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jueves, 7 de octubre de 2010

BARTOMEU MELIÀ s.j. - EL IDIOMA GUARANÍ Y LA REALIDAD MULTICULTURAL DEL MERCOSUR / Fuente: DIVERSIDAD, INTERCULTURALIDAD Y EDUCACION EN EL BRASIL Y PARAGUAY.


EL IDIOMA GUARANÍ
Y LA REALIDAD MULTICULTURAL DEL MERCOSUR
 (Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )


INTRODUCCIÓN
La realidad multicultural de la región del Mercosur presenta un cuadro muy heterogéneo; las lenguas en él habladas muestran caracteres diferenciados no solo por su origen, sino por circunstancias históricas, sociales y políticas que dicen relación con la extensión de su uso, la expresión de su prestigio y sus proyecciones geopolíticas. Pero las lenguas vigentes en la región del Mercosur presentan una diferencia irreductible, que no estoy en condiciones de decir que derive de su sistema de vida, pero se relaciona decididamente con un sistema de comunicación, una economía de la comunicación global, que no aceptan una traducción simultánea. Hablar una lengua es siempre vivir de otro modo.

1. LAS LENGUAS EN LOS ESTADOS DEL MERCOSUR
Los Estados de América del Sur excepcionalmente se identifican con un solo y determinado pueblo. Todos incluyen dentro de sus fronteras políticas decenas de pueblos diferentes.
Ahora bien, las Constituciones más recientes de diversos países: Argentina, Brasil, Bolivia (2008), Colombia, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay (1992), Perú, Venezuela, todas ellas, aunque con términos un tanto diferentes, contienen algunos artículos que reconocen la pluriculturalidad o plurietnicidad y aun el plurilingüismo en el Estado-Nación.
En algunas Constituciones, concretamente en la del Paraguay, se llegó a una formulación ejemplar respecto a la existencia y esencia política de esos pueblos. La Constitución paraguaya reconoce en el art. 62 la existencia de pueblos indígenas "definidos como grupos de cultura anteriores a la formación y organización del Estado paraguayo". El reconocimiento de su existencia es también, implícitamente, un reconocimiento de los derechos de esos pueblos. Pero el Estado no tomó conciencia de la importancia de lo que declaraba; y de manera desleal borra con el codo lo que escribió con la mano.
Esos diversos pueblos son reconocidos como tales, desde el punto de vista étnico - falta ver lo que cada uno coloca dentro de la palabra  “etnia”-; pueblos generalmente con diversas lenguas, aunque algunas muertas ya. En el Brasil, de los 220 pueblos, solo 170 hablan sus lenguas propias. En el Paraguay, los 20 pueblos indígenas hablan sus lenguas, aunque algunas de ellas, como el guaná y manjui, están en rápido proceso de extinción; el mismo avá-guaraní está internamente muy amenazado. En Argentina las lenguas indígenas habladas actualmente son 13, entre las cuales se cuenta el transfronterizo mapuche o mapudugun. En el Uruguay ninguna comunidad habla una lengua indígena.
Por otra parte, los Estados latinoamericanos solo se manejan con dos lenguas oficiales: el castellano o español y el portugués, -si hacemos abstracción de algunos países con marcas coloniales peculiares como son las diversas Guayanas y Surinam-. Desde 1992 la Constitución del Paraguay declara también como oficial la lengua guaraní.
A primera vista, el mapa lingüístico del Mercosur es a la vez de una simplicidad sorprendente, y de un entreverado inquietante, cuando se observa en detalle.

2. LA LENGUA GUARANÍ EN EL MERCOSUR
Una de las lenguas de ese complejo es el guaraní, una de las 28 lenguas de la familia tupi-guaraní, sin duda la de mayor extensión geográfica y uso generalizado por poblaciones que hoy no se identifican ni como indígenas ni como originarias; a las que más fácilmente se las caracterizaría con el ambiguo mote de mestizas

2.1. LAS LENGUAS DE LA FAMILIA TUPÍ-GUARANÍ
1. AKWÁWA : Asuriní del Tocantins (A. del Tocará, Akwáwa) – 131 Br (Rodrigues 1986: 39) /// Suruí del Tocantins (Mudjetíre) 101 Br /// Parakaná 297 Br
2. AMANAYÉ : ?
3. ANAMBÉ (TURIWÁRA ?) : 61 Br
4. APIAKÁ : 2 Br
5. ARAWETÉ : 136 Br
6. ASURINI DEL XINGÚ : 53 Br (A. del Coatinema, Awaeté)
7. AYÁ (CANOEIRO) : 101 Br
8. GUAJÁ : 240 Br
9. GUARANÍ : Mbyá - Avá – Kaiowá : 32.000 Br. /// Pãi-Tavyterã (Kaiowá; Kayová) : 13.132 Py /// Mbyá : 14.324 Py /// Avá-Katu (Guaraní) (Ñandéva; Chiripá) : 13.430 Py /// Total parcial : 72.786 /// Guaraní paraguayo-  4.451.210            Py (DGEEC: Censo 2002)
10. KAMAYURÁ  : 207 Br
11. KAYABÍ : 620 Br
12. KOKÁMA (?) : 411 Perú
KOKAMILLA (Pueblos guaraníes que no figuran en el catálogo de lenguas brasileñas. Las lenguas no tupí-guaraní del tronco tupí son 19, distribuidas en 7 familias.)
13. LÍNGUA GERAL AMAZÔNICA : 3.000 Br (Nheengatú; Tupí moderno)
14. OMAGUA (Kambéba) (?) 9,40 Perú
15. PARINTINTÍN : Diahói 13 Br /// Juma 9 Br /// Parintintín (Kagwahív) 118 Br /// Tenharín 256 Br
16. TAPIRAPÉ : 202 Br
17. TENETEHÁRA : Guajajára 6.776 Br /// Tembé 410 Br
18. URUEWAUWÁU
19. URUBÚ (URUBÚ-KAAPOR) 494 Br
20. WAYAMPÍ : 291 Br
21. XETÁ # : 5 Br
22. ACHÉ GUAYAKÍ* #    : 1.190 Py (DGEEC: Censo 2002)
23. CHIRIGUANO : *Ava - Simba – Isoseño : 49.618 Bol (Albó, 1995:11:2) /// 2.155 Py (DGEEC: Censo 2002) /// Chané# Tapieté# (Ñandeva): 1.984 Py (DGEEC: Censo 2002)
24. GUARAYU* (Itatín*) : 10.029 Bol (Albó, 1995: ll:12)
25. PAUSERNA* (Guarasug'we) : ?
25. SIRIONÓ* : 184 Bol (Albó, 1995: II:32)
26. YUKI* : 134 Bol (Alba, 1995:11:32)
# Pueblos guaranizados.
*Pueblos guaraníes que no figuran en el catálogo de lenguas brasileñas. Las lenguas no tupí-guaraní del tronco tupí son 19, distribuidas en 7 familias.

ESPECIFIQUEMOS ALGUNOS DATOS DEMOGRÁFICOS DEL GUARANÍ.
GUARANÍ : 32.000 Br. (Pãi Tavyterã (Kaiowá; Kayová) : 13.132 Py) (Mbyá : 14.324 Py) (Avá-Guaraní (Ñandéva; Chiripá) : 13.430 Paraguay
GUARANÍ PARAGUAYO*
Guaraní hablantes       1.399.220
Guaraní biblingües     1.721.200
Castellano bilingües   1.330.810

La distribución lingüística de los hablantes en el Paraguay, a partir de datos provenientes del Censo de Población y Vivienda de 2002, de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos la presenta Carlos Carrera (2004:44) de este modo:
Pueblos indígenas : 87.099 - 1,8%
Guaraní parlantes : 1.399.220 - 27,0%
Guaraní bilingües : 1.721.200 - 33,0%
Castellano bilingües : 1.330.810 - 26,0%
Castellano parlantes : 411.780 - 8,0%
Idioma portugués : 122.520 - 2,4%
Idioma alemán : 36.200 - 0,7%
Idioma japonés : 3.210 - 0,1%
Idioma coreano : 2.810 - 0,1%
Otros idiomas no indígenas : 3.960 - 0,1%

De estas cifras resulta, el siguiente cuadro:
Guaraní : 3.120.420 - 60,0%
Bilingüe (guarani-castellano) : 3.052.010 - 59,0%
Bilingüe (castellano-guaraní) : 1.330.810 - 26,0%
Castellano : 411.780 - 8,0%

2.2. LOS PUEBLOS GUARANÍES Y SUS ESPACIOS
Tres tipos de mapas pre-estatales ofrecen una dimensión poco acostumbrada de la lengua guaraní en la región.

2.2.1 LOS COLONIALES, ESPECIALMENTE LOS JESUÍTICOS.
De hecho entre los mapas más antiguos están los producidos por los jesuitas en su afán por informar sobre la región donde estaban sus misiones del Paraguay antes de las independencias de los Estados modernos. Esa región, aunque ya dividida políticamente en tres gobernaciones: Paraguay, Buenos Aires y Santa Cruz de la Sierra, mantiene una cierta unidad gracias al modo de misión jesuítica en ella instalada, que consiste en tratar el territorio guaraní como algo continuo, por lo menos en dos bloques originarios: el del Atlántico hasta la margen izquierda del río Paraguay, y el del conjunto chiriguano en las estribaciones de los Andes bolivianos.



2.2.2. LOS MAPAS ETNOLÓGICOS Y ETNOGRÁFICOS
El Mapa Etno-histórico de Curt Unkel Nimuendajú (IBGE) hace regresar la visión a los tiempos precoloniales y coloniales, mediante la lectura paciente y escrutadora de documentos históricos, cuyos datos son proyectados sobre un mapa poco habitual para quienes tienen la visión de una América del Sur dividida por fronteras del siglo XIX. Si los Guaraní reclamaran los territorios tradicionales del tiempo de los primeros contactos, tendríamos otra configuración enteramente diferente de la actual.

 

2.2.3. LOS MAPAS NATURALES O ECOLÓGICOS
El tercer mapa, el más antiguo y el más moderno, el más natural y el más científico, es el del Acuífero guaraní, con versiones más o menos sofisticadas que manejan los geólogos y los políticos actuales. Es un área de 1.190.000 km2
Casualmente la provincia jesuítica del Paraguay recubría casi la misma extensión.

MAPA ESQUEMÁTICO DEL SISTEMA ACUÍFERO GUARANÍ


Estos diversos mapas muestran la gran mancha de la lengua guaraní que en sus rasgos generales se mantuvo durante el llamado tiempo colonial y que ha perdurado hasta el siglo XXI.

2.3. UNA HISTORIA
Lo que en cierta manera se puede llamar bilingüismo, comenzó en el Paraguay a mediados de la era Stroessner, y más concretamente a partir del tratado de ltaipú en 1973. El Paraguay, aun el conquistado y el mestizo, no fue bilingüe, aunque tuviera en su seno una isla de castellano-hablantes que se servían del castellano más para la comunicación externa que la interna. Es cierto que en los meros inicios todavía se conservaba una mínima comunidad de quinientos vecinos -y dicho sea de paso de quinientas mil confusiones- que se expresaba en castellano, y es de esa época la escasa literatura en castellano del Paraguay colonial.
El grueso de la población criolla y mestiza, así como la totalidad de los pueblos de indios, administrados por padres del clero secular, por franciscanos y jesuitas eran comunidades exclusivamente monolingües. La lengua en el Paraguay no seguía las curvas de la "raza", sino las de la comunidad local, en la que se confundían criollos -pocos-, españoles mestizos, indios, negros y pardos. Esta era la asombrosa realidad del Paraguay que llamaba la atención de cuantos aquí llegaban: los españoles -criollos o mestizos- hablaban guaraní.
Se dio en los siglos XVII y XVIII un fenómeno por lo demás singular; la única lengua gramaticalizada del Paraguay -es decir, sistematizada en sus relaciones internas y expresadas en un tratado fue el guaraní; desde principios del siglo XVII fue trabajada en este sentido por los jesuitas y normativizada idealmente en su estructura morfo-sintáctica y en su léxico, aun admitiendo numerosas variedades locales. Los gramáticos fueron los jesuitas, que si bien no consiguieron dominar y ajustar todo el proceso -tampoco lo pretendían- lograron por lo menos una amplia unidad en una koiné claramente identificable.
Cuando ahora se habla de nuevo de normatividad y normalización, sería bueno tener en cuenta la experiencia.
Cuando ya en 1811, el general Belgrano se dirigía al pueblo-nación paraguayo en guaraní, lo hacía porque estaba convencido de que era esa la lengua común de la provincia.
En tiempos de la Independencia, sin embargo, el Estado buscó y desarrolló su dependencia lingüística, aunque con muy escasos medios. El primer castellanizador consciente y programático del Paraguay fue el presidente Carlos Antonio López, si bien apenas consiguió iniciar el proceso.
Asunción no es Paraguay, pero Paraguay no existe sin Asunción. Ahora bien, nuestra capital ha sido siempre una ciudad desgramaticalizada, aunque se dan tintes abusivos de normatividad. Tímidos intentos en ese sentido solo se hacen perceptibles después de la Guerra del Chaco, y quiero rendir homenaje en este sentido al gramático más original y sistemático de la lengua guaraní que fue el padre Antonio Guasch, cuya experiencia de gramaticalización ejercida sobre el alemán, el japonés, el latín y el griego fue aplicada al estudio y ordenamiento del guaraní.
El desarrollo de la lengua guaraní en el Paraguay -usando una metáfora del ámbito del cultivo, de la ecología y de la cultura- ha tenido que atenerse a la imprecisa marea de inundaciones y secas, de áreas de cultivo y yuyales, en tiempos en que, por otra parte, la deforestación es cada vez más rápida y despiadada. El guaraní es hoy un área deforestada. Y es en ese desolado paisaje que se pretende hacer surgir la chacra de una Ley de lenguas, para cuyo cultivo se prevé el nombramiento de funcionarios del Estado, que ojalá no sean jardineros caprichosos de plantas nuevas -neologismos, por ejemplo-arbitrarias y exóticas.
Esta es la realidad del guaraní en un Mercosur, que tendría que ser multicultural.

3. LA MULTICULTURALIDAD
Frente a este fenómeno que juzgamos enriquecedor para bien de la humanidad y que ha dado admirables frutos de sabiduría y modos de ser en el mundo, han irrumpido también en la historia proyectos de unificación y uniformidad que pretenden reducir el número de lenguas y de culturas. La humanidad presenta una totalidad distributiva íntegramente repartida en 226 sociedades políticas, que corresponden a dos centenares de Estados nacionales.
La diversidad cultural existe, las diferentes lenguas existen, pero esa realidad el colonialismo y su versión moderna globalizante no la quieren aceptar. Las formas del colonialismo todavía vigentes -llamarlo neocolonialismo es un eufemismo inútil- se manifiestan en los grandes proyectos de unicidad que nos acosan.
La cuestión de la multiculturalidad y plurilingüismo surge en el momento en que tomamos conciencia de que la uniculturalidad y el unilingüsmo son las mayores amenazas para las sociedades de hombres libres. El fenómeno no es nuevo, pero es nueva su fuerza y su rapidez de expansión. Los constructores de las nuevas torres de Babel están entre nosotros, y nos quieren enrolar en su empresa: una sola torre, una sola lengua, y de ahí al cielo, nos dicen. Contra esa poderosa empresa la multiculturalidad y plurilingüismo serían antídoto y bendición.
La multiculturalidad, según una de tantas definiciones divulgadas por la red on line -  http://www.geocities.com    [2004-02-25]-, se refiere a la coexistencia de grupos de personas que se identifican con culturas diversas en un espacio social dado. De ahí que el diálogo no sea posible, si no se parte del reconocimiento de la multiculturalidad.
Bajo el nombre de pluriculturalidad viene otra definición: una situación en la que la cultura solo puede ser pensada y vivida, conjugada o declinada, "en plural"; y, por consiguiente, solo existe en cuanto relación cultural y "reconocimiento" de las otras culturas, que a partir de la misma relación se identifican como "diferentes". Así, la pluriculturalidad es un enfoque interpretativo de la cultura, que se presenta y define por la misma interculturalidad, por la combinación, en un territorio dado, de una unidad social y de una pluralidad cultural, que se manifiestan mediante intercambios y comunicaciones entre actores que utilizan diferentes categorías de expresión e identificación, de análisis e interpretación.
Intentemos una conceptualización más paraguaya a partir del guaraní. La multiculturalidad es un ñande social inclusivo, que acepta los diversos ore, en el que se agrupan las personas. En rigor, solo existen las formas de cultura y de lengua de los ore plurales y diferentes. El ñande es una situación y una relación que no se identifica con ninguna cultura, y está abierto a todas; yo soy nosotros, en donde la identidad pasa por la comunidad, por un ore que al relacionarse y reconocer otros ore, se hace ñande.
La multiculturalidad se hace patente cuando los grandes movimientos migratorios nos desplazan hacia espacios que ya no son los valles originarios, en los cuales tenemos peligro de sentirnos desnaturalizados, si no encontramos tolerancia y acogida.
Los pequeños y grandes movimientos migratorios se expanden, dando lugar a un mundo de migrantes que en ciertas regiones superan a los habitantes autóctonos. América es el ejemplo paradigmático de este fenómeno que ha convertido a los originarios en extranjeros minoritarios en sus propias tierras. Las culturas y las lenguas entran en contacto, pero las más de las veces en conflicto, sobre todo cuando los proyectos de sustitución cultural y lingüística son apoyados y promovidos, aunque no sea más que tangencialmente, por los Estados.
¿Cuál es la conciencia que tenemos como paraguayos de esa multiculturalidad? ¿Confundimos un ore particular, el de mi grupo o comunidad, con un ñande supuestamente universal que desconoce y niega las diferencias y que pretende imponerse a todos? ¿Una nación y una cultura, una nación y dos culturas o una nación y muchas culturas?

3.1. LA MULTICULTURALIDAD A PARTIR DEL PARAGUAY
En el Paraguay hay muchas culturas y hay muchas lenguas, si bien es más fácil determinar el número de lenguas que de culturas, pues los criterios para aquellas están mejor definidos y son más objetivos.
En el Paraguay, de 5.183.080 habitantes se distinguen como indígenas 81.099. La publicación de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, PUEBLOS INDÍGENAS DEL PARAGUAY; RESULTADOS FINALES (Fernando de la Mora: Dgeec publicaciones, 2003. 688p) ofrece datos valiosos respecto a las lenguas.
Los hogares en los cuales se habla una lengua indígena propia, presentan porcentajes notablemente diferenciados. Superan el 90% de hablantes en la propia lengua etnias como los Maká, los Nivaclé y los Manjui (?); los Ayoreo, Ybytoso y Tomárahõ; los Aché, los Mbyá y los Ñandeva; los Entlhet Norte y los Toba, y los Toba-Qom (Guaicurú). Pero bajan hacia el 60% los Avá Guaraní y los Pãi, y lo mismo los Enxet Sur. Menos de 35% los Angaité, mientras los Guaná y Maskoy se sitúan en un escaso 14,6% y 1,9%, respectivamente.
Estas cifras se relacionan con hechos históricos y relaciones sociales y culturales de los últimos 75 años. Hay que tener en cuenta que más de la mitad de los pueblos indígenas fueron de hecho contactados -"descubiertos"-, en la segunda mitad del siglo XX dentro de un proceso de colonización que está muy lejos de haber terminado.
Estos datos sociolingüísticos no han sido internalizados por la sociedad paraguaya ni por el Mercosur, que apenas reconoce la existencia genérica de los indios Guaraní de las selvas orientales y los indios del Chaco. Mucho menos se reconoce la multiculturalidad de la que son portadores.
Pero hay un plurilingüismo de otro orden que conlleva también una muticulturalidad de signo muy diferente, y es la que se da en el seno de la sociedad paraguaya no indígena.
La tipología lingüística -vide supra- configura al mismo tiempo una tipología cultural, que a su vez se traduce en otros aspectos de vida: actividad económica, pobreza, hábitat y vivienda, migración, educación, salud y supervivencia, creencias religiosas, situación de la mujer y desarrollo humano en general, como si la lengua fuera expresión y reflejo de toda la vida y el modo de ser del Paraguay.
De un modo analógico a como se hace con las lenguas, también en las culturas se tendrán que distinguir contactos y diálogos intersistemáticos e intrasistemáticos. El bilingüismo o trilingüismo, relativamente frecuente entre los indígenas del Chaco que hablan dos y tres lenguas indígenas -nivaklé, maká y entlhet, por ejemplo-, es de orden diferente al establecido entre el nivaklé y el alemán -tal vez incluso en su variedad de “plattdeutsch"-. En la vida de los indígenas, en su modo de ser y en sus lenguas hay convergencias intrasistemáticas que no se dan con las lenguas y culturas que obedecen a otros sistemas. No hay una sola clase de bilingüismo y su práctica y usos están lejos de ser universales.

3.2. EL IDIOMA GUARANÍ EN LA REALIDAD MULTICULTURAL
Lo mismo y más se puede decir del guaraní con otras lenguas y con las culturas en ellas vividas. La relación del guaraní con otras lenguas indígenas de Paraguay no es del mismo orden que la del guaraní con el alemán, el inglés, el portugués o el castellano. Y aquí surge la pregunta de si el llamado guaraní paraguayo ha de ser tenido todavía como lengua indígena y hasta qué punto su relación con el castellano es enteramente intersistemática. Creo que el guaraní del que se considera a sí mismo como hablante de guaraní, aun el hibridizado -no hablo ya del "yopará", que es un concepto confuso e indefinido y nada operativo-, sigue siendo lengua indígena, aunque no de una sociedad indígena. La conversación entre un hablante de guaraní paraguayo y un paraguayo hablando castellano paraguayo, no se sitúan necesariamente en dos sistemas y su relación podría ser intrasistemática. Es un tema que de momento dejo todavía abierto, pero lo señalo por su complejidad conceptual y práctica. Los sistemas culturales están sujetos a modos de interpretación muy variados, que privilegian ya sea lo económico, lo religioso, lo político o los determinismos históricos, solo para citar algunos.
Desde el momento en que el guaraní es lengua oficial de un Estado, entramos en un terreno muy irregular y complejo. Por paradoja, si el guaraní fuera discriminado por el mismo Estado nacional, estaría en situación, probablemente, de mayor resistencia. Si comparo la política lingüista del Paraguay con la de Mallorca, una autonomía dentro del Estado español, la paraguaya me parece sumamente tímida y mezquina. Yo lo atribuyo a deficiencia teórica y práctica de un dejar hacer despreocupado.
¿De qué lado se colocarán la lengua y sus hablantes? Es en la práctica del uso; en el es y no en el deber ser, donde se sitúan muchos de los problemas que hacen poco menos que inviable su oficialidad en el Paraguay y sus pretensiones en el mismo sentido en el Mercosur. Pues en estos casos no basta la convicción del grito, sino la racionalidad de un discurso llevado a cabo durante horas y días en los más diversos ámbitos, oportuna e importunamente.
Cuestiones tan simples como una gramaticalización no única ni uniforme -no se pide tanto- sino aceptable, quedan por definirse; y el chiste es que hace trescientos años que ya se había conseguido. La normalización de acepciones y neologismos del léxico moderno, que ya existen, pero que no logran salir del ámbito restricto de la domesticidad en la que fueron creados, es otra asignatura pendiente.
Y en resumen, la práctica del discurso político y económico está lejos de ser habitual. Poco a poco, sin embargo, se están produciendo textos legislativos, aunque sean traducción del castellano. Si esta práctica y esos usos continúan, dentro de 10 ó 15 años -como la reforma agraria, y no lo digo en broma- se podrán percibir resultados sensibles. ¿Esperar 10 ó 15 años? Pero, ¿no hemos esperado más desde la declaración de la Constitución Nacional en 1992?

4. EL FUTURO DEL GUARANÍ EN EL MERCOSUR
Los otros países del Mercosur son de hecho plurilingües, aunque la orientación política de los Estados es unilingüe, como sucede hoy en España, para poner un ejemplo relativamente familiar.
Aquí es donde quisiera decir que no todo bilingüismo se inscribe dentro del multilingüismo respetuoso y educado. Es más razonable un monolingüismo decididamente abierto a la multiculturalidad, que un bilingüismo impreciso e indefinido. El drama del Paraguay actual es decirse bilingüe, lo que por diversas vías le conduce irremediablemente al a-lingüismo, en el cual incluso el Mercosur podría ser un instrumento pernicioso.
El plurilingüismo lleva a bilingüismos diferenciados que de momento podríamos clasificar en intersistemáticos e intrasistemáticos. Es una categoría no exclusivamente lingüística, ya que es tam bién aplicable a otros sistemas culturales, incluyendo los políticos y económicos.
Para simplificar podríamos hablar de los bilingüismos intraindígenas, los bilingüismos indígena-criollos y los bilingüismos intracriollos. De estos últimos solo diremos que el más relevante y preocupante, por la incidencia que pueda tener a corto plazo sobre la sociedad paraguaya, es el practicado en las fronteras con el Brasil, dando lugar a un pronunciado bilingüismo castellano-portugués, más que portugués-castellano. La influencia de los medios de comunicación brasileños, más poderosos y atrayentes que los paraguayos, apoya y refuerza la tendencia.

4.1. MONOLINGÜISMO Y UNILINGÜISMO
Cuando observamos al Paraguay, sus lenguas y sus culturas, hemos señalado someramente las fluctuaciones que se dan entre las diversas lenguas del país, que no siempre llevan al bilingüismo, sino a la sustitución de lenguas, con abandono de la propia; ya lo hemos señalado.
Por inercia y pereza, instalada en la política real, el Estado, representado en los Ministerios y en el Congreso, no ha podido y no ha querido clarificar esta situación dejada a la improvisación y opiniones coyunturales.
En el caso del Paraguay es el bilingüismo como programa la más seria amenaza para las lenguas que aquí se hablan; ese tipo de bilingüismo es el opio de los hablantes de las "dos" lenguas. La metáfora marxiana -"la religión opio de los pueblos"- se justifica cuando se aclara que no se trata de un bilingüismo en términos generales sino de usos lingüísticos concretos, emocionalmente discriminados, socialmente censurados y económicamente rechazados, que se inclinan a dos lenguas de forma tan desequilibrada e inicua. Mientras se acepta como fatalidad que una de las lenguas resulte ya inútil para muchas áreas del saber y que no vale ya la pena mantenerla ni siquiera en aquellos campos donde sí se le reconoce su extraordinaria aptitud y aportes sustanciales al conocimiento científico, como en farmacopea, fauna y flora, y aun en formas sociales de organización política, se concede a otra, la recién llegada, la ilusoria virtud que de por sí permitiría el ingreso a la riqueza, a la sabiduría y el bienestar. En las lenguas más ricas hay muchos pobres, por supuesto, y en algunos casos es la pobreza de mente y espíritu el resultado de una lengua extraña mal aprendida y peor usada. La cuestión de la diglosia y sus lastres no es desconocida.
Cuando en el Paraguay se habla de bilingüismo, se piensa promocionar, a veces con ingenua buena voluntad y alguna buena intención, una política de dos lenguas. Sin embargo, sabemos que estas dos lenguas nunca están en pie de igualdad. En realidad, ¿puede existir la perfecta igualdad en sociedades desiguales? Estamos en el ya citado bilingüismo de desigualdad donde las ventajas y provechos del bilingüismo en general pierden consistencia.
El bilingüismo solo puede tener alguna consistencia teórica y práctica cuando se acepta el plurilingüismo, que ni siquiera pretende equiparar las lenguas en sus funciones, pero sí en dignidad.
Los sucesivos procesos de globalización que se han dado en América, han tendido hacia sustituciones de las cuales la lingüística es la más atrevida y una de las más complejas. De todos los procesos de transformación, el de las lenguas y lenguajes es el de más largo aliento, el más lento, pero también de efectos prácticamente irreversibles.
Es cierto que el unilingüismo ha conocido no pocos fracasos, aun en los países colonizados. No es fácil deshacerse de una lengua. Una lengua puede morirse por rápida desaparición de todos y cada de sus hablantes en breve espacio de tiempo, por masacre o por enfermedad. El hacer que una sociedad aparezca como inútil e incluso sea vista como tal, que es lo que pretende el unilingüismo, lleva más tiempo.
Pero, si una lengua muere y se desintegra al faltarle el medio donde se pueda comunicar, crear de nuevo la comunicación supone recrear formas de sociedad; es nacer de nuevo.
El bilingüismo o es intercultural o es lingüicida. Una cultura no dialoga sobre sí misma a partir de dos versiones lingüísticas sobre sí misma, repitiéndose y fotocopiándose en dos variantes de lo mismo. El bilingüismo no es cultura duplicada.
De hecho en el Paraguay el proclamado bilingüismo, como en tantos países, intenta llevarse a cabo desde la perspectiva del unilingüismo.
La escuela anglófona practicada en Norteamérica, por ejemplo, se constituyó ya desde fines "del siglo XIX" en maquinaria de muerte para las lenguas indígenas, en una misión de verdadero desarraigo vergonzante, como muestra C. Hagége (2002: 117-118).
En el Paraguay el guaraní, a pesar de las loas ditirámbicas a su respecto -expresadas incluso en español- es motivo de vergüenza para los campesinos pobres que ven en él las causas de su pobreza. Esta realidad se expresa incluso con cierta violencia y no sin razón frente a las modalidades de escuela en guaraní. Los bilingües unilingüistas los tratamos de gente ignorante y sin visión, cuando en realidad la ideología burguesa envolvente les repite hasta la saciedad que la tan alabada lengua guaraní no tiene ningún porvenir. Esto no se publica, pero se dice en los más variados tonos en los círculos del poder.

4.2. EL ROL DE LOS ESTADOS EN PAÍSES DEL MERCOSUR
El rol del Mercosur no sería, a mi modo de ver, la promoción de una especie de trilingüismo, que siempre será excluyente. La multiculturalidad real supone el respeto absoluto y efectivo de los monolingüismos, y la renuncia a las perspectivas unilingüistas. Todos tenemos derecho a ser monolingües, al mismo tiempo que tenemos derecho a conocer varias lenguas y movernos transfronterizamente en varias culturas. Igualar las lenguas puede ser la mayor injusticia lingüística. Esto tiene que estar presente cuando se quiere que el guaraní sea lengua del Mercosur.
Siguiendo a Miquel Siguan, Bilingüismo y lenguas en contacto [Cap.14: Lenguas y políticas lingüísticas, pp. 271-295], las políticas lingüísticas, implícitas y explícitas, de los Estados nacionales son diversas y de orden bastante heterogéneo.
Las implícitas, viniendo al caso del Paraguay, destacan por la omisión en asumir la realidad lingüística del país y por el laisser faire que deja la cuestión en manos de grupos más o menos constituidos, que la orientan a intereses privados. Entra ahí también la carencia de instrumentos legales, que incentiven y promuevan acciones que redundarían en la sana economía del país. El desconcierto de los gobiernos repercute en frustración y desidia en parte de la población. En realidad hay medidas en cuestión de lenguas que solo pueden ser implementadas a nivel de Estado, aunque no exclusivamente. El guaraní y otras lenguas indígenas necesitan sin duda codificación y modernización del código, lo que el español, por ejemplo, hace en una dimensión internacional, pero que las lenguas indígenas deben realizar de por sí en sus reducidos escenarios y con muy limitados recursos científicos, políticos y económicos. Algo parecido se puede decir cuando se trata de la expansión y recuperación del conocimiento de la lengua y su uso.
En la actual situación la ausencia de una adecuada intervención por parte del Estado en la política lingüística la deja librada frecuentemente a instancias particulares poco competentes, de las que el mismo Estado llega a quejarse.
Las políticas lingüísticas explícitas se inscriben en el marco la Constitución Nacional de 1992 (artículos 77 y 140) y, en un segundo orden, cuentan con varias disposiciones legales en relación a la obligatoriedad de la enseñanza en lengua materna (ver MEC, La educación bilingüe en la reforma educativa paraguaya, Asunción 2006, p. 8). Está la Ley 28/92, que en su artículo 1º establece: “Es obligatoria la enseñanza de las lenguas oficiales castellano y guaraní, en todos los niveles del sistema educativo paraguayo: primario, secundario y universitario".
La Ley General de Educación, de 1998, dice en su artículo 31: “La enseñanza se realizará en la lengua materna del educando desde los comienzos del proceso escolar o desde el primer grado. La otra lengua oficial se enseñará también desde el inicio de la educación escolar con el tratamiento didáctico propio de una segunda lengua".
No es mucho, pero sería bastante, si hubiera una voluntad política y social para asumir y ejecutar estas leyes y disposiciones. De hecho se espera mucho de leyes, normas y reglamentaciones, pero hay que reconocer que su alcance efectivo en la práctica es poco relevante. Fuera de algunos sectores que se afanan en anteproyectos de ley de lenguas, la ciudadanía se muestra más bien apática, escéptica y desconfiada al respecto.
Parecería que el Estado desconoce su rol y sus obligaciones -pues se trata de derechos de los ciudadanos- en una sociedad plurilingüe y por eso no le dedica ni atención ni estudio. Ni siquiera consigue visualizar sus objetivos y menos planificar su puesta en práctica. Es una política errática y perezosa que parece actuar solo por ocasionales impulsos. La ideología genérica de que somos un país bilingüe y lo seguiremos siendo, no se traduce en conductas lingüísticas eficaces; más aun, las obstaculiza.
La doctrina del bilingüismo la rechazan los países y regiones, en los cuales el bilingüismo fue la máscara para encubrir la sustitución de sus lenguas propias. Pienso en países como la República Checa y Finlandia, el País de Gales e Irlanda, los países de lengua flamenca, y por supuesto Catalunya, las Islas Baleares, Galicia y el País Vasco, en España; todos estos países han retornado con fuerza a su monolingüismo lo que no quiere decir que no conozcan ampliamente otras lenguas además de la suya propia. El enemigo de las lenguas es el bilingüismo nacional, no la multitud de lenguas habladas.
El desmoronamiento del bilingüismo en el Paraguay se está acentuando, según la percepción de algunos analistas. El Paraguay no se dirige hacia el bilingüismo, sino hacia la gradual sustitución del guaraní por otras lenguas; esta sustitución ha sido completada en diversos espacios de la sociedad paraguaya, sobre todo en Asunción y en regiones ocupadas por migrantes de procedencias diversas, entre los que sobresalen por su activa política contra el guaraní los menonitas, y los brasiguayos, por su poco interés en la integración en el país.
La omisión del Estado favorece en el mejor de los casos un bilingüismo que seguirá siendo diglósico y orientado a la sustitución.

BIBLIOGRAFÍA
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*. Siguan, Miquel. 2001. BILINGÜISMO Y LENGUAS EN CONTACTO. Madrid, Alianza.


Fuente:
PROBLEMAS, EXPERIENCIAS Y REALIDAD.
JOSÉ MARIA RODRIGUES
Biblioteca Paraguaya de Antropología – Volumen Nº 75
© CEADUC - Centro de Estudios Antropológicos
Universidad Católica "Nuestra Señora de la Asunción"
Página web : www.ceaduc.uca.edu.py
© CPI - Centro de Postgrado e Investigación
Área de Estudios Lingüísticos
Universidad Católica "Nuestra Señora de la Asunción
CCEBA - Centro Cultural de la Embajada del Brasil en Asunción
Asunción – Paraguay
Junio 2010 (236 páginas)

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