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miércoles, 15 de junio de 2011

TOMÁS L. MICÓ - LEYENDAS DEL PARAGUAY / Imprenta Salesiana, Asunción 1997


LEYENDAS DEL PARAGUAY
MITOLOGÍA GUARANÍ
 Imprenta Salesiana,
Asunción - Paraguay
1997 (93 páginas)


En el centenario de Narciso R. Colman
-Rosicrán -



PRÓLOGO

            Hace cien años, nace en Valle-í el hombre cuyo centenario celebramos, pues el 29 de octubre de 1880, ve la luz Narciso Ramón Colmán en un villorio del actual municipio de Caballero del Departamento de Paraguarí. Su nombre ha trascendido la frontera de nuestro país y no creo equivocarme al afirmar que es un eminente americanista, según se deduce del análisis de sus obras y del reconocimiento internacional que las mismas merecieron.
            No creo necesario exponer in extenso toda la tarea realizada por Don Narciso Ramón Colmán, pues las mismas son de público conocimiento; me limitaré tan solo a una que otra nota traída como colación de lo que se afirma en estas líneas.
            Eximio cultor de la lengua guaraní, la utilizó para expresar su poema “Ñande Ypy Cuera”, el cual fuera presentado en el Congreso americanista celebrado en Río de Janeiro en 1922. Tanto fue el éxito del poema sobre los aborígenes del Paraguay, que mereció una gran medalla; además, se recomendó su publicación a través de los anales del Congreso, lo cual se llevó a efecto en una separata en 1932, es decir diez años después; finalmente, nuestro recordado poeta fue alentado para que vertiera su obra al español, lo cual hizo con tanta solvencia como probidad; para que a través de la lengua de la Madre Patria pudiera ampliar el círculo de sus lectores.
            El nombre de nuestro recordado poeta es inmortal y no podrá ser olvidado mientras exista La Historia, aún en el caso de hacerse un resumen de ella, porque N.R.C. es figura señera tanto en la defensa de la lengua vernácula como en el cultivo de la misma, en prosa y en verso, en los más variados géneros. La persona cuya gloria rescatamos, hizo su entrada a la inmortalidad el año 1917 cuando publicara "Ocara Poty"; y por si alguien dudara de su condición diferente al de los demás mortales, compuso su ya nombrado poema "Ñande Ypycuera". Pero hay más: N.R.C. nace como poeta en 1917 y cuando publica su primera obra se inmortaliza, según se puede constatar por la crítica; es que un poeta como Rosicrán, cuyo es el seudónimo del vate guaraní, nace inmortal, porque su primera obra tiene carácter de tal.
            Un aspecto resaltante de la ilustre personalidad objeto de nuestra evocación, es el valor humano de aquel representante del hombre paraguayo; humilde, sencillo y leal. Los valores morales cultivados por Rosicrán están en correspondencia con sus logros literarios, y por qué no decirlo, por sus interesantes aportes a la etnología y filología guaraní.
            Una vida tan polifacética exige el uso de toda nuestra capacidad para extraer de ella las lecciones que sin duda atesora. Mucho se ha dicho de la obra de N.R.C. y aún queda mucho por decir, pero esto exigirá un estudio más profundo y sistemático de tan preciada existencia.
            Este gran señor, dotado de cualidades singulares ha sido capaz de afianzar el destino de una literatura gracias a su excelente producción en lengua guaraní, sin que esta situación afectara su natural modestia. Conocedor profundo de la vida, psicólogo nato, se mostró siempre amable y atento con los demás, confirmándose una vez más que lo artístico deja traslucir algunos aspectos de la cultura de su creador.
            Su vida siempre estuvo a la altura de su obra y en ningún momento desentonó con su propia filosofía de la vida, razón por la cual sus contemporáneos encontraron en su noble proceder una norma de conducta acorde con sus ideales. Conocedor profundo de la vida, utilizó su rica experiencia para expresar su visión del mundo, dándole forma poética a los mitos, leyendas, sátiras, refranes y tantas otras producciones del saber humano.
            Es proverbial que los poetas no viven de la poesía y Rosicrán no ha sido una excepción según se pudo comprobar, debiendo dedicar su talento a las profesiones, destacándose como Telegrafista y Magistrado.
            Iníciase como telegrafista del F.C.C.P en la Estación de su municipio natal, llegando a ocupar en esta profesión el cargo de Jefe de Telégrafo Nacional. Incorporándose a la Administración de Justicia, comenzando desde el cargo de escribiente y culminando su carrera como Juez de Paz en lo criminal. Autor de las más importantes obras poéticas guaraníes, fue merecedor del reconocimiento de la crítica con elogiosos comentarios sobre su estilo en prosa y en verso.
            Como poeta aporta las más fecundas producciones en una variedad casi infinita, lo cual solo es explicable por su extraordinario dominio del idioma y por su capacidad innata de expresión a través de la metáfora. Su producción poética es un material valioso para la investigación de la Poesía Guaraní Contemporánea.
            La poesía Guaraní del Paraguay tiene en N.R.C. a uno de sus más geniales cultores. Utilizó con notable sutileza el género satírico, siendo en éste campo muy profundas sus elucubraciones e importantes sus contribuciones.
            Antes de él, solo pueden citarse algunas figuras significativas, dentro de la Poesía Guaraní Nacional, comenzando por Don Natalicio Talavera, quien resucitara el género épico ya utilizado por los poetas aborígenes. N. Talavera tenía fibra de polemista, con una vertiente satírica. Fue denominado el Tirteo del Paraguay por Olegario Andrade; ninguno como él para relatar las hazañas de nuestros héroes, dejando en ridículo a los de la Triple Alianza, reflejando una de las características típicas más típicas de la Introversión Paraguaya: la explosión risueña aún en los momentos más críticos de la vida nacional, dejando en la picota a los enemigos de Nuestra Patria.
            Podríamos seguir por Don Marcelino Pérez Martínez, quien sin ninguna duda está consagrado como el creador del género lírico con su inmortal Rohechaga'ú. Creador de toda una escuela lírica guaraní, sus versos se repiten y cantan, se plagian y se reinventan; son en verdad, inspiradores.
            No hemos olvidado a Ignacio A. Pane y a Leopoldo A. Benítez, de quienes nos ocuparemos en otra ocasión con más extensión. Baste decir que en 1916 publicó Don Quijote Avañe'ëme y el segundo en 1917 dió a la luz Marandú. Por aquel año de 1917, N.R. Colmán publica su primera poesía guaraní titulada ¡Pe Jhendúke!, donde ya apunta su vocación parnasiana, velando por la pureza en la composición de los versos guaraníes, reforzando su posición literaria con Ca'aguay Póra, canción que describe las delicias de la nueva vida de un poeta, cerca de la naturaleza y lejos de la gran urbe, con la necesaria dosis de panteísmo, siendo imposible separar la forma del fondo, pues el autor recurre a todos los medios disponibles para lograr su objetivo: la pureza y la belleza de la idea.
            Podríamos seguir enumerando las cualidades del poeta y su poesía, pero debemos referirnos a sus aportes en el campo de la etnología, a través de sus mitos, cuentos y leyendas, los cuales han sobrevivido hasta hoy. Como Rosicrán interpreta estos componentes de la etnografía guaraní, invade el campo de la Etnología, con notable suceso.
            Narciso R. Colmán había recogido las tradiciones más genuinas de nuestros antepasados, gracias a la colaboración de veraces informantes paraguayos, depositarios de tan precioso legado. Los elementos recopilados por el insigne poeta, se salvaron definitivamente del olvido gracias a su genio singular. Mis estudios sobre la Mitología Guaraní me han permitido comprobar que el distinguido estudioso de nuestro pasado ha procedido con gran honestidad, distinguiendo el fondo de nuestra Protohistoria. En efecto, cito a modo de información que el Poema de Rosicrán denominado Ñande Ypy Cuera, consta de tres capas bien definidas: un substratum originario como base; sobre éste un estrato posterior como consecuencia de la aculturación de los guaraníes en épocas precolombinas y finalmente una carpeta de sabor hispánico. No olvidar que los datos fueron recopilados en el presente siglo, de boca del campesino paraguayo, descendiente de la estirpe primigenia y portador de los elementos físicos y culturales de aquellos que posteriormente se han afianzado en éste suelo.
            Rechazó categóricamente las hipótesis de que de tanto en tanto se tejen sobre la autenticidad de las fuentes recogidas por N.R.C. llegando algunos a rodar el dicho de que el poeta fue el "inventor de los mitos". Un estudio de las fuentes primigenias, conservadas por las parcialidades guaraníes aún vivientes, nos ha permitido dilucidar la cuestión en lo referente al substratum; las traducciones de las inscripciones rúnicas realizadas por especialistas del Instituto de Ciencia del Hombre de Buenos Aires, facilitaron la identificación del estrato, influencia nórdica ciertamente; el conocimiento del modus operandi de las Doctrinas Jesuíticas han permitido identificar las características de la carpeta, pues las divinidades guaraníes aparecen dentro de las acepciones de la Teología.
            Está claro pues que como etnólogo N.R.C. rescató para la posteridad las tradiciones míticas paraguayas, expresándola en forma poética. Como buen parnasiano, sabe que la forma verdadera es la idea verdadera, lo cual le obliga a preservar la verdad de la tradición, sin desvincularla. Esta es una prueba más, de que Rosicrán se identificó con las tradiciones nativas y las cantó como un redivivo Etiguará. Para comprobar que Colmán hace etnología, es decir interpreta, nos falta citar al autor, en la introducción de Ñande Ypy Cuéra: "Al través de todas las hipótesis que hemos formado y que podrán formarse nuestros lectores, surge una realidad abrumadora; y ahí tenemos las fotografías de aquellos documentos pétreos, que nos están hablando de un algo indiscutiblemente real, positivo y duradero.
            Si bien es cierto que con el solo mito es imposible develar el pasado, Rosicrán señaló uno de los caminos posibles, por el cual es necesario transitar, además de otros, con el fin de llegar a las diversas fuentes, las cuales analizadas en conjunto darán la mejor aproximación a la Protohistoria.
            Es necesario citar a Rosicrán como lingüista, pues conocedor profundo de la lengua como era, hizo gramática al describir algunas formas de vocablos, indicando las pautas ortográficas y las de diccionarización; al reseñar la historia de algunos vocablos, estaba haciendo filología y al incursionar en el significado de las raíces formadoras de los vocablos guaraníes, hacía sin duda, etimología, y todo esto, fuera del texto. Y no se crea que el autor no tenía conciencia de ello; al contrario, su obra se cierra con el párrafo "Y, las Notas Explicativas constituirán en lo sucesivo UNA FUENTE DE CONSULTA para los lingüistas, arcaisantes, los estudiosos o simples curiosos, para descifrar algún punto dudoso de la etnografía, filología, etimología y también la mitología de los guaraníes"
VICENTE PISTILLI S.


OBJETIVOS DE ESTA EDICIÓN

            Cien años se cumplen del natalicio de Narciso R. Colmán. Una centuria que invita a evocar sus obras para reverdecerlas y hacer que echen nuevas y profundas raíces, flores y aroma, por donde el pueblo de nuestra joven nación se mueva a cultivar las tradiciones, continuando, al decir de un autor: "Por la senda que transitó el más denodado y eficiente servidor del idioma guaraní, el poeta y publicista Narciso R. Colmán (Rosicrán) de inmutable memoria".
            Estamos pues en plena conmemoración. Con espíritu festivo traemos al lector una secuencia mitotemática con brotes o adherencias de raíz rosicraniana en la jardinería popular. Las palabras pueden ser nuevas pero los motivos son los mismos que tan hábilmente manejara este fecundo poetizador Guaraní, celebrado narrador de los grandes temas de nuestra mitología. Puede afirmarse que nada hay en esos campos de la epopeya cultural que no lleve su impronta; todo cuanto se trabaja hoy en mitometámica y folklore proviene de su cuño y crisol, de donde nuestra deuda con él será pues siempre grande, debiendo en pago hacer que sus obras envueltas en la mayor pureza mitopoética regrese al pueblo al cual tan insigne maestro las destinara.
            Se impone así presentar una versión completa y representativa de las obras de este egregio imaginador poniendo de relieve los apremios y trabajos de una época exigentemente apta para el florecimiento de héroes culturales de su talla. Se hace necesario adelantar acerca de este extraordinario varón que se distinguiera en las escalas de la forja sensibilizadora del hombre, de donde provenía su bien ganado pan, cuales fueron: la administración de justicia, la transmisión de mensajes y el afán cultural, logrando destacarse con notas de relieve en tan impar, honrosa y constante brega, tanto en su país como en el extranjero. Así ha merecido alta consideración de sus connacionales, como también de círculos cultos de allende las fronteras del terruño. Produjo dos memorables tomos de "Ocara Poty" -Flores silvestres- conteniendo canciones nativas; editó también, hace de esto medio siglo, un volumen conteniendo mil refranes guaraníes, con ese título, exponiendo allí los frutos de su personal observación en esa floral línea del decir paraguayo, tan rica y variada.
            Su dedicación al folklore le permitió cuantiosa cosecha del saber popular, lograda directamente en el chispeante ruedo junto al fogón campesino donde aún se encuentran temas de inigualado sabor e incontaminada pureza, trasladándolos a las cuartillas con pasión y respeto de investigador. Publica en el año 1929 "Ñande Ypycuera" -Nuestros Antepasados- describiendo con visión antropoética el origen de la gran familia Guaraní; publicación cuyo impacto lo mantiene en lo más granado de las folklorizaciones nativas con áureo engarce, reeditándose en el mismo año por la Sociedad Científica del Paraguay, llegando a la edición internacional. Años después, aquella primera edición vierte su contenido, de la lengua autóctona, a estructuras castellanas, conservando la esencia del poemario vernáculo en apasionante versión que la hace lectura obligada de tan inusitado tema en todo el Río de la Plata, concitando además el interés informativo de círculos etnográficos de la nación Azteca, como también de la brasílida. Su inquieta pluma llega incluso a producir un guión para la cinematografía.
            La edición que consultamos de "Ñande Ypycuera" lleva prólogo del poeta Francisco Ortíz Méndez, quien delinea la personalidad de Rosicrán con escultórico celo y calor emotivo. Narciso R. Colmán forjó en el maleable y untuoso ña'ú telúrico la terracota en pie de la temática legendaria logrando erigir vertical y robusta la hipótesis mitopéyica y dar pie a la epopeya folklorizada para componer una ley de contrastación de la narrativa en paralelos ancestrales y contemporáneos; para estudiosos una y para curiosos otra. De allí fueron tomando los seguidores la modelación prototípica que delinea versiones no por nuevas alejadas del conformador original que con la feliz intuición de Rosicrán se hizo patrón de forjadores de leyendas, haciendo suya -mérito de por medio- la tácita cátedra mitotemática. La evidencia más oportuna y próxima la tenemos en el Museo Mitológico asentado en Capiatá, que ha concretado, idea y forma mediante, las figuras insinuadas por este insigne dramatizador de colosales sicomorfos.
            Narciso R. Colmán, inolvidable, egregio mitologista, tiene en cada escultura, en cada libro de relación legendaria la inscripción de su nombre en tal relieve que se intuye, se palpa, se paladea al nombrar la idea matriz, la figura, la versión impresa de su mitoprimogenitura poética que engalana en modo gayo y elocuente la rica vena de la narrativa popular en que se redime de ataduras de tiempo y lugar la epopeya de los diocecillos -mitopeya- que solaza la vida siempre festiva y optimista del paraguayo que hace gala de su perurritmia, relato que será siempre rociado de gracia, tono y sabor rosicraniano.
            El centenario de nacimiento de este feliz relator de epopeyas y mitopeyas, es propicio a la evocación y homenaje, y a la valoración de sus obras cuyos resplandecientes kilates engalanan la cultura popular de donde rebasando el orden nacional se ha hecho parte vital de la mitocomparativa de América. Otros trabajos que resaltan la obra de Narciso R. Colmán se encuentran en proceso y van destinadas a perpetuar su nombre como expositor magistral de mitofolklore paraguayo. Reveladora fue la obra de Narciso R. Colmán, dice el Prof. Guillermo Tell Bertoni, auténtico pionero del movimiento de redención de uno de los más caros atributos de la nacionalidad, cuyas obras han sentado una posición perdurable en las letras guaraníes y han trascendido al exterior donde han sido consagradas por la crítica científica y literaria".
            Comenzar a vivir después de los cien años, es aquella otra vida de evocación, donde cual estrella de nuestro firmamento brillará Rosicrán, no por reflejos de humanos elogios, sino por luces propias que emanan de sus admirables obras, folklóricas, poéticas y mitodescriptivas, que lo ubican en el pedestal de fundador de la escuela mitologista paraguaya.
Encarnación, setiembre de 1980


ROSICRAN EN LA MITOLOGÍA

            Dice Narciso R. Colmán al iniciar el tema de "Nuestros Antepasados": "En medio del hondo silencio y de la gran noche milenaria que rodea a los astros, solo el sol despide áureos destellos...". Es decir, trátase de un principio imaginado, sin imágenes móviles, del instante en que el primer -o los primeros hombres- comenzó a moverse sobre esta tierra, su tierra, que es donde comienza todo conocimiento, en el sitio donde cada uno se encuentra y comienza a ver, estimar, pensar, sacar conclusiones y adquirir experiencias. Existió para el aborigen un gran vacío que fue llenando de imágenes propias y dándoles vida, así surgieron las más caprichosas ideas acerca de los primeros pobladores de la mente. Los mismos partieron de cosas reales, aves o reptiles, agregándoles detalles de otras especies para hacerlos extraños, o como decimos hoy, fabulosos. Así hemos tenido, en libre creación poética, una mitología surgida en parte y advenida en alguna proporción, traída por viandantes de remotísimas tierras. Sorprende hallar en la reseña de Rosicrán citas y razones mito-informativas que comprenden incluso la desaparecida Atlántida. Pues bien, en este vasto campo, al principio desértico, ambularon los antepasados nuestros y lo llenaron de figuras aladas o caminantes poblando de imaginería mente y entorno, ambientándose estos antiguos en consecuencia en ese deimundo o submundo que se había fabricado, o pintado en imágenes, para tener algo que decir. Surgió así la narrativa autóctona.
            Esto es lo que de primer intento extractamos de la vasta obra de Rosicrán que fija en séptima nomenclatura, los principales seres que en su estimación poetizaban aquellos antepasados. Hoy tenemos un proceso más avanzado en que las ideas se conocen a través y mediante palabras y estas poetizadas versiones se comprenden mejor mediante objetos labrados por artesanos. Todos cooperan a dar mayor vivencia a las catalogadas por Narciso R. Colmán en sus propuestos mitológicos, que constituyen la primera materia cognoscible de la Antropología Cultural Paraguaya, digna de profundo estudio en sus partes esenciales como vehículo aproximador a la cultura Guaraní, como medio develador de sus misterios, conceptos patronizadores, valores práctico-aplicables y creadores de costumbres o socio-hábitos, condicionantes todos ellos de la manera de ser -de la idiosincrasia o etnosincrasia- que distingue a grupos y sub grupos de familias silvihabitantes en sus motivaciones. y movimientos, en las ideoformas auscultadoras y limitadoras de su particular modo de ser.
            Antropológicamente los mitotemas son de valor cultural altamente estimables en cuanto constituyen una de las formas de expresión de hombres encasillados en estrictas dimensiones de época, medios y geografía condicionantes de toda cultura. La idea primigenia, la forma y magnitud -fisonomitos- el texto acompañante, la tentativa de verterlo, o conformarlo en letras, en palabras, hacen las tres condiciones imprescindibles para la clasificación y conocimiento de las motivaciones, creencias y costumbres de un pueblo de antigua data que transita la senda de la vida dejando sorprendentes rastros de su paso merodeante sobre vasta superficie del globo; presencia y pensamientos acerca de los cuales quisiéramos poder, todos nosotros, llegar a saber más y mejor día a día.
            En un modesto intento de cooperar a esta aproximación a las ideas, formas y palabras propias del ser Guaraní, unido a los objetos visibles proporcionamos a visitantes, incursionantes y estudiosos esta cooperación informativa.

OBJETOS REALES

            De las ideas y las palabras dispersas -tradición oral- no tendríamos más que recuerdos variables o deformes, si no fueran fijadas por algún modo indeleble de comunicación para mantenerlas acrisoladas e invariables a través de los tiempos, la distancia y las lenguas. Se comprende el relevante servicio que presta a la mitoeducación o mitoinformación, la disponibilidad de objetos reales de valor didáctico, concretados en forma coherente a los trasuntos tradicionales, haciendo la dimensión inteligible básica para identificar mental o literalmente la mitotemática del mundo ideal Guaraní que pervive felizmente puro aún en los recuerdos, costumbres, leyendas, que honran el saber del hombre mesopotámico que nos ocupa. De todo ello es la concreción material, valiosa realidad documental. Esta primacía debemos agradecer a Rosicrán, el poeta, que ha reunido material suficiente para acometer la colosal y paciente empresa de plasmar, esculpir las formas intuidas de los genios, en fisonotemas que reúnen las características de los tres reinos que viven y se desarrollan sobre la superficie de la tierra, a saber: los hombres, los animales y las plantas. Es decir, estas obras de imaginería comprenden antropomorfos, zoomorfos y fitomorfos en cuanto representan cuasi-formes de humanizadas apetencias. A estos los ubicamos para estudiarlos con mayor comodidad clasificadora en humanoides como Yacy yateré o Curupí; en seres del reino animal: Lagartos, serpientes, otros que hacen parte de la Zoología cognoscible y fitomorfos como la Mala Visión, cuya fisonomía simila una herbácea fútil. Tratar de explicar lo que se expone en obras coincidiendo con las figuras capitalizadas en el Museo Mitológico que dirige Ramón Elías es todo lo que se busca en esta primera parte de un acercamiento a la Mitología Guaraní, complementando regresivamente este ensayo etnológico que puede -mediante deferencia del lector- abrir las puertas de un mundo insospechadamente maravilloso.


I PARTE

INTRODUCCIÓN A LA MITOLOGÍA GUARANI


MITOLOGIA Y LENGUAJE

            Dentro de la especulación de mitonociones se desarrolla toda una nomenclatura (casi tan vasta como la helénica, que comprende ciento treinta mitoseres de relevantes atributos), mediante los cuales logran perpetua memoración, son ya indelebles por haberse introducido en el blando limo de la mentalización a que estaban obligados los oráculos -hombres parlantes de dimensión "ñeengatú" de esta mesopotamia capricórnica-. Ciertamente este escrutinio es una transmutación de sueños o vivencias en símbolos orales, comprensibles en todo el área del dominio lingüístico Guaraní, donde esta creciente modulación idiomática reúne en cuatro fronteras a más de seis millones de Guaraní hablantes. Idioma que es vínculo fraterno una vez más, acercando estos etno-orígenes a la transmilenaria rueda de fogones en cuyo entorno se cultiva la tradición y se esclarece por el uso el vocabulario de estos pueblos que conforman en perpendicularidad un corazón guaranítico, cuyo eje, o vena nutricia, es el río Paraguay y su confluente el Paraná. Esto es señal de elaboración plena de la idea antes de convertirla en fonosíntesis para la comprensión de esta onomástica mitocóndita que en proporción a tiempo y lugares halla recrecimiento, lo cual no es de pasmar, sino de comprender, por la gracia y precisión sintetizadora del idioma -bello regalo de los dioses- cualidad que lo hace digno de mayor estudio y lo ubica entre las lenguas estimables del continente y del orbe. Vaya como referencia que todos los hombres, cualquiera sea su origen, llegan a hablarlo pronto y fácilmente, suavizando con el tiempo las imperfecciones fonológicas propias de toda iniciación. Bueno es regresar a las estructuras prístinas del idioma, tal como lo usaron teatinos y franciscanos: Bolaños, Montoya, Restivo y Roque González entre otros, cuya tesitura aún no superada, fija los mensajes de aquella época, destinadas al presente y al futuro. Ellos estudiaron esta lengua y las creencias de sus hablantes al tiempo que trataban de imbuirlos de los principios de una nueva religión. Choque de ideas, que viene al tema que nos ocupa, pero que sería de no acabar, introducirlo aquí.
NOTA: Hemos usado un decir bárbaro de modo a evitar quejarse los mitoseres, haberles dedicado apenas unas líneas en lengua vulgar.


MITOAMBITO

            Las minideidades -los duendes del saber popular Guaraní- son silenciosos como las estrellas y como éstas ocupan un lugar visible, tienen situcósmico, lo presiden todo, pero callan, puesto que es tan solo el Padre, el Gran Principio: Ñande Ru Tenondé, Ñande Ramoy Papá Peteí, quien tiene esa preciada facultad de dirigirse a los peregrinos de la tierra, habida de sus propias manos.
            Desde un punto de vista más espiritual -más traslaticio- los duende afloran, emergen, divagan, se trasladan, son cuasi-ubicuos; poder y esencia que les viene por haber estado, no junto (cuando menos) sino cuando más, cerca de Tupá, de cuya tercera generación provienen y son parte. Deidades -de daimon-demonídeos, perdonen este cuño, pero es así en la exacta nomenclatura, ya que son de una descendencia que más tiene de desprendimiento que de herencia, siendo vestigios. Estos duendes de dispar genio tienen singular don. Al meditar en la gradación de sus potestades, vemos que unos vuelan, otros deambulan, ya trotan, se flatusustentan (1), nadan, reptan y muy escasamente rugen o ladran. Lo hacen cada vez menos porque ese grado o modo de manifestación, tan cara, tan parcamente recibida les es prohibitiva. Tan sólo de tarde en tarde, que es como decir de siglo en siglo, lo hacen para rasgar la escarcha que los adormila y en estertor -estirarse- se desperezan sin conocer el dolor; abren los ojos para mirar en torno y volver a ser parte actual y actuante de un mundo que a pesar de sus cambios, cosmología, gravitación y del afán de sus antropohabitantes, no los olvida, no los desconoce, a pesar sea de las mutaciones y aún de las transmutaciones, de las formas y de las protoformas.
            Duendes son de hábitos circunscriptos, de modular substancia, más motocóndito que sicocóndito: más bestia ignota que homo tímido; tienen estos seres -de un averno soportable al uso nuestro- más de sombra que de cuerpo, más de transhumantes que de ambutantes. Zooespecíficos en algunos casos, más cartílago que óseo; más terrígena que limbotante, quizá bestia irredenta aún, aguardando la liberación formal y conceptual de la metapsíquica, antes que de la metafísica. Quizá todo ello en lindes del caos; caos necesario al fin, al orden y procedencia de esta sicofenomenología de intuir, a la cual se puede aún -cierto es que falta- darle sustentación dramática con fugas o gavotas del mimby -flauta autóctona- con los compases de "India" y similares, fonoescena que aguarda relevante montaje para lucimiento de la Mitología Guaraní, con escenografía, luces y rodar de celuloide -como lo ha intentado Maurice Elbaz para el mundo infantil- dándole difusión y trascendencia. Debemos prepararnos para ello y vestir a nuestros mítoseres para cuando se aproxime tan bello instante. La guarania es una idealización de profunda raigambre mítica. En versión moderna de la leyenda musicalizada tenemos entre otros temas: el ballet "Aracy", de Florentín Giménez, que aproxima un estudio de concreción fónica a cuya base la Musicología tiene mucho que referir. La idea, la palabra, el sonido son parte viva de toda mitointuición, que aflora para los humanos goces de la estetización en todos sus modos y manifestaciones.

(1) Ovevé.



CIENCIA DE EXTRAÑAS POTESTADES

            La Mitología es una ciencia de extrañas potestades, de un poder de concepción, de posconcreción y de resultas inconmensurables. Poesía es, ciertamente -gran poesía- que echa a andar personajes de antigua farándula que ciertamente en esa esfera han sido y en cuyo escrutinio nos ocupamos por ser competencia de la Humanística. Es todo un considerar de larga data, grande dote, extenso dato a dilucidar, pero ésa es la labor del hombre, ésa es la razón de su cualidad racional; es decir, racionalizarlo todo, aún la nada, si ésta cabe.
            Vaya la advertencia de que no son monstruos fanfarrones ni escuálidos (¡Añámona!), estos que Rosicrán propone. Baste decir que de ayer a hoy nadie ha podido con ellos y nadie tampoco podrá borrarlos del mapamémore en cuyo limo duermen estando libres de vicisitudes; envidiable situación, salvo que son feos, que si nó... Pero tampoco en esto se apabullan; se saben feos y se resignan. No recuerdan haber sido antes aves o beldades, ni tampoco esperpentos; son lo que son y lo callan. Sigurd oyó quejarse a Fafner de su pérdida belleza al referirse al pasado: "Cuando yo aún no me había transformado en dragón..." Nuestros duendes no tienen escrúpulos de esta índole en ninguna de sus fases, no sienten fastidio; se saben miembros de una ultrafárándula de larga vida y expandida fama.
            Los seres parlantes, los fabularios como el Karáu del cuento, son posguaraní y hacen parte de una tercera forma y onomástica, próxima ya a la narrativa folklórica de actualizado cuño para su reubicación en las consejas populares. Esto es de otra esfera, otro status. En el afán de no mezclarlos nos ocupamos en este conato de presentación de cuanto comprende los límites que Rosicrán impuso a su propia obra, al dedicarse en forma exclusiva a la segunda concepción de seres míticos de la que emergen siete mostruofilios de los antiguos primeros: Taú y Keraná, dejando respetable lugar a Tupá, el verdadero primigenio, autor de los días de estos deambulantes de siestas y plenilunios de nuestras campiñas y de aquellos otros que duermen en las profundidades de la tierra, en cubiles, guaridas o escondederos con que les obsequió nuestra dadivosa natura.
            La concreción formal realizada por Ramón Elías en el Museo de Capiatá patentiza la etología que el pueblo estima y conserva cual joya del acervo tradicional, siguiendo las pautas determinantes dejadas por el gran ybytymiense -Rosicrán- cuya memoria se honra en esta edición.

GRAN POESÍA

            Concluida esta estimación aproximativa a la casuística mitotemática del solar guaraní, esperamos poder proporcionar más sobre el tema de esta trata específica, como cuanto compete a la vastedad del folklore ancestral y autóctono en charlas y exposiciones, en aquel lugar, que por especial deferencia de su creador y director Ramón Elías, habrán de desarrollarse bajo el techo auspicioso del logrado y original museo, auxiliar preciso y preciado de toda etnoversión que mencione el más antiguo saber guaraní, desde la mañana aquella -el arapy- en que empezó afluir la palabra. Bertoni, Cadogan y Maynthzusen (1), se hubieran sentido felices de asistir a esta operística, a este plasmo ímpetu en que se da forma y vestido a las ancestrales ideas, vivencia de "Ñande Ypycuera", los antepasados, héroes de la más antigua epopeya cuya memoria vive en la rica y popular narrativa. Estos hitos de cohesión etnocentrista señalan una sutil forma de geopolítica cultural en lindes que van del Caribe al Plata y de las grandes montañas hasta el Atlántico, donde moraban los primigenios ingenios nuestros.
            Es la hora de la luz también en mitología. Paradoja de la etnografía en parodias de hombres y de pueblos en busca de las más antiguas y profundas verdades y ficciones. Paroxismo de estudiosos en la compulsa de etnias diversas y dispersas que sin embargo acusan hechos y funciones más que idénticos, paronomíticos. Párvulos todos en esta ciencia, podemos avanzar tres escalones, visitando la plástica y óptima muestra de Capiatá, que recibe el plácito de los iniciados en mitocultura, monumento de una literatura oral, que junto a la botánica práctica, a las características esenciales de la estirpe de admirable temple, hacen la raíz soberbia del ser paraguayo de todos los tiempos en la vena palpitante del idioma.
            En otros lugares, incluso Ybytymí, se propone una muestra similar recordando al desaparecido vate.

(1)       Por citar tan solo tres destacadas personalidades especializadas en estos temas, dado que hacen más de una treintena los calificados estudiosos de tan nobles motivos. Sus nombres aparecen en citas coincidentes que avalan este ensayo en los tres volúmenes que lo resumen.


MITOFISONOMIA

            No es fácil, ciertamente, crear duendes de hálito Guaraní. Tiempo y distancia, esfuerzo y dineros, paciencia y memoria, penurias e inclemencias de clima y atmósfera debieron ser superados para arribar a estos observables resultados que meritan su denodado hacer en obsequio a la cultura paraguaya y a la condescendencia a la natural curiosidad del pueblo. El artesano supo hacerlo sin medir sacrificios.
            Señal de que Narciso R. Colmán ha sabido hacerse entender, siendo reflejadas sus mitoimágenes con acierto, evidentemente, en síntesis diagramal bastante para que alguien quiera decir a cualquiera de estos seres surgidos de una singular lámpara de Aladino: ¡Anda y travesea por el mundo... ¡date a conocer...!
            Por ideoplasmos, los seres mentados en el mundo de nuestras leyendas dejan de ser amorfos y en un linde ambivalente, conceptual y artesanal, acrisolase la materia para rodear de formas concretas a esas antiguas ideas sicoexpresivas, reflejos puros de una etnosincracia, donde la luna embelesa, el sol madura, él viento esparce y las gentes oyen cuasi encantadas. El realizador traza con criterio correcto, comprensible, la seudo fisonomía de estos escurridos que se dice pueblan selvas, campiñas y salamancas del terruño; tierra admirable que aflora sus mitoengendros para solaz de cavilosos octogenarios que pulsando el gualambáu evocador dan sabor y tenor dramático a esos festos plenilegendarios que hoy y siempre sorprenden por la cohesión de tema, motivo y circunstancia.
            Existe aquí un tránsito de la idea a los objetos y regreso a los símbolos que los sintetizan y representan. Los objetos plasmados pasarán a revalidar las ideas que los han gestado, permanecerán en modo ideográfico, tendrán sentido, se tornarán pensamiento, se volverán palabras permitiéndonos abarcar todas las dimensiones cognoscibles. ¿Y qué son los mitos sino protosímbolos?. Están a un paso de ello en faltando abrir las compuertas del pensamiento, después... ¡Todo existe!
            ¿Hasta dónde es primigenio y espontáneo un plasmograma?. Lo es hasta donde estos convidados al mundo de las formas impelen a una abstracción mimogramática. La Mitología Guaraní es de contextura ideal. No podía ser de otro orden desde que es conceptual, de génesis ideocóndita que trasciende por medios sicovivenciales antes que por medios fisicoformales, pero en este caso norman y moderan la fantasía permitiendo homologación esencial.
            Cabe señalar que figuras de talla mitomorfa, hace medio siglo, fueron halladas en las proximidades de San Bernardino. Se dice que las mismas fueron vendidas a coleccionistas del exterior.

EL MUNDO DE LAS LEYENDAS

            Las leyendas, como las mantras, hacen al pensamiento apertura instrumental, animan la fanfarria de la vida con hilaciones que horadan por lo interrogante en la inmensidad de la burbuja síquica. Tiene la mitología una seducción que quita aridez a la casuística antropológica y sus especializadas derivaciones interdisciplinadas. Estudiar esas tradiciones, esas traídas ideaciones, es causa de gran satisfacción. Cantos y encantos por decantación enriquecen el sabor, el saber vernáculo y crean muy circunstanciadas y preponderantes motivaciones que conllevan la opción -que es muestra ineludible- de manualizar esas mentalizaciones en una etapa de concreción formal de cuya obsesión poderosa -manía de hacer- se redime el hombre tan solo al captar la idea y verterla en obra, concreta, específica, pragmática. Materializa así su embelezo, al hechizo que lo mueve y por esa eventualidad se personifica a sí mismo, pues el hombre es a través de lo que hace (aún sea el no hacer).
            ¡Quién pudiera amarrar sus duendecillos a la cabecera de su hamaca para hacerlos retozar en la minuta insomne en que busca ideas...! Nadie mejor que el vate, creador de mitos y leyendas -para quien todo, o casi todo, es lícito y posible- podrá lucirse en el empeño. Ejemplo tenemos en Rosicrán.
            Podríamos hablar de una edad de las leyendas, dado que todo es pasible de sujeción cronológica. Así tendremos cuatro témporas de las mitomotivaciones, fáciles de comprender desde que existió un ser genitivo, que en este caso es Tupá, de quien proceden Taú y Keraná, como lo muestra Ramón Elías en la síntesis física de sus esculpidas creaturas, de didáctica utilidad en la informática del folklore. Esta catálisis guaranítica, tiende a ubicarse en la tercera generación de deidades devinientes, constituyendo al mismo tiempo, fuera del limbo de originalidad, la primera época cognoscible pospantogramática de Taú y Keraná, con quienes se inicia el orden poscaótico, en que Tupá aún mantenía su mundo. Hablar de Tupá, requiere determinar sus atributos e identificarlo para que exista mayor claridad que la normalmente folklórica y apresurada, donde se entremezclan oficios y funciones con otros poderes que se plantean chocantes. Pero debemos decir brevemente que Tupá es considerado en el prístino sentido de la teogonía un ser superior; paternal, amable, que no halla agradable asumir el doble papel de justiciero, por el detrimento que significa ese oficio para su imagen de Dios bueno. Entonces, crea y llama junto a sí a Añá -propongo que respiremos pausadamente- para que éste observe, sentencie y administre justicia en su nombre. Aclaremos, según los textos más esclarecidos de la recóndita y doxa versión que Tupá es el padre amable y en tal imagen quiere permanecer, trayendo a Añá -en Mitología se admite- para que éste se mostrase recio y severo. No es pues éste Añá vernáculo y ancestral, el ser satánico, el diablo poblador de los infiernos; "tampoco es un pobre diablo -que también los hay- Añá es una figura clara y eficiente en la civilización Guaraní. Sin embargo, un factor agregado por la corriente presurosa de la desopinión -aún en tradición y folklore- ha extendido extemporáneamente el nombre y función de Añá ubicándolo en la pilastra del diablo malo, cuando debiera estar considerado sujeto de honor en la palestra, donde su oficio es la justicia. Coincide, con esta tesitura Moisés Bertoni. Pero no podemos hacer más que aclarar conceptos, sin hacer regresivo en intensidad el propósito de informar, sin deformar, lo que ha adquirido carácter popular.
            Dejemos las cosas como están. De otro modo habría que crear toda una escala de posiciones análogas -y añálogas- para identificar aproximadamente al justiciero de ayer y al satánico de hoy, que son nombres similares, de imágenes distintas. Pero salgamos de este bravo remanso agregando que este concepto de añaversión actual     proviene de una irreverencia posguaranítica, donde el etnodescendiente se vió comprimido -y compelido- a adoptar un amasijo de versiones antiguas (pristinoétnicas) y nuevas (folklóricas) destinado a su probable uso en cualquiera de las premuras ante las cuales -también a él- ubícalo la vida. Sus asimilados descendientes a su vez dejaron rodar la versión hasta crear la confusión de hoy.
            Añá en la nueva versión folklórica -no en la religiosa- es un demonídeo superfluo que la patrística, la epopéyica Guaraní no necesita. Debemos considerar estos agregados que molestan y trastornan la autenticidad etnológica. La pureza y la verdad sean, aún en tratando de mitos. Acerca de ésto es necesario volver en labor paralela y esclarecedora. Permítasenos dejarlo para posterior tratado. Sobre todo, se impone dilucidar las imágenes, la realidad y los nombres a usarse para designar a Tupá, en cuanto refieren en primer caso a la pura etnoversión Guaraní y a la noción teológica cristiana en consecuencia, que no es la misma cosa. Valga siempre esta aclaración.

MITO Y FAUNA

            Consignemos que aún falta culminar la clasificación de raras especies de la fauna Guaraní, donde los silvihabitantes hallan animales desconocidos -científicamente aún no clasificados- que son motivo de nuevos mitotemas entregados al decir popular para su devenir en fantasmagorías aterrorizantes. La Herpetología, por ejemplo, aún tiene muchas especies por conocer; por su parte la hidrofilacia, mucho que entregar a la ciencia, donde en no pocos topetazos, se encuentran seres descomunales como es en otros lares, el caso del monstruo del lago Ness, o las recientes huellas de prehistóricos en las inmediaciones de Nahuel-Huapi, lagos del Sur argentinos. ¡Qué impresión hubieran causado estos pacientes y rumiantes en los Guaraníes! Después del terror consiguiente y de las precauciones a tomar, se hubieran dedicado indudablemente a darle nombre a ese inmenso animal que llamamos monstruo; le hubieran revestido de un mito colosal, cuya versión nos hubiera gustado conocer y comparar (1). Así el Aó-aó, de nuestra tierra -y de la región sub-amazónica- es animal tan raro que nadie, ni los payê arandú Guaraní han logrado estudiarlo con detenimiento, tal como han mostrado saberlo hacer con otras especies. Rosicrán describe este zoomito, que en algunas particularidades recuerda al perezozo, visible en algunos zoológicos.
            En cada uno de los casos, mitoentronizados con premura se encuentra un espécimen desconocido. En casi cada uno de los folklorizados ligeramente, de una etnología apresurada decía Cadogan; de una etnografía revisable (2) diríase hoy, se hace referencia a un miembro del reino animal indocumentado. Por ello tenemos tantos mitos zoomorfos en el catálogo Guaraní. De continuarse esta temática con la deseada regularidad, es de prever una operación dilucidadora de notables resultados. Un verdadero bien al conocimiento por develación (3).

(1)       La Arqueología paraguaya ha hallado mastodónticos en la zona norte del río Paraguay, en el área de Capricornio, la falta de medios de conservación no ha permitido aún exhumar en su totalidad el reservorio yacente. Reciba esta dote la Paleología.
(2)       Apresurada e irresponsable.
(3)       No debe sorprendernos que surjan tratados crecientemente ultratemáticos.


MITOCREACIÓN

            La Mitología de un pueblo es exponente de su motivación y capacidad creadora, máxime cuando a varios siglos de su gestación como idea se la encuentra hecha narrativa oral viva y vigente. Se convierte así en joya de su ancestro trasladada a los curiosos escaparates de la actualidad donde se lo exhibe para prueba de su vigor tentativo en hallar respuesta a un entorno intrigante que necesita ser explicado para dar dimensión y razón de las cosas y mejor proporción del hombre ante sí y ante el mundo que le rodea, aún cuando resulten desconocidos muchos de los factores y causales de la constante transformación que a su vista se opera. Esa primera gran pregunta contenida en estas palabras. ¿Qué somos, de dónde venimos, a dónde vamos?, también fue acariciada por el hombre en su primitivismo al verse animal raro ante las otras figuras provistas de movimiento, frente a las innumerables cosas de la tierra, el vacío azul y las estrellas, por ejemplo; el viento, el sol, las nubes, la lluvia, la germinación y la vida misma, han sido motivos que necesitaron en cada caso impostergable respuesta. Para comprenderse a sí mismo, el hombre de selvas, pampas, ríos o montañas, necesitó un par de respuestas de apremiada urgencia. Las respuestas no podían proceder sino de su propia observación y relación continuada del fenómeno de la vida en primera instancia, aunque el nativo, en su momento no dió los nombres más adecuados a las cosas en su intento primero de comprensión y explicación, hizo algo positivo para acercarse a sus propias respuestas tentativas y aproximativas.
            El gran espectáculo de la naturaleza, la presencia de otros seres en el entorno que lo contenía, los fenómenos celestes, la transformación de la flor en fruto y el palpitar de su propio corazón, vayan por caso, crearon mayores y más urgentes respuestas. Del acierto y vigencia de ellas, aún sea para un instante primero y revocable de sus conclusiones en las formas variables de su capacidad de observación, comprensión y respuesta, se ocupa la Antropología Cultural en un intento serio y responsable de comprender al hombre mismo en todos los climas, condiciones y latitudes del mundo. Esa ansiedad informativa, moderna y actualizada, ha sido trasladada hasta la presencia del aborigen Guaraní, cuyas respuestas a sus propios condicionantes espirituales, muestran una capacidad de penetración de las cosas para lograr consecuencias prácticas, formales o ideales que lo ubican en un plano relevante, mostrando que no se conformó con ser indiferente; no fue ni mudo testigo, ni ciego usufructuario de la sensación de vivir. A esas hilaciones reales e ideales unió los resultados de su intento esclarecedor y dió de lleno con respuestas a sus inquietudes que se han vuelto, a su tiempo, inquietudes muy nuestras y actualizadas. Por eso estamos hurgando en el mundo de sus realidades y experiencias.
            La mitología comparada (1) mostrará la extracción vernácula de varios motivos poetizados y rescatados por la paciente consecución rosicraníana, maestro iluminador de un vasto sector del ilimitado campo de la mitotemática, patrón, o crisol obligado de las versiones folklorízadas.

(1) En preparación



LAS COSAS Y SUS NOMBRES

            El hombre de culturas primitivas recoge sus experiencias de la naturaleza, del ambiente, de las cosas y de sus propias actividades. Estas experiencias les son necesarias para satisfacer los postulados existenciales básicos".
                                                                       Branka Susnik

            Al "primitivizarnos" para comprender el modo de ver y obrar de transtiempo nos volvemos curiosos, con sensibilidad de niño, en cuya candidez fertilízase el campo de la estimación y desprenden prejuicios desviacionistas. Es necesaria esa primera condición para comprender -desde adentro- la versión primitiva, sin la presión reductora de culturas externas, causantes probables de mitofagia. El sentido que da Narciso R. Colmán es el de desvestirse de instrumentos o fórmulas, para aceptar la sencilla e inocentemente pura estimación del hombre captado en el influjo dosonómico. Si nos apartamos de este simple propuesto de Rosicrán, no apreciaremos nada práctico en Mitología.
            Planteando las obligadas preguntas acerca de la posible, cuantificable, capacidad de pensamiento del aborigen, hallamos evidencias que nos traen a las manos las propias primeras respuestas a su etnoincógnita, al enfoque de su propio ancestro, en los cuales una vez más se nos ha adelantado, no pudiendo en consecuencia manejar nuestras propias consultas sin las auténticas respuestas de los propios estudiados, dado que son inobjetablemente las mejores que hallamos en el arte de responder frente al hecho consumado de la sensibilidad y de la vida, tal como nosotros sentimos hoy, tal como estos hombres de tez morena han sentido y palpado desde siglos atrás, en los comienzos de su vida sensitiva. Este saber observar lo fueron trasladando como realidad a las diversas épocas, modos, circunstancias y ocasiones de sus preguntas y de sus interesantes conclusiones a través de su original modo de pensar y de resolver incógnitas. Aquellas primeras, elementales necesidades de dar nombre a las cosas, de llenar el vacío -aquel inmenso vacío entonces- acerca de los orígenes de las cosas y del hombre, en el cual hallamos hoy varias respuestas, forman diversas sendas o cauces mentales, que en último análisis llevan a una misma esencia acerca de la idea de Dios, por ejemplo, que fue la más extendida, la más persistente idea, inquietud o interrogante que debía hacer frente y resolver el aborigen. Máxime cuando el grupo mismo ha debido ser, impuesto por las circunstancias peculiares de su vida y de su medio, su propio interrogador; y a través de la observación y la experiencia, su propio hallador de respuestas; mientras nosotros, en cambio, ya tenemos desde la primera edad quienes nos ayudan a conocer, comprender, e incluso en la perfección del sistema, nos ayudan a preguntar. Ese maremágnum de preguntas está puesto lentamente en cierto orden de prioridades y acometida la búsqueda de la mejor respuesta por el hombre de nuestras selvas, mirando los amaneceres, observando los fenómenos y contemplando las estrellas, como los seres vivientes en torno: flora o fauna.
            El antiguo hermano primitivo tuvo necesidad de dar nombre a las cosas, a todas las cosas; él fue su propia escuela y taller de experimentación, llevando dentro de sí, consigo, su propio caudal de preguntas y su gran anhelo de respuestas. En este modo de ser halló más conducente el avance por sistemas, adoptando al fin uno de ellos, consistente en portar dos alforjas -digámoslo así- puestas en una todas las preguntas inquietantes y de valor permanente y en otra las respuestas que hallaba -intuía- adecuadas, para ir comparándolas y aceptando las mejores y más claras, desechando las posibilidades de conciliación. Interesante experimento de la ideación y de las figuras, tendiente a la concreción de su propia escuela en la angustiosa necesidad de saber, de conocer, de tener noción y experiencia para hacer frente a la vida con sus medios y posibilidades, a la cual debía hacer frente por igual con respuestas o sin ellas; debía hacer frente a la vida viviéndola. Debió vivir frente a ese vasto mar, esa gran laguna del desconocimiento, e ir convirtiéndola en tierra firme, transitable, con experiencias de la vida. Aquí hay camino abierto para un avanzado estudio de la psicología primitiva y para la medición de los progresos en ese campo lindante y paralelo de los instintos primordiales y las experiencias primeras, orientadoras del andar en la senda que partiendo del desconocimiento, extendía su horizonte hacia una forma de estructura cultural, hasta que pudiera tener fuerza intuitiva para hablar el Guaraní, de su logrado conocimiento. Era el salir de la oscuridad e ir adentrándose lentamente hacia las luces o a la luminosidad de sus propios enfoques, aprehensiones y conclusiones finales o semi finales. El curso que nos hemos propuesto es el de la exposición de sus conclusiones, en su propio campo, con sus elementos de juicio y sus propias aplicaciones. Aún sin hacer una etnografía sistemática, que será siempre la gran necesidad, vernos cuán vasto era el mundo de las ideas de los seres pensantes del extenso mundo Guaraní. Y hallamos similitudes con la ideación de los griegos, la enumeración de Homero y las concluyentes opciones a una vida reglada por leyes inviolables al hombre ante la naturaleza misma, receptáculo de la vida.
            Acometemos un estudio de lo concretado, de lo que ya tenemos entre manos, dejando en claro, que en cuanto a mitoimágenes estas concreciones primarias no son todas ni mucho menos, sino que son las que se entregan a la curiosidad pública de hoy, con probabilidades de ir acrecentándolas para satisfacción de nuestra propia curiosidad y propias necesidades de comprender ese mundo de sombras y de luces, en que se movía todo ese conjunto: el hombre, sus apetencias y necesidades, las deidades rectoras y las fuerzas de la naturaleza, la cosmovisión Guaraní lograble por nosotros, curiosos lectores o estudiosos de hoy.
            Esta versión aproximativa no es más que una etapa del camino, un alto en el andar, donde esperamos hallar nuevas formas, de las vaticinadas por Rosicrán para regresar, esos medios mediante, a exponer las sicomotivaciones que hacían del sílvido Guaraní un ser contemplativo y práctico a pesar de todo.
            En la disyuntiva de hacer Etnología o Etnografía, preferimos en este caso hacer una breve etnoversión con su dispersión etnogramétrica, para la mejor comprensión del tema, de cada mitoente en particular, y las mentes y territorios "ocupados" por la vigencia de estos influyentes intangibles del ancestro guaranítico, dejando creciente y abierta la deuda que se pagará regresando acerca de esta apasionante temática en próximos trabajos, uno de los cuales será si Dios lo permite en breve, acerca de las aves en la mitología Guaraní, labor iniciada en el año 1972, con publicaciones en radio, prensa y T.V.

MITO Y RELIGIÓN GUARANI

            Se impone establecer una marcada diferencia y alcance de cuanto significa el complejo mítico al Guaraní y su concepción de Dios y del alma, los que adquieren trayectoria diferente, significación y valor distintos. Tupá, Dios Guaraní es de valor absoluto, es dueño de la vida; el alma misma está sujeta a mutaciones, reencarnaciones, Metempsíncosis.
            Los mitos, son en general una serie de genios o duendes sueltos y amorfos, para reprimir a los hombres en sus desviaciones del camino, mientras que Tupá, el Dios Bueno, se ocupa de la creación, de la vida, de la bondad y de la justicia o equilibrio.
            Una comparación de las deidades del continente americano arrojará inmediatamente una estimación de sus actitudes y funciones muy específicas; tienen otra significación, diverso dominio, otros poderes, distinta misión, otro origen, impar esencia. Entrar en la idea de Dios del Guaraní es campo profundo y especializado, no auscultado aún con la seriedad que requiere una noción cierta del Dios de Verdad. No se puede acometer esa tarea dilucidadora con premura en el tiempo y ligereza en la exposición, sino que se debe hacer estudio de relevancia; estudiar la siquis, cosmogonía, lenguaje y filosofía, -diríase- tomismo y aritotelismo, religión y moral; vida Guaraní. Este singular campo es de gran responsabilidad, capaz de consumir más de una vida de dedicación plena y luces abundantes para su esclarecimiento. Es campo vedado a todo diletante, sus parámetros no conducirían a términos exactos.
            Podemos hablar con propiedad del Dios amado de los Guaraní y las deidades temidas por el aborigen, distinguiendo perfectamente tales aspectos. Esto se nota tan pronto cómo se comienza a considerar el lugar en que el Guaraní ubica al Ser en su gradación al considerar que un Dios amable no puede hacer al mismo tiempo justicia y que por ello tiene a un obrador que debe mostrarse recio y celoso de su cometido. Uno es para ellos el Dios del bien, el Dios que premia y otro el que castiga.
            También ellos, nuestros antepasados buscaban, buscan, buscarán siempre algo más que el hombre y la naturaleza, algo más que lo visible y palpable, algo más que la paz y la guerra, que el bien y el mal; buscaban y buscarán siempre las causas y los efectos, como los buscamos nosotros y los caminos que han elegido son los normales, antiguos caminos del mundo; no otro que el camino del hombre y de las cosas, de las luces y de las sombras, de las alegrías y de las penas. Es en fin el camino de la vida para comprender nada más que dos cosas, el hombre y el medio, encerrados en las formas que comprime la naturaleza, donde el calor, el frío, la luz, el rayo, la nube, la lluvia, aún el dolor y la alegría son todo efluvios míticos; fuerza, virtud, poder; es decir: incógnito, como lo será siempre.

UN MUSEO ROSICRANIANO

            La concreción de formas, el pragmatismo sintetizador de los objetos que se han logrado al plasmar la leyenda informe -pero informativa- en realidad objetiva, pasible de abstracción y embeleso, se convierte en instrumento, en material didáctico de la ciencia mítica en la cual no existe dimensión comparativa, debiéndose extremar el esfuerzo modelador y de ideación de las figuras para una aproximación por medios físicos a las formas y ultraformas que hacen a la leyenda. Su valor es pedagógico. Ya se puede pretender una didaxis más fructífera en la docencia mítica de los protoseres de admisión Guaraní.
            A partir de la presente hora podremos, al hablar de mitos, exponerlos con mayor vivencia ayudados con abundamiento tangible a la comprensión de nuestros mitologemas, completando lo que la civilización Guaraní se abstuvo -o se demoró- en componer por anteponer la idea a las formas. Pero creemos que de habérsele permitido vivir y proyectarse hubiera legado monumentos recordatorios de sus epopeyas, de lo que diríamos una patrística guaraní; adentrándose en nuevas direcciones, logrando percepciones sutiles y concreciones formales próximas a alguna monumenta y arquitectura. Pero no fue necesario en éste ámbito benigno algún estilo tecta protector. No labraron piedras sino que construyeron un mundo distinto en sus concepciones ideales, forjando normas de vida, de labor, de aprovechamiento botánico.
            Aquí cabe preguntarse si no aparecerá algún día el códice guaranítico -tan buscado por los estudiosos- que de razón de las citas de Rosicrán, como también de las reglas de chamanes y caciques sostenedores de una cultura y estructura idealmente perceptible, cuanto físicamente palpables hoy. El Museo Mitológico de Capiatá es un paso positivo, encomiable, que evidencia la comprensibilidad de nuestros mitos, ecos de una cultura milenaria cuyas derivaciones y sedimentaciones se conservan allí donde los Guaraníes dicen ser "el lugar donde se asienta el alma".
            Estas formas provistas de suficiente coherencia bastan para ayudar a una provisión lógica y a una comprensión temática. Así como la escultura cumple una función evocadora de hechos, hombres, fastos; así estas obras esculpidas mediante esquemas de Rosicrán cierran un ciclo y dan razón, testimonio, dan forma -conforman- la anatomía idearia a que nos acerca y presentan el cantar de las ágoras y vates de la más inconmensurable época: la epopéyica, de ancestral cuño, allá, cuando el primer mocetón que se movió en esta tierra soñó y sintió, tuvo apetencias y formó sus primeras ideas e interrogantes antes de que pudiera comenzar a comprenderlos.
            Nuevas ciencias -como la Espeleología- unidas a la Antropología Formal y Cultural (1) tomarán partido en este reeditar mitologista que trasciende al mundo de las musas y se verifica en formas de humana manufactura, en concepción de arte y plasmación artesanal de mérito, de rigor en ideación y acierto en logros modelarios. El mitoconcepto viste con galanura de raigambre étnica al hombre y al medio, lo pertrecha de lecciones valederas al primero para desenvolverse con mayor acierto sacando consecuencias y respuestas de sorprendente lógica en el interminable saltar y hacer, a inversa y reversa de vivir, del etnoántropo, aún sea del primer aborigen que buscó sustento en la selva, pampa o río y se tendió a pensar en la relación que guarda cuanto le rodea, hilando así su propia ciencia, acrecentando por experiencias las resultas, las preguntas, en busca de las causas que él necesitó en su tiempo y en su medio conocer. Tiempo que para él no ha trascurrido. De ahí la curiosidad que despierta el conocimiento o aproximación a sus verdades y coherencias.
            Lástima es que sean pocos los cultores de estos singulares sembradíos, los buscadores de tesoros fabularios, los buceadores de las siete magnas leyendas del antromítico Guaraní; de ser más, habrían dado razón de mayores tópicos de antropomorfos cooperando a su noción y esclarecimiento. Es grande el anhelo de conocimiento del submundo de las ideas ambulantes y pervivientes en la esfera craneana del paraguay-eté, del antiguo, el primero, el principal sujeto de nuestros estudios, como también el de hoy y de mañana -que todo es uno-. Por ello reviste importancia la desastrabción, es decir, la construcción formal que refiere a estos campos. El impulso que ha dado Narciso R. Colmán a estas especializaciones es de alto mérito.
(1)       También la Paleografía y la Botánica.


NO TODOS SON MONSTRUOS

            El poeta ybytymiense se solaza en evocar seres de singulares atributos y apetencias. No todos son feos, ni todos son malos. Se puede ver que el rótulo común y apresurado de "monstruo" no viene bien a todos indiscriminadamente, ni habitan todos la misma cueva. Hay diferencias notables, como habrá de verse.
            Cada uno de estos mitos tiene su hábitat. Algunos prefieren los cerros, otros la selva obscura, ya el campo abierto, otros una extensa laguna; quien un abismo insondable -aquí llamado “salamanca”- finalmente un río de cauce torrentoso. Tiene cada uno su comarca predilecta y allí -en este tratado- hay que buscarlos para dar con ellos.
            De las musas guaraní-eté (1) algunos pueblos hacen trasplante, agregan aquí, recortan allá; visten y desvisten a placer. En el fondo y después de todo éste epicentro de graciosa lengua y proverbial mitología mantendrá, indelebles, sabor y cuño y enviará a sus genios a restaurar en vera forma la autenticidad de origen como se hace notar en otras expresiones de su folklore. Por estas razones y para evitar la disipación y deformidad de la versión autóctona -auténtica se dice hoy- creemos necesario iniciar con sólidos fundamentos un Centro de Estudios de Mitología Guaraní, oficiando de singular tertulia de ancestral motivación para el esclarecimiento y riqueza del acervo nativo en su mejor expresión, desde donde se pueda trabajar y velar en pro de la difusión, pureza, claridad y conservación de la mitocultura paraguaya. Entre sus paredes propicias habrán de realizarse exposiciones y conferencias, constituyéndose en aula autorizada del saber popular -rotulado folklore- Casa de la Tradición Paraguaya donde se cultiven por igual amistad y leyenda.
            La Mitología tendrá casa en ella y el estudio de la cultura ancestral, la narrativa mítica, tendrá brillo y claridad; y sobre todo calor de hogar. Debemos dar un paso más al constituir un centro cultural, que sea a la vez un monumento a Rosicrán, donde se guarden sus pertenencias, sus obras, su recuerdo.
(1) Eté: Verdadero


LA IDEA Y LA FORMA

            Los noreuropeos tienen sus gnomos de jardín -sus duendes del bien- y les hacen lugar en diminuta floresta palaciega. En las noches festivas alguno hay que le vierte rubia cerveza o fragante vino. ¿No son acaso Blanca Nieves y los Siete Enanitos, trasuntos de una narrativa gustada por los mayores y celebrada con encanto por los chicos?. Son leyendas humanizadas y logradas cabalmente para llevar a los pequeños la idea naciente de otros seres, en otras órbitas, preparándolos a considerar las faustas narrativas de Ulises en torno a cuya barca cantaban las sirenas en el trastiempo de aquellos hechos linderos de la historia y la leyenda, flotando entrambos términos -entrambos mundos- en una protohistoria jamás desentrañada. Allí están abrillantando de cánticos y loas que han hecho pie en la lírica universal con rumbo, dimensión y perpetuidad evidente.
            Nos asaltará seguramente una pregunta ¿Por qué dar forma a las leyendas? Pero no seamos ahora iconoclastas en cuanto a literatura oral y ancestral compete. Las figuras ayudan a formar ideas. Son materialización gráfica y liberación de sueños en maduración. Esta onirigénesis es pues liberadora. Otros pueblos, otras culturas han plasmado la fisonomía de sus genios del bien y del mal y de la versión oral los han llevado a lograda literatura y aún a la admirable versión musical y pluscuansimbólica como la del genial Wagner, ejemplo que nos falta acometer en intento de encausar las energías nativas hacia una vida útil a través de una cultura -además de técnica- humanística.


ROSICRAN Y LA AUTENTICIDAD DE LOS MITOS

            Podríamos preguntarnos acerca de la pureza y autenticidad de estos mitos, de su originalidad étnica, puesto que es libre dudar acerca de su cuño y factura, por ello se los analiza, coteja, buscando homologarlos para tener la certeza de su origen y el grado de su pureza manteniendo el real de su prístina y auténtica originalidad. Pero es consenso general, entre los estudiosos: Moisés Bertoni, Tomás Ozuna, Juan Francisco Recalde, León Cadogan y otros investigadores de que se trata de una versión de raíz Guaraní. Citemos al respecto lo que menciona Curt Nimuendayú en su libro: "Los Mitos de la creación y la destrucción del mundo": En su conjunto no podemos detectar ningún motivo extraño a pesar de que muchos se hubieran podido introducir y conservar con mucha facilidad. El diluvio, el incendio universal, los animales demonios, la danza pai'e, la subida al cielo, todo es originario indígena y presenta mucha analogía con otras tribus".
            Esto puede brindarnos la apertura de un estudio de la Mitología Comparada de las parcialidades Guaraní y las restantes, de diverso asentamiento y nominación tribal. La universalidad Guaraní de estos mitos también es una prueba de que son auténticos, pues en toda la comarca guaranítica se mantienen coincidentes estas mitoversiones, con muy pocos factores agregados o defoliados. En este caso la tradición deviene en un grado de pureza aceptable, o más que ello, excelso, podemos, pues confiar en la calidad narrativa de nuestros mayores. Poetas y estudiosos de nuestra tierra como E. Fariña Núñez, Darío Gómez Serrato, Ortíz Guerrero, Antonio E. González y otros, avalan la labor de Narciso R. Colmán, al fijar en moldes imperecederos estos mitos tan caros a la cultura Guaraní. Por supuesto que un estudio más profundo dará más nombres y testimonios que agregar a éstos, pero es labor que dejamos para más adelante, cuando regresemos a profundizar en la senda. Damos pues por aceptada la veracidad de la esencia y de la forma de estos mitos y leyendas paraguayas que se mantienen coherentes aún más allá de sus fronteras, hasta donde llega la toponimia Guaraní a través de cuatro naciones americanas.


INDICE


PRÓLOGO
OBJETIVOS DE ESTA EDICIÓN
ROSICRÁN EN LA MITOLOGÍA
MITOLOGÍA Y LENGUAJE
MITOÁMBITO
CIENCIA DE EXTRAÑAS
GRAN POESÍA
MITOFISONOMÍA
EL MUNDO DE LAS LEYENDAS
MITO Y FAUNA
MITOCREACIÓN
LAS COSAS Y SUS NOMBRES
MITO Y RELIGIÓN GUARANÍ
UN MUSEO ROSICRANIANO
NO TODOS SON MONSTRUOS
LA IDEA Y LA FORMA    
ROSICRÁN Y LA AUTENTICIDAD DE LOS MITOS 
TUPÄ
LA GENERACIÓN MITOLÓGICA DE TAÚ Y KERANÁ 
TEYÚ YAGUÁ
MBOI TUI
MOÑAI
YACY YATERÉ
CURUPÍ
AÓ-AÓ
LUISÓN
VERSIONES FOLKLORIZADAS - OTRAS LEYENDAS
MBOI YAGUÁ
LEYENDA DE KAA-PÓRA
POMBERO
KAA IARY
MALA VISIÓN
PLATA YVYGUY
PAYÉ
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA




CONCLUSIÓN


            Hemos abierto -recordando a Rosicrán- algunas puertas conducentes a las sendas de la Mitología, vedadas por las colgaduras de los tiempos, cooperando en el esfuerzo iniciado por estudiosos que ostentan en su haber calificados trabajos; tratando de proporcionar al lector que desea informarse, material cercano a lo mejor que en su homenaje se pueda lograr. Esto no significa hallarse agotado el tema, sino tan solo que hemos tentado algunos pasos iníciales para introducimos en inusuales laberintos. Se trata de una ligera mirada en torno a dos aspectos relevantes de la cultura Guaraní: La Mitología Pura y La Leyenda, quedando aún otros estratos que proponer. Era importante comenzar a hacerlo con el manejo de figuras que permiten una mejor mitoambientación, para suponer factible una progresión sistemática, cuya prosecución nos permita asegurar al lector, tener homologada su condición de "iniciado" en Mitología Guaraní; introducción que requirió una serie de esquemas a manera de escalas para aproximamos metódicamente -y serenamente- a atisbar en un terreno de desusada incursión, a fin de movernos con respeto hacia el saber que proporciona la Humanística en la especialidad etnológica dentro de la disciplina concerniente a la Antropología, en la cual se llega a grandes satisfacciones, derivadas de la investigación, o especulación científica, o de la narrativa destinada al "simple esparcimiento.
            Se hace un deber continuar en éstas manifestaciones que señalan algunos aspectos de la mitología, la leyenda y el folklore Guaraní, en los cuales el inolvidable Narciso R. Colmán hiciera una valiosa prospección, resumen del cual es "Ñande Ypycuera", joya matriz de la literatura nativista. En siguientes trabajos, Aves en la Mitología Guaraní, y Mitología Comparada, de cercana edición, volveremos a exponer temas relacionados muy de cerca con los puntos de vista y estimaciones de éste gran maestro, en cuyo homenaje reeditamos esta publicación como un pequeño estímulo que recuerda el centenario de su nacimiento en Ybytymí en el año 1880.





BIBLIOGRAFÍA


Narciso R. Colmán, Ñande Ypycuera.
Moisés S. Bertoni, La Civilización Guaraní.
Curt Nimuendayú, Los Mitos de la Creación y la Destrucción del Mundo.
José Cruz Rolla, Folklore, Ritos y Costumbres del Pueblo Guaraní.
J.N. González, Proceso y Formación de la Cultura Paraguaya.
Gral. César Ramón Bejarano, Caraí Vosá.
A. Roa Bastos, Las Culturas Condenadas; Recop.
Alfonso Borgognon, Leyendas Guaraníes, ABC Color.
León Cadogan, publicaciones y entrevistas personales.
Gral. Marcial Samaniego, Mitología y Leyendas de los indios Ca'ynguá.
Branislawa Susnik, El Hombre y lo Sobrenatural.
Miguel Ángel Fernández, conferencias.
Darío Gómez Serrato, Yacyyateré.
Dr. Egon Schaden, Curso de Antropología Cultural.
Eudoro Acosta Flores, Cuentos Nacionales.
Justo P. Prieto, Leyenda y Protohistoria.
Benjamín Vera, entrevistas personales.
Maurice Elbaz, "Cuéntanos abuelito".
José Laterza Parodi, entrevistas personales.
Josefina Plá, entrevistas personales.
Oscar Ferreiro, Neomitología; conferencia.
Fortunato Toranzos Bardel, Alma Guaraní
Centro Cultural Juan de Salazar, Curso de Antropología.


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