuerdos, es para mí una satisfacción contribuir con el proverbial granito de arena haciendo posible esta reimpresión, en señal de gratitud y como signo de esperanza para una mejor valoración de la cultura autóctona que se cuaja de una manera especial en el uso y dominio de la propia lengua. Mi deseo es que paraguayos y amantes del guaraní demuestren su amor por esta dulce y diáfana lengua que sobrepasa los límites nacionales estrechos uniendo países del Cono Sur de la América Latina transportando la misiva cultural en un mundo globalizado.
JUAN PETER MIRANDA - Tamm/Alemania, junio de 2008
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ÑANDE ĬPĬ CUÉRA (NUESTROS ANTEPASADOS)
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** En nuestro país, célebre por sus bellezas naturales y por lo accidentado de su suelo, se destaca, en las llanuras limitadas por las poblaciones de Paraguarí, Carapeguá, Ĭbĭcu'í, Aca'ái e Ĭbĭtĭmi, un macizo denominado Tatu-cuá, que se yergue en el plano uniforme y dilatado del suelo de la región como un gigante de piedra.
** La curiosidad y el amor a las bellezas del terruño, nos llevaron un día hasta el pie de aquella mole soberbia que se destaca solitaria en la planicie como una interrogante a las evoluciones geológicas de un pasado remoto.
** Invitado por un camarada, determinamos llevar a cabo una excursión con propósito de realizar una cacería, allá por el año 1912; y así lo hicimos en efecto.
** En una madrugada de estío, para nosotros memorable, ya listos nuestros equipos, resolvimos llegar hasta la cuesta empinada del famoso cerro. Nos acompañaba un perro de caza, hábil constrictor de presas. Y cuando ya nos internábamos en la maraña de los espesos bosques que exornan la eminencia, de repente nuestro leal cuadrúpedo nos avisa de la presencia de una manada de cerdos montaraces, a la cual persigue tenazmente en veloz carrera. Determinamos ir en seguimiento de nuestro intrépido can, que se nos había perdido de vista. Al eco de sus ladridos llegamos hasta él, encontrándolo a la puerta de una soberbia gruta tallada en la roca y que desde el primer momento excitó nuestra curiosidad. El perro continuaba ladrando de tal modo que nos hacía presentir la presencia de unos de los individuos de la banda salvaje. Preparamos entonces nuestras armas, y divisamos prontamente la silueta de un jabalí que enseñaba sus dientes afilados a nuestro valiente «Corset» (que tal era el nombre con que le bautizamos por lo flaco y torcido y por lo que pone en aprieto a los animales). Un disparo certero fue el epílogo de la contienda. Tras este suceso y movidos por el natural interés que despiertan las obras naturales, llenas de misterios a veces, exploramos su interior, admirando con sorpresa el hallazgo de una forma escultural de pétrea factura y en apariencia de antiquísimo origen.
** Reconocimos inmediatamente en la escultura las formas rudas de un indio sentado sobre una roca prismática, que entre otras particularidades ostentaba un signo triangular en la frente, y otro en el pecho; y sobre la espalda, a manera de túnica, una caparazón idéntica a la del tatú-guasú (tato carreta en español) (*), revestida también de jeroglíficos en toda la superficie. Las dimensiones de esta factura eran superiores a la estatura humana y se hallaba entre una profusión de pedregullos en su base. Todo lo interior de la gruta estaba recubierto de signos cuya significación nos encargamos de interpretar posteriormente, tratando de descifrarlos, haciéndonos el papel de quirománticos, o de pétreománticos, o propiamente dicho, de litománticos, (**) con la diferencia de que la quiromancia es el arte de adivinar el porvenir por medio de las rayas de las manos, y en el caso presente, esto es en la petreomancia, nosotros hemos tratado de descifrar el pasado y tal vez el porvenir, haciendo deducciones de líneas, rayas, vetas, manchas, rajaduras y otros caracteres que hemos hallado impresos en aquella escultura indiana y también en las piedras recogidas en ese curioso antro que acabamos de describir.
** ¿No nos hallamos tal vez, ante el origen del vocablo tatuaje? Nos permitimos decirlo así, ateniéndonos a la misma denominación aborigen del cerro: Tatu-cuá (Cueva del tato).
** Como quiera que nuestra suposición fuera pasible de controversia, el hecho es que nuestro hallazgo puede arrojar alguna luz sobre los misteriosos y hasta ignorados orígenes de la raza guaraní y la clave del significado de un sinnúmero de voces que cayeron en desuso y relegados al olvido.
** Con estos breves antecedentes nos hemos propuesto explicar a los que nos leyeren, los motivos sobre los cuales hemos escrito nuestra obra titulada «ÑANDE ĬPĬ CUÉRA», que no es sino el resultado interpretativo de los geroglíficos que presenta la consabida escultura indígena.
** Han transcurrido algunos años para vencer las mil dificultades que siempre se opusieron a nuestros propósitos, y al fin pudimos llevar a cabo una segunda excursión. Provistos de un «CODAK», conseguimos llegar hasta la gruta, de la que trajimos una instantánea, aunque no bien clara de la escultura indiana, una copia parcial de los geroglíficos y una bolsita con piedras.
** Posteriormente, una mañana en que estuvimos haciendo comentarios acerca de la existencia de esa curiosa gruta, con unos amigos incrédulos, nos recordamos haber traído como recuerdo de ese lugar, una treintena de piedrecitas en una bolsa que recogimos precisamente de la planta de la estatua: y examinándolas detenidamente, nos quedamos sorprendidos al notar en casi todas ellas unos caracteres bien comprensibles. Imaginando que se trataba de la obra de algún famoso escultor indígena depositada tal vez como ofrenda al paganismo, nos pusimos inmediatamente a lavarlas, y entonces aparecieron con más claridad aquellos caracteres que íbamos interpretando sin mayor esfuerzo y sin necesidad de aguzar mucho el ingenio, presentándose a nuestra vista, cabezas de hombres de aspectos feroces, de animales de varias clases, ya en forma de dibujo o ya en forma escultórica, como puede observarse en los ejemplares que aparecen en la fotografía obrante en esta página. Tales trabajos, Toscos en su mayoría, son obras exclusivas de la naturaleza y para mejor comprensión, casi nada hemos tenido que agregarles: A unos aumentamos los ojos, o las cejas, y a otros los dientes, estando completamente delineados o bosquejados los demás.
** Nos hemos permitido hacer estos retoques para su mejor comprensión, como ya indicamos, por tratarse de una obra caprichosa de la naturaleza y no de documentos arqueológicos, propiamente dichos, que deben ser conservados en el estado en que fueron hallados para no desmeritar su valor como tales.
** Esas curiosas piedras, extraídas como hemos mencionado de la misteriosa gruta, se conservan cuidadosamente en poder del autor de esta obra como complemento de la misma.
La particularidad digna de mención que hemos podido observar, es la diversidad de efectos que producen en el ánimo de las personas que la examinan a unos, efecto de admiración y de marcada repulsión, a la mayoría.
** Contrariado por este fenómeno producido, interrogamos a un intelectual paraguayo acerca del particular, y nos respondió: Que a su manera de ver, se trataba de un caso de auto-sugestión. Tal presunción podría resultar exacta, por cuanto hasta hoy no hemos acertado a explicar cómo era posible que después de haber estado dentro de aquel antro enigmático, hayamos podido interpretar con tantos fundamentos los signos que presentaban aquellas piedrecitas en donde casual y necesariamente, tendríamos que venir a encontrar acumulados los elementos gráficos de una gran parte de los personajes de nuestro poema...
** Esa rara coincidencia nos hizo caer en la sospecha de que tales interpretaciones tendríamos que haber hecho bajo una intuición secreta, bajo una influencia extraña, obedeciendo quizás a fenómenos psicológicos que no nos es dable comprender. Pero también puede ocurrir que nos hayamos perdido inútilmente en conjeturas: porque al fin y al cabo, puede resultar que el antro a que nos referimos haya sido sencillamente una escuela donde los niños, en épocas primitivas estudiaban dibujos, geometría, esculturas y otras artes sirviéndose, a falta de textos, de los únicos elementos que les brindaba la naturaleza y esto decimos porque muchos de los geroglíficos que ostentan las paredes interiores de la gruta son copias y calcaduras de las mismas piedras que hemos recogido.
** Al través de todas las hipótesis que hemos formado y que podrán formarse nuestros lectores, surge una realidad abrumadora: y ahí tenemos las fotografías de aquellos documentos pétreos, que no están hablando de un algo indiscutiblemente real, positivo y duradero…
** Algún tiempo después, en el deseo de rectificar algunos juicios que nos parecían no muy bien fundados, y también para estudiar la forma de trasladar la escultura a la Capital, nos constituimos por tercera vez al lugar ya referido; pero, a pesar de las reiteradas exploraciones que hemos practicado, nuestro empeño fue infructuoso, porque no hemos podido dar de nuevo con la consabida gruta que guarda la original reliquia indiana.
** El guía que nos acompañaba, poseído de supersticioso pavor, nos repetía a cada instante: «No hay duda: la cueva de ese brujo se la ha tragado el Tatú-cuá cerro».
** Poco tiempo después de este suceso en (1915), el distinguido odontólogo alemán D. Otto Schülz, quien nos acompañó en la segunda excursión nos sorprendió con una carta donde decía: «que no le extrañaba la desaparición de la escultura indiana, pues él ya se había encargado de trasladarla a su casa...» y nos invitaba le hiciéramos una visita. Tal noticia nos causó la consiguiente indignación, en primer momento; pero más tarde resultó un chiste, pues el señor Schülz, ya tenía efectivamente la estatua, por cierto muy semejante al original, porque él mismo la había modelado sirviéndose de la fotografía que habíamos obtenido... y hoy, su notable trabajo se conserva en su quinta de San Bernardino.
EL AUTOR
(*) El Dr. Clemente Onelli Director del Jardín Zoológico de Buenos Aires, dice a ese respecto: «En menos de cien años el gigantesco tatú-carreta será también un animal extinguido. Y entonces, si es que aún quedara algún trozo del gran Chaco en estado salvaje, será el asombro de las lejanas generaciones. Y el hombre, entonces, ya ignorante de todo lo que es naturaleza, le parecerá ver en la lánguida dulzura de un poético plenilunio, un globo aerostático que fuera rodando por la tierra o quizás una pelota de football de algún gigantesco sportman. Serán, esos, los únicos objetos con que esa gente civilizada, ya olvidada de la naturaleza, podría comparar a ese tatú de apenas cien kilos de peso...» (V nota N° 253).
(**) En la adivinación o Mántica la lithomancia interpreta a las piedras, la geomancia, a la tierra. El Psicómetra es un mantico que evoca la historia de cualquier objeto a que aplica su mente. El emisario guaraní, que tiene que partir hacia el Mba'everá-gua sú la misteriosa ciudad resplandeciente- comulga primero, con el espíritu terrestre, y luego parte como una flecha, seguro de que no perderá su noto. Simón el mago, volaba, invocando: Suéltame, oh madre Gea, y yo iré a llevar vuestro mensaje a las estrellas!
** Más allá del santuario prehistórico de Santo Tomás, está el Tatucuá, nombre que quiere decir: «la cueva del tato» ¿Sería la de «aquel tato de oro» que corre, a cierta hora, por las faldas del cerro, según la leyenda? El cuento popular es tan importante o tal vez más que las inscripciones cuneiformes, porque bajo el mito está el vestigio más antiguo del pensamiento humano (Reinhold Kóeller). La misma filología es toda una historia escrita en los elementos del lenguaje, como ecuaciones algebraicas.
** La gruta del «Tatúcuá cerro», es una revelación: en ella está sentado un Hércules indio que tiene todos los atributos de un Dios: el triángulo de fuego en la frente, con su cono hacia arriba el espíritu- y otro triángulo de sombra en el vientre, -con el cono Inicia abajo-la materia. Lleva un ombligo sobresaliente el od ole la vida- y una gran prominencia en la región de los oídos, Mine significaría Arandú: el sabio por intuición, el inspirado, el oráculo, el que oye la voz del tiempo y del cielo». Su melena es de león, y ostenta en lo alto el orgulloso penacho de plumas, que semeja más bien a aquella luz que desciende sobre los elegidos. Le rodea un cuerpo ovoide, que se parece a la coraza de un tatú colosal (Prionodontes) y que vendría a ser algo así como aquella aureola del Buda. Se diría que fuera uno de aquellos grandes «Pacíficos» chino, Ancianos o Sabios. Es un Abuelo o Tamoy guaraní, idéntico a Heracles, aquel personaje universal de la fuerza y la elocuencia, que encadenaba a las multitudes con la dulce voz de su lengua de oro; aquel mismo que inspiró a la musa de nombre Ĭracema «la virgen de los labios de miel».
** Esta caverna de tato gigante, es una cripta iniciática: sus paredes están sembradas de petroglifos, donde hay hombre pez, hombre falo; hombre-monstruo; pero si la misma naturaleza se encargó de imprimir sus hieroglifos en cada ser: hay hombre-tigre, hombre-rana, hombre-zorro, hombre-loro, y estos signos están impresos no sólo en el alma sino también en el físico: en la frente, en el porte, en el andar y hasta en el lenguaje. La aparición casual de la gruta y su desaparición misteriosa, coinciden con las de la índole. El historiador rioplatense Granada nos relata aún de montañas y lagos, que braman, como la madre del oro.
** En el cerro de Ĭbĭtĭrusú, cerca de Villarrica, se ha descubierto toda una galería cubierta de pinturas rupestres en las que el suscrito ha creído reconocer caracteres rúnicos (cruces, ganchos, rastrillos, etc.) las escrituras de los antiguos escandinavos, Teyúcuaré, otra cueva paleolítica que fue la de un teyú (Teiidae) o dragón, por cuyos umbrales corrió el Paraná -lleva sus paredes escritas con numerales mayas, idénticos a los que yo encontré en la tapa de una antigua urna funeraria indígena: rayas y puntos, sobre una serie de ondulaciones que avanzaban y retrocedías, como aquellos periplos toltecas.
** En uno de los cerros de Yariguaá existían unos geroglíficos que nadie había podido descifrar: pero cuyo origen se suponía datar de una época muy remota. Alborno, el soñador de la pintura, quiere atribuir que son símbolos egipcios, éstos nos lleva al Maharajó (Amazonas), donde han sido halladas inscripciones semejantes. De ochenta figuras comparadas, según Bertoni, cuarenta no presentaban diferencia alguna entre la escritura guaraní y la egipcia. Lo explica el poema de Platón: Atlántida!
** Con verdadera unción, me aproximé un día a la sagrada mansión donde dormían su último sueño los guaraníes (cuarajhĭmini «los hijos del sol), según Domínguez), descubrí sus tumbas de reyes, y desde entonces he rendido un culto idolátrico a nuestros antepasados. - ROBUSTIANO VERA
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LA ORTOGRAFÍA
** La asociación «CULTURA GUARANÍ» a raíz de su organización, se abocó al estudio de la ortografía corriente para el guaraní, y se resolvió adoptar un sistema ortográfico en el que se conservan los signos usados por los autores jesuíticos. El autor de «ÑANDE ĬPĬ CUÉRA» presente en esas sesiones, fue el primero en adherirse a esa feliz resolución, especialmente en lo que respecta al uso de la Ĭ y la Ỹ para representar los dos sonidos especiales característicos de la lengua, pero no así en lo que se refiere al uso de la H (aspirada) a pesar de reconocer de que ésta fue usada y considerada como tal por los primeros escritores del guaraní, basándose en las siguientes razones:
** En primer lugar, porque el uso de la jh ha venido generalizándose desde hace varias décadas, imprimiéndole el sello de la consagración. Escribir ha, he, hi, ho, hu, para la mayoría de los lectores de nuestros días resulta un escollo, debido a su hábito al uso de jha, jhe, jhi, jho, jhu.
** En segundo lugar, porque al autor de esta obra, desde que escribió el guaraní, ha venido usando esta última forma de grafía, como puede verse en las varias ediciones de «OCARA POTY» de suerte que la adopción de esta ortografía, contrariaría a su costumbre y atentaría a la uniformidad de la grafía adoptada en sus obras anteriores.
** Es por estas razones que en «ÑANDE ĬPĬ CUÉRA» y en otras obras en preparación, seguirá usando la jh y las letras Ĭ y Ỹ, y pidiendo disculpa a sus colegas y consocios de «CULTURA GUARANÍ» por esta licencia, incurriendo así en una falta, comparable a la ausencia del meñique de una mano.
** En cuanto a las reglas prosódicas y a la construcción de las frases, no hemos escrito tampoco caprichosamente, sino que el sistema seguido es el fruto de un madurado estudio, basado sobre el trabajo Fonología, Prosodia y Ortografía de la Lengua Guaraní, Asunción 1926, de que es autor el escritor paraguayo, señor Guillermo Tell Bertoni, a cuyo cargo hemos encomendado la adaptación de la parte prosódica.
** Es así como separamos las proposiciones guaraníes (sustantivos personales, demostrativos, posesivos, etc.) y unimos las posposiciones o partículas afijas; escribiendo por ejemplo A caru, A guajhẽ, O yujhu, etc, porque aquí el verbo es caru guajhẽ, etc. y el prefijo A es la partícula que se emplea cuando el verbo es, de primera persona, de modo que cualquier vocablo puede encontrarse fácilmente en el diccionario, lo que no sucede con la caprichosa ortografía usual. En cambio, escribimos A carujhápe (Al estar comiendo yo), A carupárejhe (al terminar de comer yo) Ne guãjhẽjhápe (a su llegada), etc.
** El Diccionario de Montoya, no obstante su indiscutible importancia, adolece de ese defecto: Si el lector desea saber el significado de la palabra Ramõy (abuelo), por ejemplo, no la encontraría en la letra R pero, al fin tropezaría con ella en la letra O, en la dicción Oreramõi (nuestros abuelos, antepasados), que debe escribirse Ore ramõi. Potĩ (flor) no lo encontrará en la P, timo en la Y en la dirección Ypotĩ, que significa su flor y debe escribiré I potĩ. Bastan estos solos ejemplos para convencerse de los inconvenientes de juntar caprichosamente dos vocablos en uno sólo. – NARCISO R. COLMÁN (ROSICRAN)

1 comentario:

  1. Excelente libre, soy antropólogo, argentino, he pasado 11 años en Paraguay estudiando su historia y la mitología tan nutrida que posee, en verdad me gustaría conseguir éste libro para que tenga un lugar privileguiado en mi biblioteca. Prof. Oscar Aguilar Serra.

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