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miércoles, 7 de octubre de 2009

Guaranistas y guaraniólogos argentinos - Primera Parte por Raúl Amaral / BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY


Guaranistas y guaraniólogos argentinos

Primera Parte
Por Raúl Amaral - 1973



** Este trabajo ha sido proyectado como una simple guía bibliográfica, originado en un plan más vasto que tiende a relacionar los diversos aspectos del mundo guaranítico y su consecuente influencia en la cultura argentina.
** A los fines de una adecuada lectura debe señalarse que la repetición de la nómina de obras y autores proviene de la necesidad de su aprovechamiento, puramente verbal, en atención al ciclo en que fue difundida.
** El término guaraniología - explicado en el texto- es un neologismo que el autor considera haber creado y que se aplica por primera vez, pues se trata de un aporte no sólo inédito sino desconocido en cuanto a una visión de conjunto y a sus implicancias geo-culturales en lo que a la integración etno-histórica paraguayo argentina se refiere.
** Ha de aclararse que algunos de los autores incorporados no son argentinos, pero su inclusión - desde todo punto de vista inevitable - queda justificada por el propio sentido americano, y hasta universal, que estas páginas tienen.
** Guaraniólogos y guaranistas argentinos fue leído el 19 de noviembre de 1973 en el ciclo “Paraguay y Argentina en la cultura de América”, que se difundiera por Radio Charitas, de Asunción, con los auspicios del Centro Paraguayo Argentino de Cooperación Cultural y la Biblioteca “Juan Bautista Alberdi”.
** Mayores estímulos habrán de permitir, a quien pueda proseguir la tarea emprendida, un más ceñido estudio y análisis de la labor que denodadamente cumplieran, entre los principales, el jesuita Camaño, Mitre, Solari, Muniagurria, T. Alfredo Martínez y Luis G. Zervino.
** Tal vez por lo novedoso del tema, este trabajo no ha contado con apoyo de ninguna especie del lado argentino, salvo el interés demostrado por el mencionado Centro por darlo a conocer ante numerosa audiencia.
** La resolución del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación que establece el conocimiento del idioma ancestral, en particular por los docentes destacados en zonas de frontera, viene a coincidir con una indesmayable prédica del autor, a lo largo de 22 años, prédica no siempre comprendida y las más de las veces olvidada.
** El ensayo Literatura argentina en el ámbito guaraní, perteneciente al mismo ciclo y que trata en especial de la narrativa, es otro de los capítulos destinados a continuar, con más amplio panorama, el estudio de ese mundo aborigen común a estas dos patrias vecinas y nexo insoslayable de la proyección rioplatense hacia nuestra América, la que empieza en el río Bravo o Grande de México y termina en la Antártida.
** Corresponde, al iniciar este ensayo, hacerse una pregunta: ¿Existe la guaraniologia?, y, en caso afirmativo: ¿Cuál ha sido su evolución en lo que es hoy territorio argentino?
** En primer lugar cabe responder que entendemos por guaraniología el conjunto de trabajos relacionados con el idioma guaraní y su relación gramatical, lingüística, filológica, fonética, lexicográfica, etc.; es, en definitiva, la reunión de leyes que determinan su estructura.
** En segundo término debe señalarse que su evolución guarda, a la vez, afinidades con otros aspectos del mismo problema: el conocimiento de los orígenes históricos, la propia adecuación etnográfica, el entronque con el ámbito mágico y mítico en que todas las lenguas primitivas se desenvuelven, en última instancia representándolo o proporcionándole una característica definida.
** En todos los casos ha de darse por sobreentendida la existencia de un mundo guaranítico, que abarca una zona no ya delimitada por las actuales fronteras y sí por la supervivencia, o la subyacente base cultural, fácilmente advertibles - en lo que al tema de hoy respecta - en el litoral argentino y, desde luego, en las provincias que lindan con el Paraguay.
** Pero hemos de aclarar, al mismo tiempo, qué significa esta partición de guaraniólogos y guaranistas, ya que en el fondo parecerían incorporarse a una acepción común. Conviene indicar, en tal sentido, que lo divisible tiene su justificativo, puesto que son aquí calificados como guaraniólogos los estudiosos argentinos del idioma guaraní y como guaranistas quienes han extendido o reducido su análisis a la vida, costumbres, mitologías, etc., del mundo guaranítico, aunque ambas corrientes se dirijan a un mismo titular: el hombre inicial, que pobló estas regiones y les impuso, pese a que no todos estén dispuestos a reconocerlo, el sello de su estirpe.
** El recuerdo del P. Antonio Ruiz de Montoya, y con su nombre el de todos los religiosos de la Compañía de Jesús que se dedicaron a desentrañar, al principio, y codificar después, el misterio idiomático del guaraní, no podría estar ausente de un recuento de esta naturaleza.
** Puede afirmarse que a partir de Montoya (1639) el lenguaje aborigen toma formas culturales y adquiere proyección internacional. Desde esa época ya es posible estudiarlo y analizarlo. Se han ocupado, entre otros, del P. Montoya: Jorge G. Blanco Villalta, Guillermo Furlong y Manuel Ricardo Trelles.
** Ricardo Rojas ha sido uno de los escritores que, en la zona del Plata y a comienzos de siglo, trató – contra los efectos de una marcada tendencia europeizante ­– de establecer los vínculos básicos entre estos países.
** Valioso aporte suyo de escasa reedición es La restauración nacionalista (1909), que trata de la enseñanza de la historia en las escuelas; pero del asunto que nos concierne se ocupa en libros posteriores como Eurindia y Blasón de plata, entre los más significativos
** En éste, publicado en 1912, Rojas señala que “la guerra que opusieron los carios en el Paraguay y más tarde la alianza de éstos con los españoles contra los agaces y jarayes fueron luchas por la libertad y por la tierra, pues habían acompañado en el establecimiento de Asunción”.
** Acoge la leyenda de Tupí y Guaraní, que según él se ha cultivado en tierras argentinas, y se precia de haberla restaurado luego de largo olvido; al mencionar al cacique Oberá intercala esta apreciación: “Sepa el rubio porteño de hogaño que la ciudad de Buenos Aires fue poblada por guaraníes de las islas”, cita seguidamente a varias otras tribus y finaliza el párrafo diciendo: “... sin cuya alianza Garay no hubiera podido someter a los querandies de Tobobá, y sin cuyo numeroso plantel, en rápida mestización de españoles, la segunda Buenos Aires no se hubiera salvado”.
** José Manuel Estrada - por su parte - explica este proceso con mayor detenimiento: “La raza predominante en estas regiones ha sido la guaraní (asevera en sus “Lecciones de Historia Argentina”). Brotaban sus poblaciones desde las vertientes del Paraguay, y se dilataban por la provincia del Guayrá, lindera con el territorio brasilero.
** Tras aludir a la existencia de grandes grupos guaraníes que compartían el Chaco con otras naciones o parcialidades indígenas, resume así: “El territorio argentino estaba poblado por la raza guaraní y sus diversidades, con excepción de la zona ocupada por la irrupción araucana de los Pampas y parte de la Patagonia, y la transformación comenzada en Tucumán por la civilización quichua”.
** Habrá que mencionar también, aunque sea de paso, las proclamas y cartas en guaraní difundidas por el Gral. Belgrano durante la marcha de su expedición al Paraguay, que motivaran un interesante trabajo del filólogo e investigador paraguayo Dr. Marcos A. Morínigo.
** Los siguientes títulos, en los que se registran páginas dedicadas al estudio de la raza, nos acercarán más al tema en cuestión:
¨ Blanco Villalta: Antropofagia ritual americana
¨ Emilio A. Coni: Los querandíes y el Antiguo Tucumán, que es una respuesta a igual aporte de Fulgencio R. Moreno.
¨ Luis L. Domínguez: El meridiano de Buenos Aires. Unidad de razas: los guaraníes, aparecido en 1880 en el Boletín del Instituto Geográfico Argentino.
¨ Enrique De Gandía: Indios y conquistadores en el Paraguay.
¨ Samuel Lafone Quevedo: La raza pampeana y la raza guaraní. Los indios del Río de la Plata en el siglo XVI.
¨ Antonio Serrano: Los pueblos y culturas del Litoral.
¨ Luis María Torres: Los primitivos habitantes del Delta del Paraná.
¨ Estanislao S. Zeballos: Los guaraníes en Irala. Cartas, relaciones y comentarios, publicado en la “Revista de Derecho, Historia y Letras” en 1905.
** El primer guaraniólogo argentino de quien se tenga noticia es el jesuita Joaquín Camaño y Bazán, nacido en la provincia de La Rioja el 13 de abril de 1737 y muerto en el destierro en Valencia (España) el 30 de agosto de 1820. Según opinión del P. Lorenzo Hervás, expuesta en 1794, “estudió con tesón y éxito” varias lenguas, entre ellas el guaraní.
** Trabajó, asimismo, en la redacción de compendios lingüísticos americanos, en 1784 y 1785, y en diversas notas sobre indígenas rioplatenses. Con el citado Hervás mantuvo intensa correspondencia de carácter idiomático, contando como compañero de actuación al abate asunceno Francisco Legal, autor de una gramática guaraní. Con su ayuda puso también Camaño en orden la bibliografía de Montoya, destacando a la vez la importancia de la pronunciación y de los acentos en la lengua madre.
** La contribución mayor del P. Camaño está patentizada en el primer tomo del hoy célebre Catálogo de Hervás, editado en Madrid en 1800. Las cartas que ambos cruzaron tratan, entre otros, de asuntos como: numerales en el guaraní; evolución idiomática y geográfica del guaraní; lenguas matrices; lenguas básicas de América; significación del Paraguay; necesidad de la comparación lingüística. Para esto – indica – deberá “meter mano” el Rey de España, encomendando la tarea de compendiar gramáticas y vocabularios a los jesuitas, pues “los filósofos del tiempo no son de fiar”.
** El segundo, en orden cronológico, es el Gral. Mitre. Cualquiera sea la posición que se adopte respecto de su actuación pública, no sería honroso dejar de reconocerle un interés tan sostenido como sincero por el conocimiento de las lenguas americanas y en especial por el guaraní.
** No escribió ni habló el idioma pero hizo el análisis de su estructura y no pocos son los estudios que al respecto se le deben, además de haber defendido los orígenes guaraníticos de la primera imprenta del Río de la Plata, que no es otra que la primitiva de las Misiones Jesuíticas.
** Desde joven alentó Mitre propósitos vinculados al desentrañamiento del guaraní. O’Leary ha recogido la referencia directa de que ya en 1853, durante una entrevista con el por entonces Gral. Francisco Solano López, el polígrafo argentino se preocupaba por la bibliografía autóctona, escuchando del jefe paraguayo “una erudita disertación sobre el particular”. Esta circunstancia fue recordada por el Mariscal López durante la entrevista de Yataity Corá, en setiembre de 1866.
** En el Catálogo razonado de la sección Lenguas Americanas, desde la p. 5 a 94, se lee un ensayo de Mitre conteniendo la descripción o comentario de hasta 64 obras que se refieren al idioma vernáculo. Igualmente dedicó densas observaciones idiomáticas al libro de Adolfo Varnhagen sobre “L’origine tourenienne des Ameraicains Tupis Caribes...”, además de una bibliografía lingüística americana incluida en el primer tomo del citado Catálogo y que abarca un total de 152 páginas.
** La nómina de quienes se han dedicado, de una manera u otra, a verificar los lineamientos de la guaraniología en la Argentina debe ser, para su mejor comprensión, subdividida:

  • En primer término los que han incorporado palabras guaraníes a obras de consulta, como Tobías Garzón con Diccionario argentino (1910) y Lisandro Segovia con Diccionario de argentinismos (1912).

  • Luego aquéllos que han hecho aportaciones bibliográficas, directa o indirectamente, tales como:

  • Angel Justiniano Carranza con su Bibliografía de obras en guaraní inserta en la versión inicial del libro Descripción histórica de la Antigua Provincia del Paraguay, de Mariano Antonio Molas (1866).
    El estudio de los Catecismos en guaraní que diera a conocer Manuel Ricardo Trelles en la “Revista de la Biblioteca Pública de Buenos Aires” (1882).

  • Del mismo Trelles el ensayo Unico ejemplar, traducción al guaraní de una obra de Nieremberg, publicado en la “Revista Patriótica del Pasado Argentino” (1890) donde también intentó las biografías de algunos caciques guaraníes.

  • Por su parte Ricardo Victorica hizo aclaraciones a José Toribio Medina en Errores y omisiones de una seudobibliografía guaraní (1934).

** Otra rama de la guaraniología es la que establece la filiación histórica del idioma y en algunos casos su examen en particular. En ese sentido merecen citarse:

  • Carlos Abregú Virreira: Idiomas aborígenes de la República Argentina.

  • Julio Barrera Oro: Verdadera clasificación de las lenguas aborígenes en el Río de la Plata.

  • Julio Aramburu: Voces de supervivencia indígena.

  • Gaspar L. Benavento: El guaraní en Entre Ríos.

  • José Manuel Estrada: Lecciones de Historia Argentina.

  • Manuel V. Figuerero: Lecciones de historiografía de Corrientes (1ª parte, Lección 5ª).

  • Enrique de Gandia: Determinación del nombre genérico de la lengua guaraní.

  • Juan María Gutiérrez: Los guaraníes. Estudio sobre su lengua. (1862).

  • Juan María Gutiérrez: Algunas observaciones sobre las lenguas guaraní y araucana (1871).

  • José Imbelloni: Las lenguas indígenas del territorio argentino (v. I. de la Historia de la Nación Argentina, ed. de la Academia Nacional de la Historia).

  • Antonio Portnoy: Estado actual del estudio de las lenguas indígenas que se hablaron en el territorio argentino (Caps. XI y XIX).

  • María Jerónima Sandoval de Estigarribia: Literatura popular guaraní de Corrientes (“Boletín de Filología”, Montevideo, 1950)

  • Marcos Sastre. Misiones (1885; cap. III).

  • Edmundo Wernicke: “La fonética castellana y guaraní de Ulrico Schmidel” (En: “La Prensa”, Buenos Aires, 11 de abril de 1937).

** Seguidamente, el sector de la guaraniología que considera la estructuración de la lengua y fija reglas gramaticales:

  • Academia Correntina de la Lengua Guaraní: Sistema de numeración decimal en guaraní y Sistema de signos para representar los fonemas del idioma guaraní.

  • Juan de Bianchetti: Gramática guaraní y principios de filología.

  • Luis D. Cabral: Aba-ñée. Vocabulario del idioma guaraní-español.

  • I. Mario Flores: Alfabeto. Grafía. Gramática guaraní.

  • I. Mario Flores: Esquema para la redacción de un sistema gramatical de la lengua guaraní.

  • Juan W. Gez: Disquisiciones filológicas sobre la lengua guaraní, donde cita al maestro paraguayo Dr. Manuel Domínguez.

  • T. Alfredo Martínez: Orígenes y leyes del lenguaje aplicados al idioma guaraní.

  • Saturnino Muniagurria: Elementos de gramática guaraní (1947).

  • Saturnino Muniagurria: Compendio guaranítico (1969).

  • Benjamín T. Solari: Ensayo de filología. Breve vocabulario español - guaraní, con las relaciones etimológicas del idioma guaraní (1ª ed., 1928; 2ª ed., 1944).

  • Luis G. Zervino: Lexicografía guaraní: Morfogenia del vocablo. Ortogénesis de la dicción guaraní (1944).

  • Como curiosidad hemos de recordar que un libro de Carlos De Lahitte, cuyo subtítulo aclaratorio es: La teocosmogonía base de la filosofía positiva explicada racionalmente según el guaraní, tiene este encabezamiento: Peteï – Mocöis – Mboapu – lrundü, escrito con tan buena voluntad como imaginaria grafía (Buenos Aires, 1899)

** Por último los guaranistas, o sea los que se han ocupado de traslucir el espíritu de la raza a través de diversas manifestaciones, aún cuando no hubieran tratado de él con asiduidad o no fueran específicamente guaranizantes:

  • Luis Aznar: Floresta de leyendas rioplatenses.

  • Gaspar L. Benavento: Leyendas guaraníes y otras leyendas.

  • Valentín Graciano: Leyendas aborígenes.

  • Ernesto Morales: Leyendas y fábulas guaraníes.

  • Ernesto Morales: Fábulas guaraníes.

  • Filiberto de Oliveira Cezar: Leyendas de los indios guaraníes (1892; libro inhallable, no reeditado).

  • Juan Cruz Rolla: Folklore, ritos y costumbres del pueblo guaraní.

  • Alberto Mario Salas: Pasajes sueltos de sus tres obras: Crónica florida del mestizaje de las indias, Floresta de Indias y Para un bestiario de Indias.

** Todo esto sin olvidar los capítulos alusivos del ya clásico Supersticiones y leyendas, de Juan B. Ambrossetti.
** Este quiere ser apenas un intento aproximado al estudio y conocimiento de los orígenes guaraníes de una vasta zona de la República Argentina, anteriores, en más de tres siglos, a su constitución como tal. Con referencia a su principal elemento de perduración y unidad en el tiempo, la denominada lengua madre (que así para nosotros debe llamarse), vamos a cerrar provisionalmente este recuento con un pensamiento de Juan María Gutiérrez, nutrido de prestigio por venir de un sabio y, más raramente, de un porteño:

** “Entre las lenguas primitivas de América atrae especialmente la atención el guaraní, más que por su indisputable belleza, abundancia y propiedad, por la vasta extensión del país que abraza en la parte meridional de nuestro continente. La geografía de este idioma, si es permitido expresarse así, no ofrece duda ni contradicción, por cuanto está determinada por los nombres propios de los objetos de la naturaleza. La nación guaraní al desaparecer o transmigrar de los territorios donde existió alguna vez, dejó escritos con caracteres indelebles los títulos de propiedad de sus primeros señores”.

** La integración cultural del Paraguay y Argentina – tanto como su penetración de espíritu en el tiempo – pasa de este modo y por tales razones a tener más sólidos fundamentos, sin dejar de reconocer en el remoto y legendario Paracuâ’y a la metrópoli ancestral e idiomática de las naciones del Plata.
(1973)

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