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viernes, 7 de mayo de 2010

GREGORIO PÉREZ BURGOS - MI ROSA TEMPRANA (EL AMOR EN TODO SU ESPLENDOR) / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ


MI ROSA TEMPRANA
EL AMOR EN TODO SU ESPLENDOR
Letra: GREGORIO PÉREZ BURGOS
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
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«Ndaha’eiva’ekue peteĩ amor prohibido porque ha’e avei oguerekó derecho ojehayhu ha oporohayhúvo (No fue un amor prohibido porque ella también tenía derecho de ser amada y de amar», reflexiona el profesor GREGORIO PÉREZ BURGOS -autor de MI BARQUITO DE ESQUELITA-, músico, compositor y docente nacido en la compañía Potrero Angelito (Itacurubí de la Cordillera) el 13 de setiembre de 1940.
A él, desde muy pequeño, le apasionó la guitarra. La primera que tuvo fue de fabricación casera, rudimentaria. Con el tiempo, mejoró su arte y actuó en diversos escenarios del país.
Tenía alrededor de 25 años cuando se registra en su itinerario de vida la profesión de zapatero, sumada a la de músico. Vivía ya -como en el presente- en Eusebio Ayala. De día, sin tregua, «resucitaba» los calzados que caían en sus manos y de noche se dedicaba a cantar.
«En aquel tiempo mi hermano RUFINO PÉREZ BURGOS cantaba con mi primo hermano ABDÓN PERALTA conformando el DÚO PÉREZ-PERALTA. Estaban en el apogeo de su éxito. Yo les acompañaba a todas partes, incluso cantaba con ellos. A mí me entusiasmaba mucho eso y me alentaba», cuenta el que al terminar el Bachillerato estudió magisterio y ejerció la docencia en varias instituciones del departamento de La Cordillera.
«Fue alrededor de 1970 que yo escribí y le puse la música a MI ROSA TEMPRANA. En aquella época, en el centro de Eusebio Ayala, sobre la ruta que pasaba entre las casas, estaban las chiperas. Una de ellas llegó como tres años antes de que yo compusiera esa obra junto a mí para que le arreglara su zapato. Era muy hermosa, de Caacupé. Recuerdo que no tenía plata, hablamos y, de a poco se inició una apasionada historia de amor. Cuando eso yo tenía 26 años, más o menos, y ella 30», cuenta el docente ya jubilado.
Esa mujer no solo vendía chipas sino también su cuerpo. Esto explica la expresión del músico-zapatero que encabeza este relato. «Ha’e pingo kuña de la vida ja’e porã mandivoi. Che akã vaiete hese porque aĩchagua la nde rayhúrõ nde rayhu porã, ha ohechauka ndéve todo el esplendor del sexo. Umi otro kuña ningo ku vaka lechéraicha: nunca nome’ẽmbái ndéve la ikamby (Ella era una prostituta, para no dar vueltas. Me enloqueció porque esta clase de mujeres, si te ama, te ama de verdad y te muestra todo el esplendor del sexo. Las otras, en cambio, son como las vacas lecheras: nunca te dan toda su leche)».
Gregorio no quiere decir su nombre. «Vamos a citarla no más como yo le llamé en mi canción rosa temprana. Su recuerdo es muy sagrado para mí por lo que viví con ella y es mejor no dar sus datos personales».
«Estuvimos juntos durante unos tres años. Ella seguía en sus dos trabajos, pero era a mí al único que quería. Un buen día, sin pelearnos ni nada, ella desapareció de mí, se fue para siempre. Le busqué por todas partes, pero esta es la hora en que no aparece», sigue contando.
«Fue entonces, cuando me dejó, que compuse MI ROSA TEMPRANA. Amoĩ chupe pe título porque ha’éngo peteĩ yvoty ahẽtũmiva ko’ẽmbotávo apu’ã mboyve akay’u (Lo titulé de esa manera porque ella era la flor a la que besaba cerca del amanecer antes de tomar el mate). Cuando se fue me quedé triste y desconsolado», termina de contar GREGORIO PÉREZ BURGOS.

MI ROSA TEMPRANA
Mamóiko reho ra’e fragante rosa temprana
en tristeza la mañana amo léstepe hesakã
ha che resa ikã ndaikatu mo’ãi ake
che py’a operere hi’ãiténte rohecha.

Aikóva che roheka por la senda de mil caminos
cual un triste peregrino aikóva che añorei
aimo’ã vaicha gueteri ãgãite ku rotopáta
ava piko oimo’ãta ne mombyry chehegui.

Ndaikatúvai che resarái tu tierna dicha, dulzura,
aquella noche de luna jajuayhuetérõ guare
uperõ ja’eva’ekue ñandénte ojupe guarã
ha che ko ni napensái aju haguã roperde.

Aipotánte che revy’a divina bella princesa
porque chéve la grandeza nderehénte atopa
ha peicha apavarã con mi pena, mala suerte,
con mi amor inocente jeyva’erã.
Letra y música: Gregorio Pérez Burgos.
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Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
Autor y ©:
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa:
CALO
Diseño de tapa: Isaac Duré Giménez
Editora Litocolor S.R.L.
Asunción-Paraguay 2007
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