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miércoles, 9 de noviembre de 2011

TADEO ZARRATEA - EL GUARANÍ: LA LENGUA AMERICANA MÁS VIABLE / Artículo publicado por la revista Hizkunea de Bilbao, Euskadi en versión original con traducción al Euskera Batua. 2008





EL GUARANÍ: LA LENGUA AMERICANA MÁS VIABLE.*




El guaraní, una lengua americana hablada en 7 países de América del sur, compartida por indígenas y criollos en Paraguay, donde es lengua co-oficial del Estado por disposición constitucional, es la más viable de América. Con cerca de 12 millones de hablantes, 4 millones en Paraguay donde es lengua materna del 86% de los habitantes, esta lengua comparte con el castellano todo el territorio y todos los estratos sociales del país. Sin embargo, encuentra serias dificultades en su desarrollo, causadas principalmente por el colonialismo cultural que permanece en el Paraguay a pesar de 200 años de vida independiente.


I. ÁMBITO GEOGRÁFICO.
El guaraní es un idioma americano que actualmente reconoce hablantes en siete países de América del Sur. Lo comparten poblaciones indígenas del Paraguay, del Brasil, de Bolivia, Argentina, Perú, Colombia y Venezuela. Paraguay y Argentina son los dos únicos países donde es compartido por indígenas y criollos. En los demás países es confinado a poblaciones indígenas. En la Argentina los estados provinciales de Corrientes, Misiones y Formosa, tienen poblaciones criollas que usan habitualmente esta lengua y como consecuencia últimamente el gobierno de la Provincia de Corrientes la declaró lengua co-oficial de la Provincia. Pero lo que define su presencia en América del sur es el hecho de ser lengua de un país entero, el Paraguay, donde es lengua de la mayoría nacional no indígena y además es hablada por seis parcialidades indígenas pertenecientes a la familia lingüística guaraní. Debido a estos hechos el Paraguay detenta la capitalidad del idioma y es tenido como su más importante custodio.

II. HISTORIA

Como la mayoría de las lenguas americanas, la guaraní es lengua de una nación de cultura ágrafa. Su escritura comenzó con la conquista y colonización de América. Debido a ello no existen registros anteriores de la lengua. Es una lengua sin historia; pero su antigüedad se puede calcular con métodos lingüísticos y antropológicos. En las descripciones de esta lengua, hechas desde el siglo XVI por los estudiosos, se comprueba que era autónoma y ya antigua a la llegada de los europeos. Los registros realizados por los sacerdotes jesuitas Ruiz de Montoya, Restivo, Anchieta, Peramás, y por el franciscano Fray Luis de Bolaños, indican que ya por entonces la lengua guaraní registraba más de diez siglos de sedimentación cultural. Esta revelación está dada por la regularidad matemática de su estructura morfológica. Por dar una muestra mencionamos que sus verbos presentan una asombrosa regularidad. Sólo seis presentan irregularidades parciales, y sólo el verbo decir es enteramente irregular en su conjugación. Luego, es una lengua que se halla a punto de alcanzar la regularidad total o perfecta.


III. TIPOLOGÍA.
La guaraní es una lengua aglutinante y polisintética. Debido a esta tipología, las palabras que conforman su acerbo lexical no están hechas ni catalogadas en el diccionario de la lengua. Este instrumento sólo recoge las palabras básicas. El hablante construye las palabras que necesita a través de la aglutinación y las hace variar a través de la polisíntesis; es decir, adicionando a la raíz partículas prefijas y sufijas. Con estos morfemas el hablante señala los diversos accidentes de la palabra básica que es un lexema portador del contenido semántico. Ej.: óga = casa, hogar, vivienda; ogaguy = bajo la casa; [guy] es un morfema que significa [debajo de]; ogaguýpe = bajo (el techo) de la casa, [pe] es un morfema equivalente a las preposiciones [a] y [en] del castellano; ogaguypegua = el habitante de la casa, [gua] es un morfema que cumple la función del adjetivo gentilicio [originario de]. Pero no todos los morfemas son sufijos, al sustantivo óga se le puede adicionar morfemas prefijos. Ej. añembohóga = me hago de casa o añembo’óga = me vuelvo casero; añembohogata’aína = pronto me haré de casa. De todas estas expresiones y muchas más, el diccionario de la lengua sólo recoge el sustantivo óga; toma por separado los morfemas e indica algunas de sus funciones pero no agota la riqueza semántica debido a la polisemia de estos elementos. Esta característica de la lengua ha llevado a los profanos a creer que es muy pobre lexicalmente y por tanto inadecuada para el uso en ciertas áreas, especialmente la científica. Es una apreciación errónea de quienes no manejan los principios lingüísticos, especialmente de aquel que sostiene que toda lengua constituye un código completo, un sistema de signos capaz de aprehender la realidad infinita, y que ninguna es más pobre ni más rica que otra. Lo que ocurre es que la lengua guaraní, por su tipología, es muy diferente de las lenguas flexivas.


IV. CORPUS FONÉMICO.

El guaraní clásico reconoce un total de 30 fonemas propios del idioma. Posteriormente, el dialecto guaraní karió asimiló otros fonemas castellanos por la necesidad de designar ciertos elementos nuevos; así fueron incorporados a la lengua oral los fonemas /RR/, /LL/, /D/, /F/, y la jota española. De estos cinco fonemas profusamente utilizados por el guaraní paraguayo, el alfabeto oficioso actual sólo ha incorporado la /rr/ faltando incorporar oficialmente las cuatro restantes.
El corpus fonémico del idioma reconoce doce vocales, seis orales: /a/, /e/, /i/, /o/, /u/, /y/, y otras seis que reconocen como base las mismas orales pero se articulan con timbre nasal y establecen diferenciaciones fónicas y semánticas de las palabras parónimas. Los demás fonemas son consonantes. Las cinco primeras vocales tienen las mismas aberturas que las vocales castellanas. Las sexta, /y/, es una vocal central alta cuyo punto de articulación se halla ubicado entre la /i/ y la /u/. El alfabeto actualmente difundido a través del sistema educativo es un alfabeto fonológico de 33 grafemas que representan directamente y sin duplicidades a 33 fonemas oficiosamente reconocidos. Este alfabeto, aprobado por un congreso de estudiosos de toda la región guaraní hablante reunido en Montevideo, Uruguay, en 1950, no es definitivo porque el guaraní no cuenta con una academia de la lengua ni otra autoridad parecida que pueda sancionar oficialmente un alfabeto. Lo mismo ocurre con los diccionarios, todos oficiosos ninguno oficial.


V. ASPECTOS MORFOSINTÁCTICOS.
Según la gramática descriptiva actualmente vigente, el guaraní cuenta con ocho categorías léxicas o categorías gramaticales según la nomenclatura que se utilice. Dichas categorías son: el verbo, ñe’êtéva; el sustantivo, téra; el adjetivo, teroja; el pronombre, terarângue; el adverbio, ñe’êteja; la posposición, ñe’ê riregua; la conjunción, ñe’ê joajuha; y la interjección, ñe’êndýi. No tiene artículo, salvo el guaraní paraguayo que adquirió por préstamo del castellano los artículos [la] y [lo], pero con la diferencia de que no señala el género del sustantivo, sino solamente el número del mismo. En cuanto a su orden sintáctico reconoce una gran mutabilidad de sus sintagmas. El llamado orden sintáctico regular del castellano: sujeto - verbo - complementos, es menos frecuente en guaraní. Sin embargo cuando se trata de la frase u oración posesiva tiene un orden fijo: el poseedor de la cosa precede a la cosa poseída en todas las escalas en riguroso orden. Ej. la puerta de la casa de José = Xose róga rokê (José casa puerta). Todas las sílabas del idioma son directas y consecuentemente todas las palabras terminan en vocal. Las palabras con acento final tienen un predominio absoluto, razón por la cual las mismas no llevan tilde acentual. Se tildan las palabras con acento no final.


VI. LA POBLACIÓN HABLANTE. SU DENSIDAD.
No tenemos datos precisos pero estimamos que el guaraní es hablado por doce millones de personas aproximadamente en el ámbito geográfico señalado. Y no tenemos datos porque nuestros países latinoamericanos tradicionalmente se presentan como países monolingües de lengua castellana o portuguesa, ignorando de modo oficial las lenguas americanas habladas en sus territorios por minorías culturales indígenas. Debido a ello los censos no revelan la densidad de los grupos hablantes del guaraní. Contamos solamente con los datos estadísticos del Paraguay donde, según el Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2002, del total de la población nacional de un poco más de siete millones de habitantes, un alto porcentaje declara que el guaraní es su primera lengua como se ve en el siguiente:
Cuadro Estadístico.
Población total del país: 5.163.198 personas censadas en el 2002.
Discriminación por lengua materna de los hablantes del guaraní y del castellano: (1)

 


Interpretando estos datos obtenemos las siguientes conclusiones:
1) El guaraní es la lengua materna del 85,93% de los paraguayos.
2) El castellano es lengua materna del 11,11% de los paraguayos.
3) Restando de los hablantes del guaraní los hablantes del castellano: 3.946.904 – 3.170.812, tenemos 776.092 hablantes del guaraní que no tienen acceso al castellano; es decir, son monolingües de aquel idioma.

 

VII. LOS DIALECTOS DEL GUARANÍ Y EL GUARANÍ PARAGUAYO

La lengua guaraní reconoce actualmente siete dialectos dentro del territorio paraguayo; 21 dentro del Brasil (2) y no sabemos cuántos en Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela. Los indígenas guaraní, los verdaderos titulares del idioma, que habitan actualmente el Paraguay hablan los dialectos de sus respectivas parcialidades. Según los principios lingüísticos universalmente aceptados, todos hablamos dialectos, nadie habla la lengua lengua, y los dialectos no reconocen rangos entre sí, ninguno es mejor ni peor que otro; son simplemente modos diferentes de usar una misma lengua. Algunos dialectos podrán tener eventualmente más prestigio que otros por razones políticas, culturales o densidad poblacional, pero para la lingüística, son iguales entre sí. El dialecto que habla la población criolla y mestiza del Paraguay se denomina guaraní paraguayo, y es una variedad derivada del dialecto Karió, propio de los indígenas asuncenos de los siglos XV y XVI. Este dialecto ya se hallaba diferenciado de los demás de la misma lengua cuando llegaron los españoles en 1536, tal como lo ha demostrado el dialectógolo español don Germán de Granda (3). El dialecto karió se fue diferenciando aún más con el contacto, la coexistencia y las interferencias idiomáticas con la lengua del conquistador. A dichos factores se le sumaron posteriormente hechos como que el Paraguay independiente no se avino a asumir su condición de país bilingüe; instauró una política lingüística claramente castellanizante, preservando como lengua del poder el castellano e impulsando la alfabetización de los niños indígenas y mestizos exclusivamente en esta lengua a través del precario sistema educativo, utilizado por la minoría empotrada en el poder. Los niños mestizos asumieron la lengua de la madre indígena como medio de comunicación familiar y social. Unos pocos aprendieron a su vez la del padre español, a través de la educación primaria, a los efectos de ejercer cargos gubernamentales. Estos hechos explican la causa por la cual el pueblo paraguayo es el único pueblo no indígena de América que asumió una lengua indígena americana, y el guaraní paraguayo el único idioma americano que ha alcanzado el privilegio de ser lengua oficial de un Estado soberano, junto con el castellano, en todo el territorio nacional. Hoy es la lengua más difundida en el Paraguay. Además de los paraguayos, que la usamos como primera lengua, la hablan y usan como segunda lengua, las minorías culturales americanas, europeas y asiáticas afincadas en el país(4). Porque, “en este pequeño país existe un mosaico de lenguas y culturas. Se hallan en uso, por comunidades humanas establecidas, un total de quince lenguas, ejercidas a través de más de treinta dialectos. Atendiendo al origen de las lenguas las clasificamos en tres bloques: americanas, europeas y asiáticas. El bloque americano se halla compuesto por cinco familias lingüísticas que son: 1) La Zamuco, que reconoce dos dialectos: ayoreo e yshyr, que a su vez son yvytoso y tomaraho; 2) La Mataco, con sus dialectos: nivaklé, makâ y manjui. 3) La Maskoy, integrada por los dialectos: lengua, angaité, guaná, sanapaná y toba-maskoy. 4) La Guaicurú, con dialecto único dentro del Paraguay, pero con extensión hacia Argentina, y 5) La Avá-guaraní, que reconoce 7 dialectos dentro del Paraguay: Paî-tavyterâ, Ava-katuete, Mbya-ka’yguâ, Ache-guajaki, Guaraní-ñandéva, Chiriguana o guarájo y el guaraní paraguayo”(5) Del número de hablantes nos informa el siguiente cuadro.

LAS MINORÍAS CULTURALES CON SUS RESPECTIVAS LENGUAS:

 

Censo Nacional de Población y Viviendas. Paraguay 2002
Procesado con Redatam+SP. CEPAL/CELADE 2003-2007

· Sumados los seis grupos de la familia lingüística guaraní totalizan 26.114 personas y hacen a su vez mayoría entre los indígenas.


VIII. LA SITUACIÓN SOCIOLINGÜÍSTICA DEL GUARANÍ EN EL PARAGUAY.
La situación social de la lengua guaraní en el Paraguay es descripta por los sociolingüistas como diacrónica, diatópica y diastrática. Tiene la antigüedad del Paraguay mismo; no reconoce barreras geográficas ni estratos sociales; no está regionalizada ni confinada a enclaves étnicos. Aquí el idioma guaraní es hablado por toda la población nacional e involucra a todos los estratos sociales desde los orígenes del Paraguay.
Esta descripción sociolingüística la presenta como una lengua de vigorosa presencia en el país, pero esta parcializada; dicha primera presentación pierde fuerza cuando se le agrega la cuarta característica; es decir, su carácter de lengua en contacto y en situación diglósica con el castellano. Es verdad que el guaraní comparte con el castellano el mismo territorio y la misma población en el Paraguay, pero no comparte el mismo nivel social ni la misma área de cobertura en cuanto a los tópicos o temas abordados en el uso. El castellano es usado por los paraguayos en forma exclusiva en el ámbito del estado, del gobierno, de la prensa, del sistema educativo y la convivencia social de la alta sociedad. Por su parte el guaraní es relegado al uso en las relaciones personales de intimidad, al seno familiar, a las relaciones de confianza, al ámbito rural, al ámbito del proletariado citadino, a las cuestiones no oficiales y a las conversaciones informales. Por lo general el paraguayo es bilingüe pero su bilingüismo no es coordinado sino incipiente o subordinado y sobre todo diglósico. Hace uso de uno u otro idioma según las circunstancias. Para las cuestiones formales u oficiales usará indefectiblemente el castellano; también se dirigirá en castellano al desconocido así como al extranjero. Solamente recurre el guaraní cuando su interlocutor es conocido y sobre todo cuando es amigo, o si evidentemente es campesino o indígena. También usa el guaraní en situaciones límites de ira, repudio, hartazgo o para la imprecación por cualquier causa; lo usa también como idioma secreto entre paraguayos en el extranjero o dentro del Paraguay frente a extranjeros o citadinos monolingües castellanos. Tampoco satisface a los paraguayos los chistes y las canciones que no sean en guaraní, ni el uso de otro idioma cuando celebran un encuentro fuera del país.
A toda esta situación diglósica debemos agregar la situación predominante de uso oral del guaraní frente al uso más escrito que oral del castellano. Hasta una década atrás el guaraní se hallaba fuera del sistema educativo y remontándonos al pasado encontramos que se hallaba terminantemente prohibido en el ámbito escolar. En las últimas décadas ingresó al sistema educativo pero con un enfoque lingüístico absolutamente equivocado que generó su rechazo por los propios hablantes del idioma, situación aprovechada por los castellanistas para promover el regreso del sistema educativo al monolingüismo castellano. En suma, el guaraní es una lengua minorizada siendo lengua de mayoría y el castellano lengua mayorizada, siendo lengua de minoría. El castellano cubre todo el universo de las necesidades humanas de comunicación, mientras el guaraní se halla reducido a temas determinados.

IX. LA SITUACIÓN PSICOLINGÜÍSTICA DEL GUARANÍ EN EL PARAGUAY.
Para quien no conoce la función alienante del colonialismo cultural no es fácil comprender la actitud del paraguayo hacia la lengua guaraní. Este fenómeno enajena mentalmente a la persona hasta el punto de apartarlo de sus propios intereses; desfigura su personalidad y lo lleva hacia la negación de su yo esencial. El colonizado renuncia a su cultura propia y pasa a asumir los valores culturales del colonizador. La cultura colonialista tiene la virtud de prolongarse por siglos en una sociedad. En el Paraguay este fenómeno permanece intacto; nunca se ha retirado a pesar de 200 años de vida independiente. Su presencia configura situaciones de crueldad porque sostiene un colonialismo interno, una sujeción de paraguayos a paraguayos por causa de lenguas diferentes. La situación de los 776.092 paraguayos monolingües de habla guaraní es un caso de “apartheid lingüístico”(6), violatorio de los derechos humanos esenciales. Ellos viven como extranjeros en su propia tierra, sometidos a un Estado que no habla su lengua. El caso es sólo comparable a una cruenta guerra civil donde víctimas y victimarios son compatriotas entre sí. Este caso es de difícil solución porque el opresor detenta el poder político institucional, económico, social y cultural, mientras el oprimido carece de todo, y especialmente de los medios económicos. En el Paraguay el guaraní es lengua de gente pobre e iletrada. Sin embargo, la clase alta que detenta el poder no es una oligarquía tradicional; la mayor parte de sus integrantes tienen por lengua materna el guarani, son personas de origen campesino o popular que se han abierto camino con su propio esfuerzo utilizando los mecanismos de la movilidad social que no es muy rígida. Asunción, la ciudad capital del país, es la única de Sudamérica que no ha elaborado una cultura propia, citadina, metropolitana, diferente y opuesta a la cultura interiorana. Asunción es una ciudad con cultura rural; sus habitantes consumen música, canciones, teatro y otras manifestaciones artísticas elaboradas por gente del interior y por lo general en guaraní. No obstante y a pesar de ello la elite cultural no abre las compuertas oficiales a la lengua y cultura guaraní, aún cuando muchos de sus referentes dicen alentar o alientan de veras intenciones favorables al idioma. Diríamos que es un caso de condicionamiento mental. No es fácil para un pueblo desatar los nudos del colonialismo cultural. El paraguayo común que accede al poder político normalmente no hace nada por el idioma. Es fagocitado por la cultura oficial. No tiene iniciativa propia ni autonomía. Se encuentra maniatado y amordazado como consecuencia de algo más profundo: la “mordaza mental”. El factor que le impide se halla instalado en su mente, en su interior profundo, en sus valores culturales colonialistas. Esta situación ha cedido solamente en situaciones límites, como cuando el Paraguay alzado en guerra, enfrentó a la triple alianza montada por Brasil, Argentina y Uruguay entre 1865-1870. Entonces aparecieron algunos periódicos de trinchera escritos en lengua guaraní para levantar la moral de los soldados. Dos de ellos bilingües, “El Centinela” y “Cabichui” y otro exclusivamente en guaraní “El Cacique Lambaré”. También durante la guerra del Paraguay contra Bolivia, entre 1932-1935, el comandante de los ejércitos en campaña, Estigarribia Insaurralde, dictó la Orden General Nº 54 estableciendo el uso exclusivo del guaraní en las conversaciones telefónicas por toda la red instalada en la zona del conflicto. Pero habitualmente una vez terminadas las guerras el Estado vuelve al monolingüismo castellano. El colonialismo cultural ha instalado la convicción de que el guaraní es un idioma que no se presta para el uso del Estado, del sistema educativo, de la prensa y de la alta cultura. El paraguayo es víctima de una serie de prejuicios psicolingüísticos que se manifiestan en su carácter reservado, en su timidez, inseguridad personal, desconfianza, informalidad, enmascaramiento cultural y estrategia evasiva.


X. ESTATUTO JURÍDICO.

Tradicionalmente, tanto durante la colonización española que duró 300 años como en el período independiente que ya lleva aproximadamente 200 años, el Estado paraguayo ha sido y sigue siendo monolingüe castellano. Con excepción del texto de la Constitución Nacional vigente, no existen otros documentos oficiales en los cuales el Estado paraguayo haya usado el guaraní. Es más, en el período independiente la marginación de esta lengua ha sido más absoluta que en el período colonial. La historia registra algunas peticiones dirigidas al Rey de España en guaraní, formuladas por dirigentes comunales y remitidas a través del gobernador, pero en el periodo independiente nada. No obstante, se presume que en 1.811, cuando el Paraguay se declara independiente, más del 90% de su población era monolingüe guaraní; pero los militares, terratenientes e intelectuales criollos y mestizos que tomaron el poder, decidieron seguir manteniendo como lengua del Estado en forma exclusiva el castellano. Cuenta la historia que en el Congreso de 1813 un Diputado de Paraguarí solicitó permiso para dirigirse en lengua guaraní al pleno y causó una hilaridad general. Desde entonces y por más de un siglo no se registran esfuerzos por elevar el estatuto de esta lengua. El desden del Estado hacia esta lengua generó la reacción de un grupo de intelectuales en la década de 1940; el grupo, rotulado como la generación nacionalista-indigenista (7), empezó a reivindicar la cultura guaraní, promovió el conocimiento y la valoración de la lengua, así como el respeto por los derechos del indígena. Esa corriente intelectual propuso la oficialización del idioma guaraní a la Convencional Nacional Constituyente reunida en 1967. La asamblea constituyente dedicó encendidos discursos laudatorios a la lengua pero votó en contra de la oficialización. No obstante, aprobó dos artículos relacionados con la lengua. En el 5º estableció: “Los idiomas nacionales de la República son el español y el guaraní. Será de uso oficial el español”; y en el art. 92º dispuso: “El Estado fomentará la cultura en todas sus manifestaciones. Protegerá la lengua guaraní y promoverá su enseñanza, evolución y perfeccionamiento (…)”. La derrota hizo ver la realidad a los promotores del idioma: evidentemente aquel estado de cosas sólo se podía cambiar por medio del poder de la cátedra. Salieron entonces a enseñar el idioma en forma gratuita en cuantas instituciones públicas les dieran cabida. El autor de este artículo fue ganado para la causa en esa campaña. En 1992, 25 años después, volvió a reunirse la Convención Nacional Constituyente. En esta oportunidad las principales fuerzas políticas trajeron como propuesta la oficialización del guaraní. La batalla fue ganada ya en el seno de los partidos. En la ocasión este servidor fue convencional constituyente. La convención incluyó en la Constitución Nacional, que a la fecha se halla vigente, las siguientes disposiciones: Art. 140º “De los idiomas. El Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son idiomas oficiales el castellano y el guaraní. La ley establecerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas indígenas, así como las de otras minorías, forman parte del patrimonio cultural de la nación”. El art. 77º por su parte dispone: “De la enseñanza en lengua materna. La enseñanza en los comienzos del proceso escolar se realizará en la lengua oficial materna del educando. Se instruirá asimismo en el conocimiento y el empleo de ambos idiomas oficiales de la República. En el caso de las minorías étnicas cuya lengua materna no sea el guaraní, se podrá elegir uno de los dos idiomas oficiales”.
Además, la Convención sancionó el texto de la Constitución Nacional en ambos idiomas oficiales; juró su acatamiento a la misma en los dos idiomas y dejó fundado el Paraguay oficialmente bilingüe.
Tal es el estatuto jurídico actual del idioma guaraní en el Paraguay.


XI. LA FALTA DE NORMATIVIDAD Y DE NORMALIDAD.

La falta de una autoridad idiomática en el Paraguay viene impidiendo la normativización y normalización del idioma guaraní. La lengua ingresó al sistema educativo con un alfabeto precario y con un enfoque lingüístico equivocado. No fue definido previamente el modelo de lengua o la variedad idiomática que debe ser enseñada. El sistema educativo enseña el guaraní como lengua no dialetalizada; no admite su dialectalización y consecuentemente no reconoce la existencia del guaraní paraguayo como variedad de la lengua hablada por el pueblo no indígena; tampoco respeta las diferencias dialectales de las seis parcialidades indígenas. Consecuentemente con dicha postura rechaza la incorporación lexical de los hispanismos al guaraní; difunde una lengua artificiosamente repurificada con neologismos de gabinete; es partidario de la pureza lexical del idioma. El sociolecto escolar no reconoce hablantes naturales en la sociedad y por ende el educando no tiene paradigmas idiomáticos. Dicho sociolecto, utilizado sólo en las aulas, no es reconocido por el hablante común del guaraní paraguayo, que lo califica como guaraní artificial y lo rechaza. Se suma a ello que, por la falta de autoridad académica son difundidos a través del sistema educativo ensayos individuales presentados con etiqueta de oficialidad y estos materiales crean confusiones. Lo mismo sucede con los diccionarios y con las distintas gramáticas difundidas. La falta de claridad redundó en desprestigio de la lengua, antes que ayudar a la normativización.
En cuanto a la normalización, el Estado paraguayo no termina de asumir su condición de Estado bilingüe a pesar de hallarse constitucionalmente establecido. El Poder Legislativo no reglamenta los artículos constitucionales relacionados con las lenguas para su operacionalización. No instituye ninguna autoridad para la lengua guaraní ni para el manejo del conjunto de lenguas habladas en el territorio nacional. La constitución define al país como pluricultural y bilingüe; la primera calificación es un concepto antropológico ceñido a la realidad. El segundo un concepto lingüístico que sólo tiene relación con el Estado. La nación es pluricultural. El Estado es bilingüe guaraní castellano. Estas lenguas tienen igual rango y deben ser usadas por el Estado en condiciones de igualdad; pero tal cosa no ocurre. Hasta la fecha el guarani no es usado por el Estado.


XII. EL ANTEPROYECTO DE LEY DE LENGUAS.

Como consecuencia inmediata de las disposiciones incluidas en la Constitución Nacional de 1992, el Gobierno dictó un Decreto por el cual crea la Comisión Nacional de Bilingüismo (C.N.B.) como órgano asesor del Ministerio de Educación. Entre las funciones encomendadas a dicha Comisión se encuentra la de formular un anteproyecto de ley para la reglamentación de los artículos 77 y 140 de la Constitución Nacional (ver artículo 5º del Decreto). Entre 1993 y 2006 la mencionada Comisión no produjo el anteproyecto de ley. En vista de ello, y como tampoco los Diputados y Senadores de la nación tomaron la iniciativa de formularlo, los intelectuales bilingüístas y guaraniólogos se auto convocaron y formaron un grupo que dieron en llamar Taller de la Sociedad Civil. Este taller formuló el anteproyecto de ley. Apenas concluido el anteproyecto, llegó al parlamente una mala copia del mismo, con aportes desnaturalizantes, enviada por la C.N.B. El hecho causó una severa crispación en el ambiente, al punto que el Taller de la Sociedad Civil se negó a presentar su anteproyecto como medida de protesta. Intervino en el caso el Viceministerio de Educación convocando a las partes al diálogo. En dicha instancia los miembros de la C.N.B. sostuvieron la teoría de que el guaraní debe tener un estatuto igual al de las demás lenguas indígenas, argumentando que si ayer fue discriminado hoy no puede discriminar a su vez a sus similares. Sostuvieron además que la educación en lengua materna debe ser igual para todas las minorías y no solamente para niños que hablan una de las dos lenguas oficiales. Los integrantes del Taller de la Sociedad Civil alegaron que el guaraní tiene un estatuto diferente y superior al de las demás lenguas indígenas. Fundamentaron amparado en el peso social de la lengua y en su rango jurídico constitucional. Sostuvieron que la única lengua a la cual debe ser equiparada es la castellana y se halla en absoluta superioridad frente a las otras lenguas indígenas; además porque el dialecto guaraní del cual se trata, ni siquiera ya es lengua indígena desde que es lengua asumida por una comunidad nacional no indígena. El trabajo concluyó mediante la intermediación y el aporte propio de los técnicos del Viceministerio. Allí fue consensuado un texto bajo el título de “Anteproyecto de Ley de Lenguas” el que fue presentado al Presidente de la República. Días después el mismo remitió al Senado como proyecto de ley del Poder Ejecutivo. Las elecciones generales de abril de 2008 impidió por el momento su tratamiento, pero dicho impedimento se halla zanjado y los sectores culturales proponentes se encuentran confiados en que se convertirá en breve en ley de la nación. El proyecto tiene la ventaja de ser producto del consenso entre los sectores público y privado, y entre las distintas corrientes de pensamiento relacionados con el guaraní y con el bilingüismo paraguayo.


XIII. LA TAREA FUTURA DEL SISTEMA EDUCATIVO.
Al sistema educativo paraguayo le espera la ímproba tarea de convertir a las nuevas generaciones de paraguayos en ciudadanos y ciudadanas bilingües coordinados. Además de su bilingüismo guarani-castellano los jóvenes deben aprender una tercera lengua, preferentemente de amplia difusión internacional. El cultivo de las lenguas es fundamental para los jóvenes, quienes necesitan del guaraní para fijar su identidad cultural, requisito sin el cual la persona humana no puede proyectarse. Necesita igualmente del conocimiento y uso eficiente del castellano para tener acceso a la cultura oficial y facilitar su contacto con una buena parte de la humanidad. Por último necesita del conocimiento de una de las grandes lenguas de uso internacional para insertarse sin inconvenientes en la comunidad internacional y en la cultura universal. Si el sistema educativo se limitara solamente a la enseñanza de las lenguas, inclusive sería más eficaz en el servicio que presta actualmente enseñando catorce o quince materias. El Paraguay nunca le dio la importancia debida a la cuestión idiomática. Durante cinco siglos sus habitantes vivieron y murieron dentro de una sociedad con severos conflictos de lenguas sin percatarse de que estaban envueltos en dicho conflicto. El Estado no solamente no ha asumido la realidad lingüística sino que la ha enmascarado permanentemente. Como consecuencia de todo ello hoy se tiene un pueblo rezagado, con centurias de retraso en cuanto a su desarrollo, sumido en la ignorancia y en la confusión. Pero lo más grave es que el Paraguay se halla severamente amenazado con la desaparición de su identidad cultural, acorralado por el avance de la globalización y los intereses de potencias extranjeras que empezaron a ocupar su territorio. La sobrevivencia del Paraguay mismo depende de una sacudida de su clase intelectual, la cual debe dar un golpe de timón para enderezar el rumbo del sistema educativo. Sólo cultivando la paraguayidad, basada en la identidad lingüística y cultural, este pueblo puede cifrar sus esperanzas en el futuro. Precisamente su independencia y soberanía fueron ganadas mediante dicho factor. Este país que no tiene mar, ni pozos de petróleo, ni minas de oro, ni yacimientos de gas, llegó a ser soberano sólo porque como pueblo ha sido desde el principio una cultura distinta en el Río de la Plata. El Paraguay no es sólo un país; es una nación en el sentido antropológico del vocablo. Su identidad cultural es el resultado de cierto determinismo histórico; del proceso de su formación, en el cual entraron a contribuir entre otros elementos: la aparición de una “nueva etnia” como base social del pueblo paraguayo, el mestizo, la permanencia de la lengua guaraní y su transferencia de la comunidad indígena originaria a la población nacional mestiza; la extensión y permanencia del bilingüismo castellano-guaraní; la bipolaridad cultural; el sincretismo religioso guaraní-cristiano; el enclaustramiento geográfico del país con el consiguiente desarrollo de una “cultura de isla”; el permanente asedio sufrido por el Paraguay de parte de sus vecinos y naturalmente la voluntad de su pueblo de permanecer libre e independiente.


XIV. EL GUARANÍ: LA LENGUA MÁS VIABLE DE AMÉRICA.

Por las condiciones apuntadas y en conocimiento de que ninguna otra lengua americana se halla en las condiciones sociales, políticas, jurídicas y culturales en que se halla el guaraní en el Paraguay, esta lengua es de entre todas, la más viable de América. Es una lengua asumida por una comunidad nacional no indígena; su uso se extiende a todo el país y tiene como reservas a cerca de un millón de monolingües de este idioma entre la población mestiza y a las seis parcialidades indígenas en sus respectivos hábitat; tiene el rango jurídico constitucional de ser lengua oficial del Estado; pero sobre todo, es la lengua que le da su identidad cultural propia al Paraguay y al paraguayo, porque es lengua materna de más del 85% de los paraguayos. El guaraní es una lengua estudiada y descripta desde hace más de cuatro siglos; cuenta con diversos diccionarios generales o tesoros de la lengua; con importantes gramáticas publicadas, abundante producción poética, cuentística, teatral, y es la única lengua americana que hasta la fecha produjo una novela. Por todo ello el guaraní se halla ubicado en la vanguardia de la lucha por la identidad de América, donde sus 28 Estados soberanos funcionan en lenguas europeas. El funcionamiento normal del guaraní en el Paraguay significaría la salvación de la primera lengua americana y la esperanza de salvación de muchas otras. Pero si el guaraní sucumbiera en su intento, todas las demás lenguas americanas quedarán signadas por la amenaza de la desaparición. En suma, la causa del guaraní es una causa de América, y además, es la causa de la corriente que promueve el multilingüísmo y de la multiculturalidad en todos los rincones del planeta.

(1) Censo Nacional de Población y Viviendas. Paraguay 2002
Procesado con Redatam+SP. CEPAL/CELADE 2003-2007
(2) Prof. Dr. Aryon Dall’igna Rodrigues. Comunicación personal.
(3) Grazziella Corvalan y Germán de Granda. “Sociedad y Lengua: Bilingüismo en el Paraguay”. Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos. Año 1982.
(4) Tadeo Zarratea. “Gramática Elemental de la Lengua Guaraní”. Editora MARBEN. Año 2002. ISBN 99925-46-21-2
(5) Tadeo Zarratea.. “La diversidad lingüística en América”. Unesco Etxea. Amarauna. Año 2007. ISBN:978-84-9746-410-9
(6) Frase acuñada por Joan Moles i Carrera, en Catalunya.
(7) Rotulado por Rubén Bareiro Saguier. Revista Ñemity Nº 4. Año 1980.

BIBLIOGRAFÍA

· Censo Nacional de Población y Viviendas. Paraguay 2002. Procesado con Redatam+SP. CEPAL/CELADE 2003-2007
· Constitución Nacional de la República del Paraguay. Edición oficial. Imprenta Nacional. Año 1992.
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(*) Artículo publicado por la revista Hizkunea de Bilbao,
Euskadi en versión original con traducción al Euskera Batua.



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