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sábado, 23 de octubre de 2010

WOLF LUSTIG - ¿EL GUARANÍ, LENGUA DE GUERREROS? LA «RAZA GUARANÍ» Y EL AVAÑE'Ê EN EL DISCURSO BÉLICO-NACIONALISTA DEL PARAGUAY / Fuente: REVISTA DE ESTUDIOS PARAGUAYOS. VOLS. XXVI Y XXVII, N°S. 1 Y 2. 2008-2009 (242 páginas).




¿EL GUARANÍ, LENGUA DE GUERREROS?
LA «RAZA GUARANÍ» Y EL AVAÑE'Ê EN EL DISCURSO
BÉLICO-NACIONALISTA DEL PARAGUAY
Ensayo de WOLF LUSTIG
Universität Mainz (Alemania)
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del


EL DISCURSO BÉLICO-NACIONALISTA GUARANÍ-PARAGUAYO

La lengua acompaña al Imperio, decía Antonio de Nebrija al dedicar la primera gramática de la lengua española a los Reyes Católicos, y en esta sentencia ya estaba presente la conciencia del valor El estratégico de la lengua. La relación de la lengua con las armas y con la expansión político-militar también ha sido un elemento importante del discurso histórico sobre la lengua guaraní. Paradójicamente, este se manifestó mucho antes de que con el avañe'é una lengua indígena llegar a ser -por primera y única vez y 500 años después de Nebrija- lengua oficial de un Estado americano.
Ahora bien, si en varias ocasiones se ha puesto de relieve la emergencia cuantitativa del guaraní precisamente durante las dos grandes guerras paraguayas, (1) lo que todavía requiere un análisis más detallado son los textos mismos que se produjeron durante estos dos períodos.
Un corpus importante que a este respecto alberga todavía mucha información y algunas sorpresas y que hasta cierto punto ha quedado encubierto por estar redactado esencialmente en guaraní es constituido por:

-  las revistas de propaganda editadas a principios de la Guerra de la Triple Alianza: Centinela, Cabichuí y el Cacique Lambaré;        
-  las llamadas «canciones épicas» de la Guerra del Chaco, de la autoría casi exclusiva del soldado cantautor Emiliano R. Fernández (1894-1949);
- un corpus ensayístico de índole patriótico-nacionalista cuyo máximo representante es el ideólogo colorado Natalicio González (1896-1966). Este discurso interpretadito se articula en castellano, sin que por eso haya sido objeto de lecturas críticas y sistemáticas en la perspectiva que nos interesa. (2)

Nuestro intento es analizar la relación que los textos establecen entre la guerra y la lengua guaraní. Esta construcción suele implicar un entroncamiento de la identidad nacional paraguaya  -que es la de una sociedad mestiza de clara orientación hispánica-occidental, como sabemos- con las raíces indígenas, y en concreto con la antigua sociedad tribal tildada de «raza guaraní», una etnia que se estiliza como modelo de una nación guerrera.
No es el momento de indagar en las raíces de este ideologema, que aquí adquiere la función de un mito fundador de la nación, pero podemos mencionar al menos dos fuentes que nutren tal argumentación.
La primera consiste en la interpretación etimológica del gentilicio guaraní  como «guerrero». Es verdad que en el Tesoro de Montoya está documentada la voz guarini, (3) pero solo con el sentido de guerra y como raíz de un verbo «guerrear». No designa al propio guerrero, que debería ser y era según Montoya el guarinihára. Nunca nadie ha explicado ni justificado el cambio nada regular "i" a "a" ni la transposición guerra a guerrero. La palabra guarini, en total desuso ya a mediados del s. XIX, (4) ha entrado como arcaísmo en los diccionarios actuales, (5) aunque probablemente ningún hablante del guaraní paraguayo la usaría fuera de un contexto nacionalista.
Además no se puede descartar que guaraní sea un exónimo con el que los europeos designaban a los indígenas, usando una palabra, que según ellos entendían, correspondía a su firme y a veces violenta actitud de defensa. De hecho, las autodenominaciones que ellos se aplican eran y son kari'o, mbya, ava, y significan nada más que hombre. También es probable que la iconografía contemporánea haya contribuido a forjar la imagen guerrera del pueblo guaraní. Un indicio de ello es el recurso de autores como Natalicio González a grabados del s. XVI (6) que muestran unos guerreros antropófagos Tupinamba armados hasta los dientes. Lo que une estos con los guaraní del Paraguay es a lo sumo la familia lingüística, pero no automáticamente sus costumbres marciales.



1. Cf. Roberto A. Romero (1992), Protagonismo histórico del idioma guaraní, Asunción: Rotterdam Editora, 1992, Wolf Lustig (1996), «Chácore purahéi - canciones de guerra: Literatura popular en guaraní e identidad nacional en el Paraguay», en: Barbara Potthast, Gerd Kohlhepp & Karl Kohut (eds.), El Espacio interior de América del Sur: Geografía, historia, política, cultura, Frankfurt am Main: Vervuert & Madrid: Iberoamericana, 1999, pp. 363-379 (ponencia en la Conferencia anual de la ADLAF, octubre 1996); Wolf Lustig (2002), «Die Auferstehung des Cacique Lambaré: Zur Konstruktion der guaraní-paraguayischen identitát wáhrend der "Guerra de la Triple Alianza"», in: Sabine Lang, Jutta Blaser & Wolf Lustig (eds.), Miradas entrecruzadas: Diskurse interkultureller Erfahrung and deren literatische Inszenierung, Frankfurt am Main: Vervuert & Madrid: Iberoamericana, 2002, pp. 159-185. Compárese también la contribución de Christine Pic-Guillará para este mismo Coloquio.
2. Existen ciertamente estudios sobre Natalicio González, como los de Efraín Enríquez Gamón (1982), La Guerra Inconclusa: Esquema para una ideología nacional, Asunción: Litocolor, 1982, y (1999), «J. Natalicio González y sus últimos libros», en: Última Hora: El Correo Semanal, Asunción, 21-22 agosto 1999, accesible en línea en http://www.musicaparaguaya.org.py/natalicio.htm . Estos adolecen, sin embargo, de cierto tenor encomiástico-nacionalista, motivado por la común orientación ideológica de los autores. Véase como ejemplo esta resumida apreciación de Germán Arciniegas, a la que se adhiere Enríquez Gamón y que ilustra el eco que ha conocido el pensamiento de González más allá de las fronteras del Paraguay: «Natalicio González ha sido en los países del Plata y en las demás comunidades de las Repúblicas del Sur, un mentor obligado para el conocimiento de su patria y de los grandes problemas de la emancipación de - sus gentes. Guía ilustrado y sagaz que iba mostrando los tesoros escondidos, las bases auténticas y épicas de un gran destino nacional posible, Natalicio ha sido el descubridor del Paraguay». Enríquez Gamón, op. cit., 1999.
3. Antonio Ruiz de Montoya (1639), Arte, vocabulario, tesoro y catecismo de la lengua guaraní, t. 111, p. 131 (reimp. Leipzig, 1876).
4. Esto revela el análisis del vocabulario del Cacique Lambaré (Facsímiles del Cacique Lambaré y de Cabichuí (1867-68) [ed. por Wolf Lustig], http://www.staff.uni-mainz.de/lustig/guarani/cacique  , 2005).
5. P. ej. En Antonio Guasch (2005), Diccionario básico guaraní castellano / castellano guaraní, Asunción: Centro de Estudios Paraguayos "Antonio Guasch", 2005, nueva edición por Bartomeu Meliá, p. 28.
6. Compárese fig. 1 como ejemplo de las ilustraciones en Ideología guaraní tomadas de una edición histórica del Voyage de Jean de Léry. J. Natalicio González (1958), Ideología guaraní, Asunción: Cuadernos Republicanos, 1958, prólogo de Ángel M" Garibay K., pp. 21, 27, 37, 45, etc.


EL CACIQUE LAMBARÉ Y SUS «COLEGAS»



Figura 1: Representación de guerreros guaraníes en
IDEOLOGÍA GUARANÍ de NATALICIO GONZÁLEZ

Empecemos, pues, nuestro análisis con las revistas de propaganda editadas durante la fase inicial de la Guerra de la Triple Alianza, de 1867 a 1868. Entre ellas destaca el Cacique Lambaré, del cual fueron publicados por lo menos 14 números, redactados exclusivamente en guaraní y que corresponde a un intento gubernamental de instaurar una literatura escrita en lengua guaraní. (7) Además del Cacique, hay que tomar en consideración las otras dos revistas, Cabichuí y Centinela, en cuyas páginas se manifiesta el mismo sistema ideológico, que intentamos reconstruir. El sistema ideológico que se manifiesta en las tres revistas es relativamente homogéneo y es de suponer que sus autores eran en parte idénticos, aunque el uso de la lengua guaraní -con las posibilidades y limitaciones que comporta- condiciona en cierto modo la elección de los temas y las formas discursivas.
Ya el mero recurso al legendario cacique, protagonista de la resistencia indígena a orillas del Paraguay en el s. XVI, ejemplifica lo que llamamos el entroncamiento indígena: Lambaré, que firma como editor ficticio de la revista, exhorta a su estirpe a oponerse con valentía al intruso. Esta ficción es la base de toda una alegoría que se plasma a lo largo de los artículos. Según ésta, lo que antaño eran los españoles son actualmente los aliados de la Triple Alianza, pero principalmente los brasileños. (8) Sin embargo, como el símil contradice la conciencia de que los españoles trajeron elementos tan positivos como la civilización técnica y la fe cristiana, no se insiste con demasía en el paralelismo, sino que los brasileños se convierten en indígenas tupí, sierre que no se les aplican denominaciones directamente ignominiosas como kambá o karaja.
El tema indio, (9) que es muy obvio en la iconografía del Cacique (y, por cierto, de Cabichuí, que recurre en mayor índole al medio pictórico), (10) es reforzado por las palabras del Centinela, que también se identifica como «hijo de esa raza de valiente», de la «raza guaraní, esa raza de primitivos guerreros». (11)

Un detalle simbólico de mayor significado de lo que aparenta, transportado tanto por la imagen como por el texto, consiste en el hecho de que Lambaré inscribe sus mensajes en guaraní con sus flechas en el suelo patrio: (12)

Esto significa:
- el guaraní se escribe y con esto asciende al rango de las lenguas de las civilizaciones modernas;
- se asocian las palabras escritas en guaraní con las armas de la raza guaraní. En la misma línea hay que interpretar una rúbrica de índole satírica que aparece regularmente en la revista y que es intitulada hu’y veve (saetas voladoras).
La filiación indígena sirve como argumento a favor del uso del guaraní, como consta en la siguiente contribución del Centinela:

¡Si! Hablaremos en nuestro idioma, no nos correremos, como el grajo, de nuestra propia lengua ni tomaremos las plumas de otras aves para adornarnos, desdeñando las nuestras. Cantaremos en guaraní nuestros triunfos y nuestras glorias, como cantaron en otro tiempo su indómita bravura, los descendientes de Lambaré y Yanduazubí Rubichá. (13)

El guaraní no solo es la lengua de guerreros en la cual se celebran las hazañas heroicas de los antepasados indígenas, sino que en su propio seno trae una virtud belicosa, una especial capacidad para levantar el ánimo de los combatientes:

«El Centinela», hijo de esa raza de valientes, tiene el especial gusto de hablar a sus compañeros de armas en el idioma de sus mayores, porque él sabe inspirar ese ardor bélico que dio tanta celebridad a la raza guaraní, celebridad que el paraguayo no ha desmentido hasta hoy. (14)

Para referirnos a este rasgo proponemos el término «función tirteica», que alude a Tirteo, bardo griego antiguo que con sus versos incitó el fervor bélico entre los espartanos. (15) La misma figura clasicista se transformará en un tópico de la argumentación en pro del guaraní como lengua nacional.


NOTAS:
7. Cf. Lustig, op.cit., 1999, y Wolf Lustig (2005), «La lengua del "Cacique Lambaré" (1867) - primer modelo de un guaraní literario», en: Akten des 1. and des 2. Kolloquiums der deutschsprachtingen GuaraníMilologie, Münster, 2005 (en prensa)
8. Véase la ilustración en la portada del Cacique Lambaré a partir del n° 4 (fig. 2).
9. Utilizamos este término a sabiendas de que en Paraguay se suele usar con una connotación despectiva. Se adecua más a la visión poco diferenciada y ambigua que los autores de estos textos tienen de las etnias indígenas.
10. Cf. los grabados del Cabichui en http://www.romanistik.uni-mainz.de/guarani/cabichui/  especialmente los del 22-08-1867 y del 21-11-1867. En ellos la perspectiva es diferente, pero no menos emblemática: los indios guaikuru del Chaco aparecen como aliados de los no menos incivilizados macados brasileños.
11. «La raza guaraní, esa raza de primitivos guerreros, se extendía [¡sic!] desde el Atlántico hasta las faldas Orientales de los Andes y sus vastos dominios estaban asentados sobre el Orinoco, el Amazonas y el Plata». «El idioma primitivo de estos pueblos guerreros, aun no ha sido investigado por los Filólogos, y por consiguiente su literatura permanece oculta para este ramo importante de la ciencia». El Centinela, nº 4, 16-05-1867, p. 3.
12. «Publica su palabra en una revista: no tiene buena pluma: escribe sólo con la punta de su flecha: [...] Y va a expresarse como le sea posible; pero no es letrado, no le importa la ciencia; solo será como un hombre normal: no tiene otro deseo sino acertar lo mejor posible con sus flechas a los negritos, esa cría de monos». Cacique Lambaré, n° 1, 24-07-1867, p.2. (trad. De W. Lustig). Compárese la portada del Cacique de los primeros tres números (fig. 3).
13. Centinela, n° 4, 16-05-1867, p. 3.
14. Centinela, n° 4, 16-05-1867, p. 3.
15. Sobre el poeta griego Tirteo y el lenguaje dula épica véase Bruno Snell (1969), Tyrtaios and die Sprache de Epos, Göttingen: Vandenhoeck and Ruprecht, 1969, 63 p.
Según él, las dos innovaciones esenciales que Tirteo introdujo en el género fueron los conceptos del dulce et decorum est pro patria mori y de la fama colectiva como recompensa eterna (p. 5l).



 

Figura 2: Portada del CACIQUE LAMBARÉ de los 3 primeros números




Figura 3: Portada del CACIQUE LAMBARÉ a partir del Nº 4



EMILIANO R. FERNÁNDEZ: EL TIRDEO VERDEOLIVO

Como perfecta encarnación de un Tirteo paraguayo entra a la escena -o mejor dicho: al campo de batalla- Emiliano R. Fernández, tildado de Tirteo verdeolivo, (16) el inolvidable bardo de la Guerra del Chaco.
En un homenaje a Emiliano que el guaranólogo Roberto Romero ha redactado en guaraní encontramos resumidos los aspectos que más nos interesan en este contexto:

Estas canciones de Emiliano, que suenan como cañones y tienen fuerza, ayudaron a hacer recular a los que querían apoderarse de nuestro Chaco en aquel tiempo, a los enemigos de nuestra patria. (17)

De hecho, en algunas de las canciones de Emiliano, que con toda razón se adscriben al género «épico», la lengua literalmente suena como un cañón y por lo tanto adquiere esa función de arma, preconizada ya en los textos de la Guerra Grande.
Para poder apreciar en su justo valor lo que significa esta afirmación recomendamos que el lector proceda a la audición de algunas estrofas del célebre 13 Tujuti, cuya letra transcribimos a continuación: (18)

16. Mauricio Cardozo Ocampo, «El Tirteo verdeolivo», en: Mis bodas de oro con el Floklore paraguayo (Memorias de un pychai), Asunción, 1980, pp. 313-318.
17. «Umi Emiliano purahéi mbokaguasúicha avei ipu ha imbaretéva, oipytyvó, va'eku omboguevi hagua umi nande Chaco potahare, ñane reta mbotare'ymbára, upéramo guare». Romero, op. cit., 1992, p. 126.
18. La secuencia transcrita aquí se puede escuchar en http://www.romanistik.uni-mainz.de/guarani/mp3/13Tujuti.mp3 


Tuguy eta apytépe ou la victoria                   En medio de mucha sangre vino la victoria
regimiento 13 pe opukavymi                         sonríe aquel Regimiento 13,
ága ikatúma he'i la historia:                           ahora ya puede decir la historia
ndopamo'ãiha raza guaraní.                           que la raza guaraní no se extinguirá.

Ko'eti guive ore retén dos-pe                        Desde la madrugada en nuestro Retén 2
Kundt rembijokuái nidkarúi oike                  los emisarios de Kundt no pueden entrar
osegui hapépe Rodolfito López,                   porque les sale al camino Rodolfito López
mboka'i ratápe ohovapete.                             los abofetea con el fuego del fusil.

Umi ciento cinco ipu apenóva                       Aquellos caños «105» cuyo ruido ondea     
mbohapy hendáguio ihu'u tata,                     de tres lugares tosen fuego,
jehechapyrãmi tatati ojapóva                         es impresionante el humo que producen,
ñu ha ka'aguy osununumba.                          truenan el campo y el monte.

Ñahendurõ hína guyryry iokóva                    Al oír el alboroto que se levanta
ndaja'éi voi jaikovetaha                                 decimos luego que no nos importa vivir.
ndaipóri rupi ipy'apopóva,                             Como no hay quien se acobarde
tape ndojuhúi tembiguái ava.                        los sirvientes indios no encuentran su camino.

Ipyahê cañón ndosovéi metralla,                   Gime el cañón, no descansa la metralla,
jama mboka'i ha yvate avión                            ora los fusiles, ora los aviones en lo alto,
ha ni upevére ndoju'éi muralla                       pero no cede la muralla
omoi vaekue Quinta División.                          que levantó la Quinta División.

Nane ti ko'õ oúvo yvytúre                                      Nuestras narices irrita el humo
cañón ha mboka ratatinengue                           de cañones y fusiles que llega con el viento, 
ha ojo'ari jahecha pe ñúre                                  y además vemos por ese campo
inevu joa Boli re'ongue.                                       amontonados los fétidos cadáveres de los /bolivianos.


Avai akãngue ko'ape ha pépe,                       Cráneos de indiecitos por todas partes,
akãverakuéra omosarambi,                            los de la Caballería los esparcen.
a lo chirkaty machete haimbépe                    Los segaron los muchachos
ikokuépe guáicha lo mitã okopi.                    Como los chircales en la chacra.


Sin entrar en un análisis detallado se puede decir que a nivel formal el ritmo y la dicción alegres, el uso de diminutivos y metáforas inocentes, la visión estetizante y casi humorística de las atrocidades de la lucha, junto con la sugestiva onomatopeya del guaraní, son elementos que constituyen el «efecto tirteico». El guaraní revela además su condición de un «lenguaje secreto» cuya audición y fruición colectivas transforman al auditorio en una hermandad de iniciados.
A nivel del contenido cabe destacar la referencia a la «raza guaraní», cuya perpetuidad es garantizada textualmente por el vertimiento de mucha sangre. Se trata, bien entendido, de sangre de «indiecitos» (ava'i). La identificación de la nación paraguaya con una más o menos abstracta estirpe indígena y la referencia al «Soldado guaraní» que se califica por su bravura y valentía son motivos de muchas canciones de Emiliano. Desembocan en la plena sinonimia de «paraguayo» y «guaraní»: (19) «rehecháne guaraní hekove odespreciáva» (verás al guaraní que desprecia su vida), dice Emiliano en Che la réina, refiriéndose a su propia misión chaqueña.
No se trata de una mera metáfora, sino que asistimos a la generalización de una tendencia ya manifiesta en el Cacique Lambaré: al igual que la nación paraguaya en guerra reclama su descendencia de los guaraníes antiguos, los vecinos enemigos aparecen en el disfraz de etnias indígenas o, mejor dicho, de «razas» diferentes. En el siguiente fragmento de Soldado guaraní los bolivianos son los aimara, en otras canciones aparecen como guaikurú, (20) kolla y quichua, o mbyá, tupi y kambá («negros») en el caso de los brasileños:

Ha Guarani ra'yre                               Y porque eres hijo de Guaraníes
reiméva ñorairõhápe                           Que anda en la lucha
mombyry guype ha okápe                  en la lejanía y sin abrigo
apa'a ndéko ha'e                                 me paro diciendo que tú
ne retãndive reime,                             estás con tu patria,
reipe'a Aimara vusúgui                       la liberas del gran Aymará
nde tricolor rehayhúgui                      porque amas la tricolor,
«chéko PARAGUÁI» ere.                    diciendo «yo soy paraguayo».

De esta forma se llega a una guaranización de la cruda realidad bélica, en la cual las metáforas y el sistema de valores se tiñe -a través de la lengua y sus conceptos- de un aura tribal-indígena. La sangrienta matanza aparece mitigada en la imagen del agricultor que quita la maleza de su chacra «a lo chirkaty machete haimbépe/ikokuépe guáicha lo mitã okopi», (21) y se invoca a un mítico ancestro Guaraní: «anichéne ñamoti ku Guaran ñande ypykue» (ojalá no hagamos avergonzarse a nuestro antepasado Guarán). (22)
El recurso a las legendarias raíces de la nación es un rasgo que confiere al cancionero de guerra un carácter de epopeya. En resumen, cumple las siguientes funciones que tenía el mito de las sociedades primigenias: (23)


19. «¡Ohua'i vaekue mbohapy tetã ñane rundipávo/Lanza ipopekuéra, bayonetaita hatiãi rei/Oñepysanga Tujutime oikévo batalla rekávo/Upépe ohecha mba'épa ovale raza guarani». (1° de Marzo) - «¡Che Nanawa! ¡Che Nanawa! Che mbou vaekue ko'ápe/ha aheja umi che irunguéra Guarani katupyry,/ che Segundo Pelotón, ndahechái ñorairõhápe:/máva, mávapa oime nderehe oñohe huguy!» (Nanawa, ha ne rembiapo). Compárese especialmente la canción con el título Soldado guaraní. - Los textos completos con traducción están disponibles en http://www.staff.uni-mainz.de/lustig/guarani/chacpura/chacpu.htm .
20. Nombre que se aplica tradicionalmente y con cierta imprecisión a algunas etnias indígenas chaqueñas o andinas «siempre en sentido peyorativo». Branislava Susnik & Miguel Chase-Sardi (1996), Los Indios del Paraguay, Madrid: Mapfre, 1996, Col. Indios de América, n° 14, p. 88.
21. Rojas Silva rekávo. Cf. Fortín Boquerón: «jajukapaiteke enterovete,/ndajahejaichéne ni semi-llarã/ machete ore pópe roipota/ha jaje'iopáke jafarrea/ñambovichofeo a los bolivianos/ha hekovekuérare jakopipa!».
22. Rojas Silva rekávo. -Guarán fue también el título de una revista editada desde 1935 por el periodista y político Carlos A. Pastore (Carlos R. Centurión, Historia de las letras paraguayas, Buenos Aires, 1951, vol 3, cap. XLIV, «El desarrollo de la prensa durante los últimos treinta años», texto accesible en línea en http://www.bvp.org.py ).
23. El texto en el cual se tematiza el carácter épico de estas canciones es Mandekópe guarã, título que se puede traducir como «Para recordar la historia» o más resumidamente «Para la epopeya». Llama la atención la preocupación de Emiliano por el hecho de que el heroísmo guaraní-paraguayo quede para siempre documentado en los libros. Un ejemplo tomado de soldados del setenta: «oiméko kuatiápe/oréve pehejáva ne'ira vai Nave/peikóramo guare pembohovái kam-bápe/mboka ratati guype, Cerro Corápeve.

- recuerda los orígenes de la nación y mantiene viva la memoria de los héroes fundadores por la reiterada recitación en público;
- narra las heroicas hazañas guerreras de los antepasados (en este caso de la guerra de la Triple Alianza, que sirve de referencia continua);
- emplea una amplia gama de recursos retórico-poéticos que despiertan los afectos, apelan al sentimiento de unidad y aseguran la identidad colectiva.

Huelga decir que el medio predestinado para transportar este mensaje de forma más efectiva y afectiva tiene que ser el «dulce avañe'é». No sería posible decirlo en castellano, ni se han publicado esos textos en otra lengua que el guaraní. Sólo los sonidos de la lengua ancestral son capaces de «despertar» los instintos guerreros. (24) Con el arte de Emiliano se consuma de manera casi profética lo que preconizaba El Centinela en 1867:

En el Centinela encontrará el sabio la índole de la literatura guaraní y la fuente del ardoroso amor a la Patria comunicado por medio de esa corriente eléctrica del idioma nacional, que ha contribuido poderosamente a la celebridad del soldado paraguayo. (25)

El Tirteo verdeolivo era muy consciente de que los valores emocionales del guaraní, «ne'é iporava guaranietepe», (26) sirven no solo para expresar sentimientos dulces e inocentes sino que, despertando al «león guaraní», (27) desencadenan instintos de cruda violencia.

24. «Ko che purahéipe hi'ánte amombáy Paraguái poráme» (1° de Marzo).
25. El Centinela, 4 (16-05-1867), p. 3.
26. Fortín Boquerón. En la primera estrofa explica que encuentra «tiernas palabras en su corazón», pero muy rápidamente el tono se vuelve más violento.
27. «ohecha umi guaikurú iñaró león guaraní» (29 de septiembre).


NATALICIO GONZÁLEZ: LA ESPECULACIÓN IDEOLOGIZANTE


 

Figura 4: Portada”indigenista” de
PROCESO Y FORMACIÓN DE LA CULTURA PARAGUAYA


Mientras que la obra de Emiliano lleva implícita la concepción del guaraní como guarinihára ne'é, como lengua de guerreros y tirteos, las mismas ideas se manifiestan en forma explícita en los escritos de Natalicio González (1896-1966), el pensador más importante e influyente del Partido Colorado durante todo el siglo XX. Fue fundador de la revista cultural Guarania, exaltaba el concepto de raza guaraní y simpatizaba con los movimientos fascistas europeos de la primera mitad del siglo. Ocupó cargos como embajador y ministro hasta llegar a presidente del Estado durante algunos meses en 1948. (R. Andrew Nickson (1993), Historical Dictionary of Paraguay, Metuchen [NJ] & London: Scarecrow, 1993, p. 260s.)

El libro donde más abierta y metódicamente expone su concepción de «la guerrera raza de los guaraníes», por cuya herencia se explica el pasado, el presente y el futuro de la nación paraguaya, es Proceso y formación de la cultura paraguaya, obra que apareció primero en 1938 y que conoció numerosas reediciones hasta 1988. (29)
De igual interés para la interpretación de la lengua guaraní como símbolo de la nación es su colección de ensayos Ideología guaraní de 1958, también reeditada en 1984.
La especulación histórico-lingüística y etimológica desempeña un papel importante en su argumentación. Incluso asienta la «ideología guaranítica» «en el testimonio de la lengua», o mejor dicho, en una atrevida interpretación de supuestos valores simbólicos y onomatopéyicos de ciertos sonidos de la lengua. (30) La lengua guaraní es para González la base espiritual y física de la nación, «una de las fuentes vivas de la nacionalidad», «la bandera hecho verbo». (31) En su visión, pues la lengua guaraní cumple esas dos funciones que se le han asignado desde el tiempo de la Guerra Grande:
- garantiza la unidad y la identidad de la nación;
- está íntimamente relacionada con el carácter guerrero del hombre guaraní-paraguayo, ya sea como genuina expresión de su forma de ser, ya sea como acicate y estímulo para el combate.

Al desarrollar su ideología guaraní el autor insinúa una extraña analogía entre la estructura aglutinante de la lengua y su virtud identificadora: la nación guaraní se define como una «comunidad de la sangre y del idioma», (32) así como poesía, danza y música de la primitiva nación guaraní obedecen a un «pensamiento aglutinador» que recibe su fuerza de la lengua. (33)
También encontramos especulaciones sobre la esencia tirteica de la lengua. Basándose en testimonios del tiempo de la Conquista -como del francés Jean de Léry (de cuyos libros extrae las ilustraciones de su Ideología) (34)- y en unas reinterpretaciones bastante atrevidas de Montaigne, Natalicio explica la «afición al buen decir» propia del hablante guaraní de la siguiente manera:

La oratoria era uno de los recursos de que se valía el guerrero para conquistar la jefatura del ejército en las asambleas que precedían a toda acción bélica. Aun en los combates, a semejanza de los héroes homéricos, el mburuvichá alternaba los actos de audacia con melodiosas arengas. (35)

Dada la gran influencia de Natalicio González como principal ideólogo del Partido Colorado, nos parece muy probable que la tremenda popularidad de la etimología guaraní "guerrero " se deba precisamente a la reanimación propagada por él y sus correligionarios. La hipótesis puede apoyarse en aserciones como la siguiente, cuya trastornada lógica parece que no ha molestado a nadie: «La guerra era su elemento, tanto que la voz guaraní, nombre con que se conoce esta vigorosa raza, quiere decir guerra». (36)
No nos queda espacio para retrazar otra línea de argumentación presente en la obra de González que recuerda mucho la metafórica del Cacique y de Emiliano y que consiste en justificar las reivindicaciones territoriales paraguayas con recurso a conflictos étnicos ancestrales entre guaraníes y los pueblos de habla quechua y aymara, (37) así como el concepto de pureza racial que encuentra su reflejo en la supuesta pureza de la lengua guaraní del Paraguay. (38)

29. J. Natalicio González (1938), Proceso y formación de la cultura paraguaya, Asunción & Buenos Aires: Guarania, 1938, p. 52. ( http://www.loc.gov ); Asunción: Cuadernos Republicanos, 1988 ( http://catalogue.bl.uk ). Cf. el facsímil de la portada en fig. 4
30. González, op.cit., 1948, p. 12.
31. Ibídem, pp. 84 y 83.
32. ídem, p. 62
33. ídem, 76f. Cf. Carlos R. Centurión (1961), Historia de la cultura paraguaya, Asunción: Biblioteca Ortiz Guerrero, 1961, vol. 1, p. 60s., donde reaparece la misma metáfora.
34. Cf. Fig. 1.
35. González, op .cit., 1958, p. 50.
36. González, op.cit., 1958, p. 36.
37. Cf. Ibídem, 2' parte, Cap, VI: «Los rumbos de la expansión guaranítica».
38. Sobre la cuestión de la pureza de la lengua (guaraniete), calidad que para algunos se correlaciona con la pureza racial, véase Lustig, op. cit., 1999.


EL FINAL DE UN CICLO

Pasamos al resumen: Hemos revisado tres conjuntos de textos pertenecientes a tres momentos históricos sucesivos (entendiendo que el pensamiento de Natalicio González quedó en vigor durante toda la época stronista), en los cuales la reflexión sobre la identidad de la nación en la guerra y por la guerra ocupa un lugar central y se vincula con la cuestión de la lengua.
Las ideas que desde la Guerra de la Triple Alianza se han constituido como constante del discurso bélico-lingüístico son las siguientes:

- la construcción de una identidad nacional paraguaya recurre al concepto de la antigua estirpe o «raza» india guaraní;
- la misma se plantea como nación eminentemente guerrera que se define por la lucha contra las tribus vecinas, precursoras de las naciones brasileña y boliviana;
- los géneros «clásicos» de la literatura en guaraní corresponden a la oratoria y el canto que funcionan como catalizadores para las virtudes guerreras de la nación.

La reflexión sobre el uso y la función del guaraní como un idioma que mejor expresa el espíritu de un pueblo en armas surge con la Guerra Grande y aflora con regularidad a lo largo de un siglo. Parece obvio que nace de una ideologización de índole nacionalista-chovinista- para no decir racista -, que, por cierto, no se limita a la literatura bélica en sentido estricto que acabamos de pasar revista. Queda por investigar en qué medida dicha línea de pensamiento le proveyó un área protegida al discurso público en guaraní, al que la situación diglósica dificultaba el acceso a la oficialidad y las letras. De todas formas, podemos observar un cambio fundamental de paradigmas a partir de los años 90 del siglo XX. Con una nueva literatura en lengua Guaraní se va abriendo el camino para que sea un idioma de paz e integración entre los pueblos de Sudamérica. Para los autores que escriben en guaraní, liberar la lengua de las pautas restrictivas y tradicionalistas y democratizar a la sociedad paraguaya y sus estructuras políticas son dos vertientes de un mismo proyecto. (39) Si se aprovecha la base legal creada por la Constitución de 1992, el avañe'é -lengua de los hombres- romperá las cadenas ideológicas y conquistará espacios nuevos y antiguos en forma pacífica.

39. Este paralelismo político-lingüístico encuentra una expresión simbólica en el poema «¡Anive peipyjua ñe'e!» (¡Suelten las ataduras de la lengua!) de Félix de Guarania, comentada en Wolf Lustig (1997), «Ñande reko y modernidad: Hacia una nueva poesía en guaraní», en: Teresa Méndez Faith, Poesía paraguaya de ayer y de hoy, Asunción: Intercontinental, GI: Guaraní-español, prólogo de Lino Trinidad Sanabria y estudio introductorio de Wolf Lustig, 1997, pp. 21-48. Accesible en línea en www.staff.uni-mainz.de/lustig/texte/neepoty2.doc .


Fuente:
"NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN"
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES
CENTRO DE ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS
VOLS. XXVI Y XXVII, N°S. 1 Y 2
ASUNCIÓN DEL PARAGUAY
2008-2009 (242 páginas)
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