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sábado, 7 de noviembre de 2009

LAS VOCES DE LA MEMORIA
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
TOMO I

Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa: ENZO PERTILE
Diseño de tapa: Miguel Ángel Sosa
Asunción-Paraguay 2003

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Memoria vertida al papel
** Alguna vez la fuerza de la nostalgia y el amor al terruño de Sixto Cano, colectivero en Buenos Aires, oriundo de Quyquyhó, dieron lugar al nacimiento de una de las más bellas canciones dedicadas a un pueblo del Paraguay. Aquel hombre sencillo, de repetidos ritos cotidianos en el volante, es un caso poco dado en la historia de la creación de la música paraguaya: fue el autor moral de una obra que, materialmente, pertenece a dos grandes del arte de nuestra patria: Antonio Ortiz Mayans y Francisco "Nenín" Alvarenga.
** Al escuchar, una y otra vez, QUYQUYHÓ siempre me intrigó la inclusión, en la última estrofa, de ese enigmático nombre en la composición. Quería conocer por qué figuraba allí aquel "hijo ausente que en su nostalgia ojahe’o".
** Sixto Cano supo en vida que gracias a él su valle se hacía inmortal en una canción. Lo que ya nunca sabrá es que de la curiosidad que despertó su extraño protagonismo en esos versos nacidos de la osadía que le proporcionó el techaga'u, se originarían los relatos que ahora forman parte de LAS VOCES DE LA MEMORIA, HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS, Tomo I.
** A fuer de sincero, ése no era el único misterio que, como oyente de la música paraguaya, pretendía develar. Quería, por ejemplo, saber por qué el poeta, músico y compositor ovetense Manuel Romero Villasanti habla en REMITA MÍA del "bondadoso destino" que había puesto ante sus ojos una mujer llegada de General Aquino. Deseaba saber la identidad de quien una tarde se hizo dueña del mundo en una polca. O por qué el poeta guaireño Gregorio Narváez Arce, en VILLARICA CHE CIUDAD, dice "akóinte che rasy/ che mandu’a nderehe" con una añoranza imposible de superar.
** En tren de indagación, me preguntaba también cómo José Asunción Flores y Manuel Ortiz Guerrero habían lanzado al infinito las alas de PANAMBI VERA. Asimismo, me intrigaba el alma del teniente Godoy que más que a los fusileros que iban a cumplir su sentencia de muerte enfrentó a su propio destino. En el compuesto GODOY FUSILAMIENTO, de Juan Manuel Caballero, más conocido como "CABALLERO'I", hay dos episodios que siguen conmoviéndome. Uno es cuando el poeta le dice, casi como un disparo de desafío: "VALÓRKENA EHECHAUKA" y el condenado le responde: "EIMÉKENA CHE YPYETÉPE/ TEREHECHA KARIA'Y". El otro es cuando, ratificando aquellas palabras, él mismo ordena "¡fuego!" a los tiradores. Sólo por el hecho de haber ingresado al denso entramado de los sucesos que tuvieron como protagonista a aquel oficial, ya me siento suficientemente gratificado por haber emprendido la aventura de curiosear en la memoria popular.
** A fines de julio de 1998 el azar me tendió la mano. El director del diario última Hora -del que entonces era colaborador-, Demetrio Rojas, pidió que en el Correo Semanal de los sábados se incluyeran historias de canciones populares. La iniciativa recibió el apoyo entusiasta de Bernardo Garcete Saldívar -quien vive en Dinamarca y estaba de paso por Asunción-, autor de un libro sobre la vida de Luis Alberto del Paraná. Fue así cómo, desde esa época, en forma ininterrumpida, la música paraguaya ganó un espacio semanal en la sección bautizada como MEMORIA VIVA. El perentorio reclamo de cubrir un espacio cada semana contribuyó a que mi disciplina personal se fuera amoldando a esa exigencia. Así, cada ocho días, la oralidad descabalga para convertirse en palabra impresa. Al convertirse ahora en libro, tomando aquella idea, adquiere el título de LAS VOCES DE LA MEMORIA, HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS, TOMO I. Las palabras son ahora el río sonoro a través del que circulan los recuerdos que, de otro modo, se hubieran perdido irremediablemente.
** Bucear en el universo de lo que casi exclusivamente guarda la memoria de los protagonistas tiene sus bemoles. Y sus trampas, que, a veces, son mortales. Los relatos de los autores vivos, de los ya desaparecidos que dejaron en boca de testigos calificados sus historias y los pocos impresos -libros, revistas, folletos-, fueron las fuentes que me permitieron aproximarme al nacimiento de polcas y guaranias. Los recogí andando al dorso de la vida, con los oídos alertas y con las preguntas siempre a punto de disparar.
** Debido a que los recuerdos de los autores o de los testigos sufrieron la interferencia del tiempo o a que el pasado fue "acomodado" al presente de manera intencional, es imposible afirmar que lo que se cuenta aquí sea siempre la verdad. Es sí posible sostener que hay una total fidelidad y respeto a la manera en que se narraron los hechos, sin intervenir para nada en ellos.
** Si este escribiente dijera que redactó solo estos textos que hoy adquieren la forma más perdurable de un libro, cometería un imperdonable pecado de soberbia. Los que aman la música paraguaya, en diversos momentos, proporcionaron a este autor datos completos o valiosas pistas que posibilitaron hallazgos felices. O lo estrellaron contra un muro de decepción. Sea como fuese, silenciosamente, son coautores de estas páginas. En numerosas ocasiones, tras una publicación, los lectores contribuyeron a precisar detalles, a corregir errores y a enriquecer los textos.
** Una huella diminuta, una hoja suelta en el camino, un e-mail solidario, una visita o una llamada telefónica fueron, en no pocas ocasiones, vehículos valiosos para escribir la historia de una composición musical. En estos contactos personales fue posible constatar que a numerosas personas les mueve el afán de desentrañar los secretos de las creaciones y los creadores de la música paraguaya. Y que preguntas y respuestas eran compartidas por un segmento más vasto de lo que uno, escribiendo en soledad, puede imaginar.
** Como la historia de una obra va estrechamente unida a la de su(s) creado(es), con frecuencia, el canal es propicio para hablar de la vida de los autores, ubicados en el tiempo y en el espacio. Sin llegara biografiar -porque lo principal es la composición que se aborda, hay referencias capitales que permiten ubicar en un contexto a los músicos y letristas. La tarea, por ello, es también didáctica, mirando la necesidad de que los jóvenes encuentren las raíces que les permitan incorporar a su identidad elementos esenciales de su cultura.
** Estas pequeñas historias son como piezas del gran rompecabezas de la música paraguaya. Al unirlas se va construyendo una parte de esa realidad que continúa vigente en el alma de nuestro pueblo. Aquellos que digan que las canciones remiten a un Paraguay cada vez más distante y menos real, se equivocan: lo que mencionan forman parte del imaginario colectivo y de los sentimientos que, aunque en otros escenarios, siguen siendo componentes fundamentales de nuestro paraguayo reko.
** Elegir las casi cincuenta historias -entre las casi 250 que llevo escritas-, no fue fácil. Finalmente prevalecieron la condición de clásicos de los temas y mis afectos. Los siguientes tomos permitirán poner todos los archivos editados en letras de molde.
** Este libro que miró el alba con los ojos de las preguntas es hoy -con las respuestas encontradas-, un patrimonio de nuestra cultura popular. El olvido está derrotado porque ya no podrá convertir en cenizas lo que la memoria volcó en palabras escritas. - El autor
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ÍNDICE DE CANCIONES
Prólogo
· Quyquyhó
· Guavira poty
· Nde resa kuarahy’ãme
· Mburikao
· Che Jazmín
· Ruego y Camino
· Ñemitỹ
· Serenata chu'i
· Che mbo'eharépe
· Che pykasumi
· Panambi vera
· Villarrica che ciudad
· Che la Reina
· Mi patria soñada
· Floripami
· Al pie de tu reja
· Tahachi remimbyasy
· Che symi põrã
· Descansa en paz
· Reinita mía
· San si Juan no que sí
· Vy’apavẽ nendive
· Godoy fusilamiento
· Reikuaa nga’u ra’e
· Ahakuetévo ascrivíta
· Pueblo de San Cosme
· Serenata Carmencita-pe
· Jasy morotĩ
· Vivos, en el viento
· Oga’i che vy’ahague
· Juego de niños
· Ñane aramboha
· San Pedro del Norte
· Mi retorno
· Mateo Gamarra
· Canción para Villa Hayes
· El arpa y la danza de mi tierra
· Mborayhu ha tapere
· Ikatuva'erãpa
· Jeiko põrãve rekávo
· Tuku karu
· Ne rendápe aju
· Ko’ẽmbyju
· Belencita-pe guarã

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